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16 de junio del 2002
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Presidente Toledo: "Nada justifica la destrucción"

El presidente de la República, Alejandro Toledo, dirigió esta noche un mensaje nación, a raíz de los actos de violencia producidos en Arequipa, debido a la privatización de Egasa y Egesur.

El presidente, que tildó a las reacciones violentas de "intolerables e inaceptables", señaló que gracias a las manifestaciones en el departamento sureño se han reportado ya trescientos cincuenta millones de soles en pérdidas.

Toledo, quien dijo amar a "Arequipa y a su pueblo", invocó a la "serenidad y la calma", y dijo que defenderá con "firmeza y energía el Estado de Derecho", señalando que algunas personas pudieron haber sido sorprendidas "por quienes tienen motivaciones distintas a las verdaderas aspiraciones del pueblo arequipeño".

A continuación, el mensaje íntegro del presidente de la República



MENSAJE A LA NACIÓN DEL SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

Lima, 16 de Junio de 2002


Amigas y amigos peruanos:

Me dirijo a ustedes con profunda tristeza, pero a la vez con energía y firme convicción democrática, sobre los lamentables sucesos producidos en la ciudad de Arequipa. Actos de violencia y agresión de esta naturaleza, contra pacíficos ciudadanos y la destrucción de la propiedad pública y privada son intolerables e inaceptables.

El valor de estas pérdidas ya bordean los 350 millones de soles, un daño increíble para un país que lucha por salir adelante.

Ya hemos sufrido demasiada violencia en los últimos años. Primero la violencia terrorista que cegó 20 mil vidas y causó miles de millones de dólares en pérdidas.

Luego, la violencia de una dictadura que limitó los derechos humanos y quebró el orden constitucional.

¿No fue acaso suficiente esa violencia para que AHORA EN DEMOCRACIA, con plena vigencia del Estado de Derecho, sigamos sembrando odio entre los peruanos?

Como Presidente de la República y como gobernante de todos los peruanos, invoco esta noche a la serenidad, a la calma y a la responsabilidad.


Desde el primer día, el gobierno escuchó las demandas de los sectores más pobres de Arequipa. Yo amo a Arequipa y a su pueblo. Amo a todo el Perú porque vengo de lo más profundo de sus tierras.

Por eso tomamos la decisión de privatizar dos empresas eléctricas, con el propósito de obtener recursos para resolver las necesidades más apremiantes de la población arequipeña.

Nuestro objetivo fue y es hacer más carreteras, más escuelas y lograr que se amplíe la cobertura de los servicios de salud, electricidad y vivienda para beneficiar a los más pobres del sur y de todo el Perú.

No es verdad que la privatización vaya contra las necesidades del pueblo arequipeño.

Al contrario, fruto de esta operación se ha logrado disponer de inmediato de 85 millones de dólares para dar inicio este año a las obras de infraestructura vial, eléctrica, educativa y de salud en Arequipa, además del compromiso por parte de la empresa ganadora de destinar nuevas inversiones en ese departamento por un monto de 90 millones de dólares.

Todo esto se traducirá puntualmente en acciones puntuales como electricidad para 60 mil personas, involucrará la incorporación de 2,700 hectáreas de cultivo, que crearán más de 5 mil nuevos puestos de trabajo en Arequipa.

Nuestro propósito es que los propios arequipeños, a través de sus organizaciones sociales, sus autoridades locales, participen en la priorización de las obras a ejecutar.

Con este propósito, la próxima semana convocaremos a los líderes representativos de la sociedad arequipeña. Estas obras se harán con recursos de la privatización y del presupuesto del gobierno central, e incluirán el inicio de las obras del Proyecto La Angostura, al cual me he comprometido.

Estoy convencido que la gran mayoría del pueblo arequipeño es contrario a las actitudes violentas porque es un pueblo profundamente democrático, democrático y patriótico.

Estoy seguro que han sido malinformados y, en algunos casos, sorprendidos por quienes tienen motivaciones distintas a las verdaderas aspiraciones del pueblo arequipeño.

Nada justifica la violencia contra los propios peruanos. Nada justifica la destrucción.

Ese espectáculo, amigas y amigos, nos duele, nos lastima profundamente, y nos deja hondas heridas en el alma nacional.

El gobierno está decidido a cautelar la democracia bajo el imperio de la ley y defenderá con firmeza y energía el Estado de Derecho, que quede claro.

Con este propósito, hace algunas horas nuestro gobierno ha decretado el Estado de Emergencia en el departamento de Arequipa.

Esta decisión la hemos tomado al amparo de la ley, pero sobre todo con la certeza que es lo más conveniente para el país. La fuerza pública ha sido instruida para restablecer el orden y la seguridad ciudadana, la seguridad de las mujeres y hombres que quieren trabajar en paz, y proteger la propiedad pública y privada.

Asimismo, mantendremos firmes nuestra decisión sobre el fomento a la inversión, porque somos un gobierno democrático, pero con autoridad y disciplina, autoridad y disciplina para conducir al país en orden y consenso.

Junto a ello como lo hicimos desde el inicio, mantendremos abiertas de par en par las puertas al diálogo.

A ustedes les consta que éste gobierno es el que más ha dialogado en los últimos 50 años de vida republicana, y lo seguirá haciendo.

Debo reiterar, debo reiterar una vez más, que por convicción somos respetuosos de la independencia de los poderes del Estado. En consecuencia, acataremos las decisiones del Poder Judicial que sobre este tema se pronuncie, en última instancia.


Amigas y amigos:

No cabe duda que el pueblo peruano no oirá a quienes pretenden imponer la confrontación y reemplazar el diálogo por la destrucción.

Por eso esta noche invoco una vez más a evitar todo tipo de violencia y cualquier exceso, y los invito a establecer un clima de discrepancia con altura y fraternidad, a tratarnos como peruanos aliados en la lucha contra la pobreza y socios del sueño de la libertad y el desarrollo.

No olvido ni olvidaré que Arequipa forma parte de la legión democrática que nos ayudó a luchar contra la dictadura y la corrupción. Por ello, jamás le daré la espalda a sus demandas y a sus esperanzas.

No sembremos más odio. Al contrario sembremos solidaridad con todos los pobres porque como siempre hemos dicho, ningún peruano sobra en la construcción del futuro del Perú.

Muchas gracias.

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