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La
muerte del Manchego en Lima
agenciaperu.com
Un muchacho
se pasó de copas en una conocida calle de Miralfores. Protagonizó
un escándalo, y en lugar de ser llevado a una comisaría, y multado
por atentar contra el orden público, fue asesinado con una barra
de fierro, en pleno parque Central de Miralfores. Sus victimarios
no fueron unos hampones prontuariados, sino un policía y tres miembros
del serenazgo miraflorino. Esta es la historia del salvaje asesinato,
en Lima, del joven torero español José Reina Rincón.
Escriben Silvia Cuevas y Milagros Trujillo / agenciaperu.com
La noche del
2 de julio, el torero español José Reina Rincón
desapareció como si se lo hubiera tragado la tierra. Tras
una semana de angustia, el mar varó su cuerpo sin vida, en
la playa Waikiki. Su rostro había sido diluido por la sal.
El único rasgo reconocible fue un tatuaje que tenía
a la altura de la cadera.
Se barajaron
las más diversas hipótesis: desde un suicidio hasta
un secuestro, e incluso un homicidio fríamente calculado
por los compañeros del torero español. Pero nadie
imaginó que los asesinos del matador, habían sido
un policía y tres integrantes del Serenazgo de Miraflores.
HACERSE LA AMÉRICA
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Este tatuaje fue el único rasgo reconocible que quedó
del joven torero.
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José
Reina Rincón, conocido en el ambiente taurino como El Manchego,
tenía solo 22 años y hacía poco tiempo que
había dejado de ser novillero para convertirse en matador
de toros. El mes pasado, llegó al Perú dispuesto a
ganarse un nombre en las ferias de Chota y de Trujillo. Su meta
era torear en Acho en la próxima temporada, y regresar a
su país victorioso.
César
Caro, el empresario que trajo al torero a Perú contó
a agenciaperu.com: "tu sabes que el prestigio que tiene
Sudamérica es Acho, es la feria más importante. Lo
que estaba haciendo es abrirse paso. Estaba buscando venir a América
y de esa manera buscar publicidad. Me lo recomendaron tanto, me
dijeron que era un buen muchacho que torea bien que había
tenido mala suerte en España y necesitaba salir de España
para hacerse conocido esa fue la forma que lo contrate".
Reina Rincón
no llegó solo, con él vinieron sus compatriotas "El
Curro" Martínez y Ángel Gómez Escorial,
y el Mexicano Antonio Briccio. Todos se hospedaron en el Hotel Huaychulo,
ubicado en la avenida 2 de mayo, en Miraflores.
LA DESAPARICIÓN
La noche del
martes 2 de julio, sus compañeros vieron por última
vez al diestro español. A las 8 de la noche, José
Reina abandonó el hotel y desde ese momento ninguno de sus
amigos lo volvió a ver.
Llevaba puesta
la casaca roja del Curro. Además, cargaba mil doscientos
dólares, dinero que acababa de cobrar por su participación
en Chota. La mitad de ese monto, le pertenecía al Curro Martínez.
El compañero del Manchego, conversó con agenciaperu.com,
cuando su amigo aún estaba desaparecido:
"Estamos
preocupados por la desaparición de José. Sobre todo
porque en este país poco desarrollado por llevar cien dólares
te asaltan. Hemos reportado su desaparición ante el consulado
de España. Lo estamos buscando por todos lados", afirmó.
Conforme pasaban
los días, la angustia de sus amigos crecía. La policía
no lograba encontrar al torero. Las primeras conjeturas, apoyadas
en la conocida fama nocturna del ambiente taurino, apuntaban a que
Reina Rincón había sido seducido, dopado y secuestrado
en la Calle de las Pizzas.
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Don José Reina, reconociendo el cadáver de su
hijo en la playa Waikiki.
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En España,
la familia del matador se enteró de su desaparición
cinco días después a través de Anibal Ruiz,
un torero, paisano, y amigo del Manchego: "a través
de mi apoderado me entere de la desaparición de Reina Rincón.
Verdad ha desaparecido, lo habían anunciado en la televisión.
Me comunique con Félix Jesús Rodríguez. Valentín
le dijo a su papá y este se vino al día siguiente".
Su padre, José
Tomás Reina tomó el primer vuelo hacia el Perú.
