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28 de febrero del 2002
Conversaciones se rompieron hace un mes

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Perú habría sido advertido una semana antes de la ruptura del proceso de paz colombiano

agenciaperu.com

Según algunas versiones que están circulando en Colombia, hace poco más de un mes se quebraron, aunque no formalmente, las conversaciones de paz que sostenían representantes del gobierno y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Sólo así se explicarían hechos como la presurosa salida de "Tirofijo" Marulanda de la zona de distensión, en diciembre del año pasado, y la anticipada advertencia que habrían recibido las Fuerzas Armadas del Perú, de la ruptura del diálogo.

Según informaciones procedentes de Colombia, las Fuerzas Armadas del Perú habrían sido advertidas, por lo menos una semana antes, de la inminente decisión y por ello tropas del Ejército y de la Marina de Guerra, a bordo de helicópteros y de lanchas patrulleras, habrían tomado sus emplazamientos en todos los puestos y pasos limítrofes a lo largo de los mil 600 kilómetros de frontera común.

A pesar del silencio absoluto y de la estricta reserva que sostienen círculos militares y diplomáticos de ambos países, trascendió que organismos de inteligencia de Colombia que las FARC tenían concentradas importantes fuerzas frente a las fronteras del Perú y del Ecuador, listas para replegarse a ambos países en caso de rompimiento del proceso de paz.

Como se recuerda, el diario La República, uno de cuyos accionistas es el actual ministro de Defensa Aurelio Loret de Mola, dio cuenta, en una serie de informes, publicados la semana previa a la ruptura del diálogo, de la creación del Frente Amazónico por parte del secretariado de las FARC y que comprendería los departamentos colombianos de Amazonas y la zona sur del Putumayo y el Caquetá, colindantes con el Perú.

LA HUIDA DE "TIROFIJO" MARULANDA

Manuel "Tirofijo" Marulanda, habría salido de San Vicente de Caguán a finales de diciembre, anticipándose al inminente rompimiento de las conversaciones y al inicio de las drásticas operaciones militares en su contra. El máximo dirigente de las FARC habría huido siendo escoltado por el segundo al mando, "Mono Jojoy" Briceño. Por razones de seguridad, el grupo se habrían llevado a algunos de los secuestrados y se estarían dirigiendo hacia Venezuela, vía la extensa selva del Vaupes.

EL SECUESTRÓ QUE SALVÓ A PASTRANA

Según las mismas versiones, el presidente Andrés Pastrana encontró, más que un problema, una tabla de salvación en el secuestro del avión Aires y del senador Jorge Gechen Turbay. El plagio le dio la coartada para salir airoso ante su pueblo, luego de haber invertido su capital político en el proceso de paz con las FARC.

Según un informe de la revista Semana, de Colombia, cada dos meses, durante este gobierno, ha sucedido algo de igual o mayor gravedad que el secuestro de Gechen Turbay y no por ello se rompieron las conversaciones.

Como ejemplo, el mismo informe enumera el secuestro y el asesinato a sangre fría de Consuelo Araujo Noguera, "La Cacica" y del presidente de la comisión de paz de la Cámara, Diego Turbay Cote. Al momento de la ruptura había cuatro parlamentarios en manos de la guerrilla y nadie podía olvidar el plagio colectivo en una iglesia.

Diversos analistas políticos, según la revista, creen ver en la acción de Pastrana el reconocimiento de que se le había agotado su espacio político. Había aceptado el 7 de abril como último plazo para que el movimiento subversivo firmara una tregua como muestra de su voluntad de paz. Y, como lo recuerdan, no bien se había llegado a ese acuerdo, cuando comenzaron a explotar torres de electricidad y puentes. La percepción del pueblo no era ya la de contar con un presidente débil sino con uno que comenzaba a hacer el ridículo.

Ante esto, ya nadie esperaba nada del 7 de abril y si bien las conversaciones progresaban a duras penas, no había acuerdos de temas trascendentales. Los militares no aceptarían que los inmovilizaran en todo el territorio nacional en un país donde hay 34 mil homicidios al año y tres mil secuestros. La guerrilla, por su parte, tampoco estaba dispuesta a agrupar a sus efectivos en el Caguán, desmovilizando los casi 100 frentes que operan al interior.

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