|
El
Honor de Torre Tagle
agenciaperu.com
En esta carta,
que el embajador Owaldo de Rivero, actual representante del Perú
en la ONU y tenaz opositor de la dictadura fujimorista, envió
al presidente del Consejo de Honor de la Asociación de Funcionarios
Diplómaticos del Perú, habla fuerte sobre la situación
actual de la Cancillería, en relación a la década
pasada.
agenciaperu.com considera que es su deber dar a conocer algunos
párrafos de este documento que ha remecido a la Cancillería
y que debería dar pie a dispositivos legales que sancionen
la sumisión de los altos funcionarios de Estado cuando se
trate de dictaduras y corrupción. (agenciaperu.com)
MISION PERMANENTE
DEL PERU
ANTE LAS NACIONES UNIDAS
Nueva York, 11 de febrero del 2002
Señor Embajador
Carlos Higueras Ramos
Presidente del Consejo de Honor de la
Asociación de Funcionarios Diplomáticos del Perú
Lima
Querido Embajador y amigo,
A continuación le hago llegar la presente carta titulada
"El honor de Torre Tagle" para el uso del Consejo de Honor
que usted preside.
El Honor de Torre Tagle
El honor es
una virtud. Como toda virtud es una práctica difícil.
Implica una lucha interna constante para renunciar ambiciones, proyectos
de vida y, a veces, a la vida misma en ara de la dignidad. La defensa
del honor personal, sobre todo en las carreras jerárquicas
como la militar, la diplomática y otras públicas implica
muchas veces renunciar al cargo por dignidad y con ello perder privilegios
y niveles materiales de vida.
Yo tuve esa
lucha interna y esa experiencia. Confieso a todos mis colegas que
no fue nada fácil tomar la decisión que me alejó
del Servicio Diplomático cuando cesaron a mis amigos y compañeros.
Tampoco fue nada fácil decidir, más tarde, enfrentar
públicamente al gobierno autócrata corrupto de Fujimori,
cuando estaba en el esplendor de su poder, cuando la mayoría
en el Perú lo alababa, se sometía o al menos lo toleraba.
Yo no critico
a mis colegas Embajadores que no piden su pase a la disponibilidad
contra las injusticias, yo comprendo las dudas íntimas éticas
y respeto el derecho de mis colegas a renunciar o no. Sin embargo,
yo no respeto al Embajador que logra los más altos cargos
dentro de una democracia y luego no pide su pase a la disponibilidad
cuando la democracia públicamente prescinde de sus servicios.
Los más
altos cargos del Embajador Valdez coincidieron cuando la autocracia
llegó a las más grandes bajezas y arbitrariedades.
Jamás se atrevió a decir "basta" al fujimorismo
y cuando el actual Gobierno Democrático del Perú y
su Consejo de Ministros se negó a que los siguiera representado
como su Embajador en naciones unidas y que fuera el nuevo Embajador
en el Uruguay, tampoco se atrevió a pedir su pase a la disponibilidad.
Esta falta de renuncia es para mi reñida con la práctica
de la virtud de honor
Hoy, el Embajador
Valdez con teatral impostura se rasga las vestiduras, me causa a
mí, que renuncié por el agravio al honor de nuestro
Servicio, de dar una "instrucción" para difamar
a los miembros del Servicio. Y con arrogancia recurre al Consejo
de Honor de la Asociación, pero lamentablemente los hechos
demuestran que jamás ha ejercido hasta ahora tal virtud.
No pudo acomodarse
con el Gobierno democrático porque no se dio cuenta que su
sumisión a la banda autócrata que gobernó el
Perú era demasiado evidente y se lanza al Consejo de Honor
sin percibir que existen todavía dudas muy fundadas sobre
la regularidad de la apertura de la cuenta para el alquiler de un
helicóptero del Ejército peruano a Naciones Unidas
y el traslado del primer pago de más de un millón
de dólares por dicho alquiler a Suiza.
Esta investigación
no debe terminar, la situación no es de ninguna manera clara
y tendrá que aclararse hasta la verdad total por el honor
del Servicio, para lo cual estoy dispuesto a colaborar como testigo
y también como otros testigos, no sólo ante el Consejo
de Honor de la Chancillería, sino también en la investigación
que debe reanudar la Cancillería, el Congreso y el Poder
Judicial.
En su reciente
entrevista en Radioprogramas, Valdez quiere hacer aparecer como
legítima la irregular apertura de la cuenta del helicóptero
y también hacer legítimo el giro irregular del primer
pago de mas de un millón de dólares a la empresa Global
con sede en Suiza. Dice que no pudo depositar el dinero que le dio
Naciones Unidas, como parte del alquiler del helicóptero
en la cuenta de su Misión en Nueva York porque está
prohibido depositar dinero ajeno en las cuentas que tienen las Misiones
para sus funciones.