El lunes 8 de julio llegó acompañado de Valentín
Cuevas, un banderillero español, que además fue entrenador
y amigo de su hijo. Ambos aún abrigaban esperanzas. Sin embargo,
al día siguiente, la búsqueda terminó.
Acompañado
de dos agentes de la Policía Nacional del Perú, el
padre del matador llegó al encuentro más triste de
su vida. Quebrado por el dolor, Don José no pudo afirmar
ni negar si se trataba de su hijo. Desde España, la novia
del torero llamó para informar que el matador tenía
un tatuaje en la ingle. El cuerpo encontrado en la playa Waikiki
sí era el de José Reina Rincón.
LAS HIPÓTESIS
Las primeras
sospechas cayeron sobre los toreros amigos de Reina Rincón,
en especial, sobre el torero mexicano, Antonio Briccio. Antes de
encontrar el cuerpo, Briccio había afirmado ante un medio
de comunicación, que la noche del 2 de julio Reina Rincón
había salido a cenar sólo. Una vez encontrado el cadáver,
un nervioso Briccia declaró ante la policía que ambos
salieron juntos a cenar, pero que el matador se le perdió
en el camino de regreso al hotel.
El jueves 11
de julio, una nueva hipótesis saltó a la vista. Un
testigo informó a la policía que integrantes del Serenazgo
Miraflorino golpearon brutalmente a un sujeto cuya descripción
coincidía con la del Machengo.
El testigo era
Juan Manuel Carbajal Vargas; encargado de la seguridad de la rotonda
del parque Kennedy de Miraflores. Su testimonio guió a la
policía hacia los verdaderos autores del crimen.
EL ASESINATO
El viernes 12 fueron detenidos los serenos Luis Michael Lao Rurbina,
Roberto Quevedo, Moisés Cajas Julca, William Benza y el policía
Miller Rosel Ramos Pachas. Según su confesión y los
testimonios de los testigos, esto fue lo que sucedió
El Manchego,
bajo los efectos del licor, dejó la Calle de las Pizzas y
se dirigió a la Feria Artesanal del Parque Kennedy. Allí,
empezó a amenazar a los transeúntes con movimientos
de karate. En medio de su demostración, el diestro español
se cayó al suelo, y cuando el vigilante Juan Manuel Carvajal
se acercó para socorrerlo, el joven reaccionó con
violencia y le pegó un puñetazo en el rostro.
En ese momento,
dos de los serenos lo embistieron, lo esposaron y lo condujeron
a la tolva de la camioneta. Como el torero opuso resistencia, uno
de ellos estrelló su cabeza contra la camioneta y el otro
le propinó un golpe, también en la cabeza, con una
vara de metal. En ese momento Reina Rincón, murió.
Los serenos
lo condujeron hacia la playa La Estrella y tiraron su cuerpo al
mar.
LA PARTIDA DEL MANCHEGO
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El Manchego estaba acostumbrado a jugarse la vida en la arena.
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Anibal Ruiz,
el amigo, lo recuerda así: "uno es torero desde que
se levanta hasta que se acuesta. Lo vi torear en chota, estuvo muy
fenomenal, he visto las imágenes y me ha gustado. Cortó
dos orejas y fue triunfador. Recuerdo que nosotros de chicos habíamos
hecho una promesa, que el que llegue alto primero iba a proteger
al otro".
El Manchego
regresó triunfador del festival de San Juan, realizado en
Chota, Cajamarca, donde cortó dos orejas. El éxito
de esa tarde, le valió al matador un contrato para torear
en Trujillo, el domingo 7 de julio. Si resultaba ganador en esa
plaza habría obtenido un cupo para la Feria del Señor
de los Milagros, en Acho.
Por tradición,
cuando un torero muere es homenajeado en la plaza donde toreó.
José Reina nunca llegó a lucir su arte en Acho, pero
El Manchego fue despedido por los aficionados en la Plaza más
importante de Sudamérica. La noche del jueves, el féretro
del matador regresó a España. Allí lo esperaban
su madre y su hijo, de tan solo dos años.
Antes de partir
a su patria con su hijo muerto, el padre del joven torero, José
Tomás Reina, le dijo a un reportero: "yo sólo
sé que ver salir de mi casa a un chaval de 22 años,
lleno de vida y me lo mataron".
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