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Perú
habría sido advertido una semana antes de la ruptura del proceso
de paz colombiano
agenciaperu.com
Según
algunas versiones que están circulando en Colombia, hace
poco más de un mes se quebraron, aunque no formalmente, las
conversaciones de paz que sostenían representantes del gobierno
y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Sólo
así se explicarían hechos como la presurosa salida
de "Tirofijo" Marulanda de la zona de distensión,
en diciembre del año pasado, y la anticipada advertencia
que habrían recibido las Fuerzas Armadas del Perú,
de la ruptura del diálogo.
Según
informaciones procedentes de Colombia, las Fuerzas Armadas del Perú
habrían sido advertidas, por lo menos una semana antes, de
la inminente decisión y por ello tropas del Ejército
y de la Marina de Guerra, a bordo de helicópteros y de lanchas
patrulleras, habrían tomado sus emplazamientos en todos los
puestos y pasos limítrofes a lo largo de los mil 600 kilómetros
de frontera común.
A pesar del
silencio absoluto y de la estricta reserva que sostienen círculos
militares y diplomáticos de ambos países, trascendió
que organismos de inteligencia de Colombia que las FARC tenían
concentradas importantes fuerzas frente a las fronteras del Perú
y del Ecuador, listas para replegarse a ambos países en caso
de rompimiento del proceso de paz.
Como se recuerda,
el diario La República, uno de cuyos accionistas es el actual
ministro de Defensa Aurelio Loret de Mola, dio cuenta, en una serie
de informes, publicados la semana previa a la ruptura del diálogo,
de la creación del Frente Amazónico por parte del
secretariado de las FARC y que comprendería los departamentos
colombianos de Amazonas y la zona sur del Putumayo y el Caquetá,
colindantes con el Perú.
LA HUIDA
DE "TIROFIJO" MARULANDA
Manuel "Tirofijo"
Marulanda, habría salido de San Vicente de Caguán
a finales de diciembre, anticipándose al inminente rompimiento
de las conversaciones y al inicio de las drásticas operaciones
militares en su contra. El máximo dirigente de las FARC habría
huido siendo escoltado por el segundo al mando, "Mono Jojoy"
Briceño. Por razones de seguridad, el grupo se habrían
llevado a algunos de los secuestrados y se estarían dirigiendo
hacia Venezuela, vía la extensa selva del Vaupes.
EL SECUESTRÓ
QUE SALVÓ A PASTRANA
Según
las mismas versiones, el presidente Andrés Pastrana encontró,
más que un problema, una tabla de salvación en el
secuestro del avión Aires y del senador Jorge Gechen Turbay.
El plagio le dio la coartada para salir airoso ante su pueblo, luego
de haber invertido su capital político en el proceso de paz
con las FARC.
Según
un informe de la revista Semana, de Colombia, cada dos meses, durante
este gobierno, ha sucedido algo de igual o mayor gravedad que el
secuestro de Gechen Turbay y no por ello se rompieron las conversaciones.
Como ejemplo,
el mismo informe enumera el secuestro y el asesinato a sangre fría
de Consuelo Araujo Noguera, "La Cacica" y del presidente
de la comisión de paz de la Cámara, Diego Turbay Cote.
Al momento de la ruptura había cuatro parlamentarios en manos
de la guerrilla y nadie podía olvidar el plagio colectivo
en una iglesia.
Diversos analistas
políticos, según la revista, creen ver en la acción
de Pastrana el reconocimiento de que se le había agotado
su espacio político. Había aceptado el 7 de abril
como último plazo para que el movimiento subversivo firmara
una tregua como muestra de su voluntad de paz. Y, como lo recuerdan,
no bien se había llegado a ese acuerdo, cuando comenzaron
a explotar torres de electricidad y puentes. La percepción
del pueblo no era ya la de contar con un presidente débil
sino con uno que comenzaba a hacer el ridículo.
Ante esto, ya
nadie esperaba nada del 7 de abril y si bien las conversaciones
progresaban a duras penas, no había acuerdos de temas trascendentales.
Los militares no aceptarían que los inmovilizaran en todo
el territorio nacional en un país donde hay 34 mil homicidios
al año y tres mil secuestros. La guerrilla, por su parte,
tampoco estaba dispuesta a agrupar a sus efectivos en el Caguán,
desmovilizando los casi 100 frentes que operan al interior.
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