Si según
lo dispuesto por el artículo 4,5 de las Directivas de D.S
005-97-RG y de la R.S. 0105 de 20 de febrero de 1997, esta prohibido
depositar dinero ajeno en una cuenta ya establecida, lógicamente
también está prohibido crear una nueva cuenta para
depositar ese dinero ajeno. El mandato de las disposiciones que
no se pueden ni depositar ni abrir nuevas cuentas a nombre de las
Misiones del Perú para depositar dineros que son ajenos para
la marcha económica de las mismas.
El Embajador
Valdez explica que la apertura de la nueva cuenta obedece a que
no podía quedarse con un "cheque en la mano" y
luego explica que gira el dinero a Suiza por "instrucciones
de la Aviación del Ejército" Que Embajador del
Perú, para no quedarse "con un cheque en la mano"
tiene poder legal para abrir cuentas en el extranjero de fondos
ajenos a sus Misiones sin una disposición legal que lo exonere
expresamente de esta obligación. Qué Embajador del
Perú puede luego remitir esos fondos a Suiza por "instrucciones
de la Aviación del Ejército", o de la División
Blindad, o de la Base de Submarinos o del Escuadrón de los
Sukoi 25. Desde cuándo recibimos instrucciones de las unidades
militares. Valdez lo hizo. Las instrucciones que recibió
fue la de los corruptos Generales Edmundo Silva Tejada y Luis Salazar
Monroe.
Lamentablemente,
lo que ha hecho el Embajador Valdez es irregular y lo malo de esta
irregularidad es que está conectada con un alquiler doloso
que hacen los Generales de Fujimori. Definitivamente, yo no creo
que el Embajador Jorge Valdez se haya beneficiado económicamente
con ello, pero sí creo que fue demasiado sumiso al poder
de turno. Fue esa sumisión que lo hizo indiferente, irritable
y a veces hostil con ciertos cesados y lo llevó sobre todo
también a una falta de solidaridad y determinación
frente a las injusticias postergaciones del ascenso del compañero
más talentoso de su promoción, el Embajador Manuel
Rodríguez. Fue esa sumisión que lo llevó a
callar frente al retiro antijurídico del Perú de la
Carta de San José. También su sumisión lo llevó
hasta la duplicidad en el caso Tiwinza contra el ex Canciller Ferrero,
quien que renunciar. Finalmente sería esa sumisión,
según los documentos que tienen los Congresistas, la que
habría llevado a impartir instrucciones para maquillar el
triunfo electoral fraudulento de Fujimori.
Toda esta sumisión
del Embajador Valdez constituye para mi un déficit apreciable
en la práctica de la virtud del honor que debe evaluar el
Consejo de Honor de la Asociación. Sin embargo, creo debemos
ir más allá de las evaluaciones éticas. Creo
que se debe establecer una Comisión Oficial de la chancillería
para restablecer totalmente la institucionalidad, el honor y el
sosiego en Torre Tagle, cuyas principales tareas, entre otras, serían:
1.- El conocimiento
de una vez por todas de los hombres de los diplomáticos que
participaron en el cese ilegal.
2.- Continuar
con la investigación sobre la apertura de la cuenta para
el pago y el giro a Suiza del alquiler del Helicóptero.
3.- Investigar
si hubo instrucciones para disfrazar las fraudulentas elecciones
del año 2000 y, por lo tanto, si hay presunción de
delito contra la voluntad popular.
Sin las disculpas
públicas de los funcionarios que participaron en el cese
de los 117 y la aceptación de ellas por los agraviados, no
podrá jamás haber reconciliación, honor y sosiego
en la Cancillería. Sin la verdad total sobre el Helicóptero
y del pasaporte a Montesinos, habrá siempre dudas sobre la
vinculación de la Chancillería en la corrupción.
Sin saber si hubieron instrucciones para maquillar el fraude no
habrá jamás reconciliación entra la diplomacia
y la democracia. La verdad sigue evasiva en la Chancillería.
Si esto continúa jamás se volverá a institucionalizar
el Servicio Diplomático porque no habrá tradición
de honor que transmitir a las nuevas generaciones.
Los jóvenes
diplomáticos deben saber que existen límites de la
"debida obediencia al Estado" Estos son: la violación
de su Constitución, la arbitrariedad contra su ley, la violación
de los derechos humanos, la impunidad contra la corrupción
y el robo de la soberanía popular por el fraude electoral.
