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26 de agosto del 2002
Luego de visitar a Chumpitaz
Cipriani ahora quiere considelar el indulto para aquellos que "cándidamente" hayan caído en la red de corrupción de Montesinos.
En este artículo
Rechazo de las autoridades

Una invocación convincente

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Cipriani hace un llamado a la impunidad

agenciaperu.com

La propuesta del arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani de crear una comisión para estudiar los excesos de la lucha anticorrupción causó hoy una polémica.

Luego de visitar al "Capitán de América", Hector Chumpitaz, actualmente cumpliendo arresto domiciliario, el cardenal Cipriani pidió hoy que "se forme una comisión ad hoc para estudiar excesos en la lucha anticorrupción, que eventualmente tramite indultos para aquellas personas que llevadas por su ingenuidad fueron involucradas en la red de corrupción dirigida por el ex asesor de inteligencia, Vladimiro Montesinos".

Cipriani comentó que dicho grupo de trabajo podría estar integrado "por personajes de comprobada probidad como Jorge Santistevan de Noriega, Hubert Lanssiers o Alfonso de los Heros". "Esta comisión, con las debidas facultades, puede estudiar los expedientes y decir los casos en los cuales está claro que no hay una intención de delito por lo que no amerita una sanción como la que se está haciendo", añadió.

Según el arzobispo de Lima, "el país debe prestar menos atención a lo que digan Vladimiro Montesinos y Matilde Pinchi Pinchi o Alberto Venero (vinculados al ex asesor de Inteligencia) y dé paso al perdón y la reconciliación nacional".

Cipriani recordó que "él mismo perdonó, pese a que se intentó mancillar su honra con documentos falsos", en alusión a una acusación del ex ministro de Justicia Fernando Olivera, quien el año pasado intentó vincular a Cipriani con Vladimiro Montesinos.

RECHAZO DE LAS AUTORIDADES

En este sentido, el ministro de Justicia, Fausto Alvarado, consideró que la petición del cardenal debía ser entendida simplemente como una "invocación" de un pastor de Dios que traía un "mensaje de perdón y de preocupación" por solucionar un conflicto.

"Pero no debe entenderse, como la liberación de los que se coludieron con Montesinos, sino como un llamamiento para que los implicados hagan un acto de contrición y colaboren con la justicia humana sin interferir su acción", aclaró. Por su parte, el ex fiscal del Caso Montesinos y Fujimori, José Ugaz negó que pudiera haber "olvido y perdón" para los responsables de delitos de corrupción.

"Tiene que haber sanción ejemplar. Si se trata de perdón religioso, el cardenal puede perdonar. Pero lo que estas personas están afrontando son procesos judiciales en los que se investigan hechos delictuosos", aseguró.

Igualmente, el Fiscal Adjunto del mismo caso, Ronald Gamarra, calificó la iniciatica como un "llamamiento a la impunidad" al tiempo que destacó la necesidad de priorizar la lucha contra la corrupción.

"El Poder Judicial en forma autónoma e independiente tiene que resolver las responsabilidades de carácter penal. Éste no es un tema de errores o de pecados y que si así fuera, entonces le corresponde al Cardenal de Lima, absolverlos", precisó.

El tercer vicepresidente del Congreso, Hildebrando Tapia, consideró positiva la propuesta Cipriani al considerar que "sería conveniente para el país y la democracia".

"La petición del cardenal de Lima es buena para la reconciliación nacional que buscamos todos los peruanos, lo que queremos es que se haga justicia y que sea igual para todos. Existen personajes que tienen vídeos y acusaciones y que siguen libres mientras que hay otros que fueron involucrados indirectamente y están purgando condena", precisó Tapia.

Por su parte, el defensor del Pueblo, Walter Albán se mostró en contra de la iniciativa al argumentar que "no le haría ningún bien al país", al tiempo que aseguró que "si no conocemos ni estudiamos los expedientes, entonces no estamos en condiciones de afirmar si una persona participó más o menos en la red de corrupción".


UNA INVOCACION CONVENIENTE

El Cardenal, perteneciente a Opus Dei y criticado por su cercanía al ex presidente Alberto Fujimori, señaló, anticipandóse al efecto de sus declaraciones, que su propuesta no representaba de ninguna manera una defensa a la impunidad de los integrantes de la red de corrupción.

"Yo no abogo ni por (Alberto) Fujimori, ni por (Vladimiro) Montesinos, ni por nadie que haya delinquido. Yo estoy abogando por personas que han sido engañadas e inducidas", concluyó.

Monseñor, implicado además en el caso Hayduc, presidió en 1993 una comisión de Alto Nivel creada por Decreto Supremo para la coordinación de programas de apoyo social. Un año después, asumió el cargo de director de FONCODES, una entidad que funcionaba, sin fiscalización alguna, desde el Ministerio de la Presidencia.

Incluso cuando el gobierno de Alberto Fujimori caía y la corrupción del régimen se hacía evidente, Monseñor Cipriani opinaba que la decisión del presidente de convocar a nuevas elecciones lo enaltecía y dignificaba, mientras que las protestas del pueblo en la Plaza Mayor lo incomodaban. "Vienen, insultan y destrozan", decía Monseñor.

De igual forma, Cipriani no ha dudado en intervenir en más de una polémica defendiendo los intereses del gobierno, aún a favor de temas poco cristianos como la pena de muerte.
"No podemos permitir que por el miedo, el temor y la cobardía de unos cuantos, el país no apruebe la pena capital. No podemos temblar de miedo. El mundo cambia día a día y no a favor de los cobardes. (Expreso, 29 de Julio de 1993).

Un año después de ser descubiertas las masacres de La Cantuta y Barrios Altos, Monseñor Cipriani afirmaba:
"En un contexto violento como el de Ayacucho, las muertes, desapariciones y abusos son parte del enfrentamiento de la guerra. Los defensores de los derechos humanos le llamaron guerra sucia. Yo creo que la Fuerza Armada tuvo que utilizar estos mecanismos para conocer cómo y dónde ocurrían estos asuntos. Y cuando utilizaron estos medios, naturalmente hubo muertos de un lado y otro... ¿Y qué quieren, que uno dé marcha atrás a la historia? (Caretas, 14 de Abril de 1994)

Igualmente, su participación en el debate público fue notorio durante estas últimas elecciones. Acerca de los observadores internacionales, Cipriani declaraba:
"Yo respeto mucho a mister Carter, pero mister Carter fue un presidente de los Estados Unidos y nada más. Yo creo que el Perú es el Perú, entonces mister Carter no es Dios. Todos los observadores electorales son bienvenidos, pero para observar con respeto al Perú" (El Peruano, 13 de Febrero del 2000)

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