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El
publicista del asesor
La
semana pasada, las declaraciones de Rafael Merino Barttet
ante la comisión Townsend causaron revuelo. El número
dos del Servicio Nacional de Inteligencia reveló
la estructura de la mafia publicitaria del régimen
de Alberto Fujimori. Entre los nombres ya conocidos de Daniel
Borobio, Saúl Mankevich y Oscar Dufour, un personaje
reapareció: Ricardo Winitsky.
Escribe
María Isabel Torres / agenciaperu.com
Durante los últimos años del gobierno fujimorista,
los periodistas que se oponían a la dictadura fueron
blanco de sucias campañas difamatorias a cargo de
la conocida prensa chicha. Los titulares de los diarios
La Yuca, La Chuchi, El Chino, El Chato y El Men salían
de los cuarteles del Servicio de Inteligencia Nacional.
Ahora
sabemos que el aparato de prensa del régimen anterior
no estuvo dirigido por la central del SIN, sino por un selecto
grupo de publicistas.
EL
CREATIVO
Ricardo
Winitsky es un conocido publicista, dueño de Publicis,
antes Publicistas y Asociados, empresa fundada por su padre,
Julio Winitsky en la década del 70. Su aparición
como parte del entorno publicitario de Montesinos ha sorprendido
a propios y extraños.
Las
primeras investigaciones de la prensa, encontraron que el
nexo entre los diarios chicha y el SIN era Augusto Bressani.
Sin embargo, hoy se sabe que Bressani era sólo el
coordinador, es decir, el encargado de llevar la información
a los medios de comunicación. De acuerdo a Rafael
Merino, era de la laptop de Ricardo Winitsky de donde salieron
los titulares de las campañas de difamación
que atormentaron a más de un personaje de oposición.
Beto
Ortiz, presentador del programa Beto a saber durante el
año pasado, fue uno de los principales afectados.
Su programa, básicamente de entretenimiento, se atrevió
a tocar temas políticos polémicos y entrevistar
a personajes de oposición.
"Los
diarios me convirtieron en una especie de monstruo de Armendariz",
recuerda Beto. "Puedes hacer juicios, mandar cartas
de rectificación, puedes tener un programa como gracias
a Dios tenía yo para responder todos los días,
pero era algo agotador. Este tipo de ataques te demuelen
emocionalmente", agrega Ortiz.
La relación
entre Ricardo Winitsky y Vladimiro Montesinos fue revelada
en enero de este año por Daniel Borobio en una entrevista
concedida al programa Contrapunto. Según Borobio,
Winitsky le había robado el cliente.
"Había
personas, había amigos en los medios que me decían:
oye Winitsky está yendo a los medios a decir que
él controla todo el tema de los medios y que no es
tu agencia", declaró Borobio. "Ricardo
Winistky iba a los medios y se presentaba como el negociador
del Estado" agregó el publicista argentino.
EL
NEGOCIADOR
Los
vínculos entre el publicista y el ex asesor quedaron
comprobados nuevamente a través del vladivideo Montesinos-Borobio-Hurtado
Miller, en el que se planeaba la candidatura de Juan Carlos
Hurtado Miller a la alcaldía de Lima por la agrupación
fujimorista Vamos Vecino.
Para
Vladimiro Montesinos el tema del control de los medios era
fundamental. Por eso le dice a Hurtado Miller que no se
quiere monopolizar el tema de la publicidad en una sola
persona o empresa. "El criterio es la pluralidad para
que no se diga después de que uno sólo tiene
el control, la hegemonía", afirma el ex asesor.
Es ahí donde entra a jugar Winitsky a mediados de
1999, de acuerdo a las declaraciones de Borobio.
Los
publicistas de la mafia de Montesinos no están en
el Perú. Daniel Borobio está en Chile y Ricardo
Winitsky en Argentina.
Las
personas que fueron difamadas por estos cerebros de la publicidad
sólo esperan que se haga justicia. Angel Páez,
periodista del diario La República fue también
el blanco favorito de varios periódicos chicha, en
especial del diario El Tio. Los titulares de ese periódico
lo acusaban de ser traidor a la patria por revelar las compras
sobrevaloradas de aviones rusos y bielorrusos de parte del
Estado. Para él, sin embargo aún no ha habido
acciones concretas
Beto
Ortiz por su lado, es más duro: "Yo creo que
la revancha te la da el tiempo. Cuestión de sentarse
a esperar , como dicen, esperar a ver pasar el cadáver
del enemigo".
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