La "debida obediencia al Estado" tiene un solo juez, nuestra
conciencia; ella nos dice hasta cuándo debemos obedecer,
hasta cuándo debemos aguantar y cuando debemos decir: ¡basta¡.
Pero si adormecemos siempre nuestra conciencia con privilegios y
prebendas diplomáticas, caemos en un déficit de honor
del cual es muy difícil salir porque el honor no se recupera
con prestamos sacados de medias verdades. El Honor sólo se
puede recuperar con el arrepentimiento.
No anestesiemos
nuestra conciencia, no nos engañemos a nosotros mismos con
la "debida obediencia al Estado". Si lo hacemos nos autoengañemos,
creemos que somos víctimas, nos rasgamos las vestiduras acusando
a otros de "difamación".
El sufrimiento
que tiene hoy el Embajador Valdez no se lo he inflingido yo, que
he practicado el honor, tampoco se lo han causado los cesados desesperados
con tanta arbitrariedad, vejaciones e indiferencia. El Sufrimiento
de Valdez, que comprendo ( no me alegro) proviene, en último
análisis, de su excesiva sumisión al mal (Fujimori).
Sumisión total que no le permito decir: ¡basta¡
denunciar el mal y volver a encontrar la armonía con su conciencia
y con la democracia peruana.
El llamado "gobierno"
de Fujimori no fue un gobierno comparable en sus bondades o errores
a otros gobiernos anteriores del Perú, inclusive militares.
El Gobierno de Fujimori fue algo totalmente nuevo, fue el mal. Fue
una organización criminal,, visceralmente corrupta que se
apoderó del Estado, que compró conciencias en todos
los estratos sociales y profesionales, que dañó el
tejido moral de la sociedad peruana. Si bien es comprensible que,
al principio, tuvo apoyo por su meritoria lucha antiterrorista,
después ese gobierno no mereció la "debida obediencia
al Estado" cuando destruyó el Tribunal Constitucional
del Estado del Perú, retiró al estado del Perú
de la Corte de San José, dio a los violadores de derechos
Humanos, dio apoyo del estado del Perú a Estados extranjeros
violadores masivos de derechos humanos, compró material bélico
inservible cuando el estado del Perú estaba en conflicto,
uso al Estado del Perú en el tráfico de armas y drogas
y le robó la soberanía al pueblo peruano que es la
fuente misma de la soberanía del Estado peruano.
Hoy, esta triste
experiencia de algunos pocos Embajadores sumisos la autocracia,
que engañaron sus conciencias con una "debida obediencia"
para gozar de las mejores Embajadas de nuestra diplomacia, los hizo
defender lo indefendible, permitió que nuestro país
rompiera con la comunidad democrática de naciones y tuviera
la más impresentable imagen de su historia.
En los países
democráticos desarrollados ni siquiera los militares tienen
la obligación de la "debida obediencia" a las órdenes
de sus superiores que implican violaciones de las Convenciones de
Ginebra.
Por el honor
de Torre Tagle y de todas sus nuevas generaciones, los diplomáticos
peruanos, de ahora en adelante, no debemos ser sumisos más
a gobierno, ni Ministros de Estados, ni Secretarios Generales, ni
Embajadores que no instruyan o induzcan a erosionar la democracia,
a disfrazar un fraude electoral o a defender violaciones masivas
de los derechos humanos y que sobretodo, a gobiernos que traten
de destruir, sin razón y sin la ley, la dignidad de nuestras
personas y la de nuestra institución.
Debemos lograr
la reconciliación. Ella es indispensable para el sosiego
y la unidad en la Chancillería. Una vez hecho esto, debemos
organizar nuestra Asociación en un verdadero sindicato solidario
para defender la decencia y el honor de nuestra institución
contra toda tiranía que quiera convertirnos en defensores
de indecencias bajo la falacia de la "debida obediencia al
Estado".
El alma de Torre
Tagle debe comenzar a ser parte del alma del siglo XXI. El alma
de este siglo se esta formando por el triunfo del espíritu
humano sobre la Razón del estado, por el surgimiento de una
ciudadanía planearía que quiere vivir en una democracia
y sin temor a que se violen sus derechos políticos, económicos
y ecológicos. Ninguna obediencia al Estado es superior al
honor y la dignidad de sus ciudadanos. Convirtamos a Torre Tagle
en una comunidad de ciudadanos del siglo XXI con pensamientos políticos
plurales, pero en conjunto verdadero demócratas, hombres
de políticos plurales, pero en conjunto verdaderos demócratas,
hombre de honor que no se sometan a ningún gobierno arbitrario
en el futuro.
Reciba un fuerte abrazo
Oswaldo
de Rivero
Embajador
Representante Permanente del Perú
Ante las Naciones Unidas.
|