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Cómo
conocí a Belaunde
Escribe
Paola Ugaz / Europa Press
Políticos
de diversas tiendas recuerdan al presidente Belaunde tal y cómo
lo conocieron: amable, honesto y de un inmenso amor por el Perú.
Aquí, las historias de los primeros encuentros de diversos
personajes con nuestro presidente.
agenciaperu.com
Henry Pease
(PP)
En su primer gobierno, cuando yo tenía 19 años, estudiante
todavía, fui secretario del ministro de Justicia, el diputado
Javier Belaúnde, que era demócratacristiano como yo.
Y la primera vez que lo saludé fue un día en que acudí
a Palacio a lo que entonces se llamaba el Acuerdo Supremo, que era
la reunión que un día por semana tenía cada
ministro con el presidente y que iba acompañado de su equipo
para que se trataran los diversos temas. Eso debe haber sido en
1967.
Era un hombre de gran carisma, siempre un hombre positivo. No hubo
ningún Acuerdo Supremo al que yo asistiera, en el cual no
hubiera alguna mención a la Marginal, a tal punto que en
esa época se decía en broma "el Presidente se
fue por la Marginal". Y es que ésa era su obsesión
de constructor, para integrar al Perú.
Fausto Alvarado
(FIM)
Tengo una imagen cuando yo recién tenía uso de razón,
a los 5 años y vi una movilización de toda la juventud
del barrio en torno a la candidatura presidencial de Fernando Belaunde
Terry. A mí eso me impresionó mucho. Belaunde movió
toda una generación. Luego tuvimos conversaciones muy esporádicas,
cuando lo visitábamos junto a Fernando Olivera, porque era
un gran referente político para todos. Irradiaba honestidad.
El ejemplo que él ha dado de repartir el conocimiento mismo
del Perú y de los peruanos es el mayor legado de Fernando
Belaunde.
Luis Alva
Castro (PAP)
Desde la segunda mitad de la década del 50 escuchábamos
al presidente Belaunde. En ese entonces, yo estaba en la Universidad
Peruana. Como trujillano y estudiante de esa universidad, algunas
veces lo escuché y lo vi, pero no tuve un trato directo con
él. En la década del 60 ya tuve un trato con él
y cuando fui diputado entre el 80 y el 85. Guardo un gran recuerdo
de él. Una persona muy atenta, muy fina, muy cordial y sobre
todo muy respetuosa de todos los adversarios. Por encima de las
discrepancias, sabìa guardar muy bien las formas, y el fondo
también.
Javier Diez
Canseco (UPD)
Yo conocí al presidente Belaunde en su segundo gobierno,
en realidad. Cuando fui diputado por Lima y fui invitado a Palacio
a almorzar y traté con él y con miembros de su gabinete.
En aquella primera reunión, me pareció una persona
muy serena, muy hábil políticamente y muy dispuesta
a buscar la concertación y llegar a entendimientos.
Anel Townsend
(PP)
El golpe de Velasco sucedió cuando yo era muy niña
y mi padre era Presidente de la Cámara de Diputados. Mi padre
tuvo que salir a trabajar fuera, estábamos en Costa Rica
y Belaunde llegó a dictar una charla en el Centro de Estudios
de América Latina, que dirigía mi papá en San
José de Costa Rica. Fue la primera vez que lo vi.
Nos impresionó porque era el presidente; para nosotros era
el presidente porque el que había en el gobierno era el dictador.
Él siempre tenía frases calurosas, decía que
éramos medio parientes, porque su padre era Belaunde Diez
Canseco. Recuerdo muy bien a Violeta y al presidente; ellos vivían
en los Estados Unidos porque no podían volver al Perú.
A mis hermanas y a mí desde niñas lo vimos como una
persona sencilla y bastante humana.
Xavier Barrón
(UN)
Lo vi por primera vez en el año 63, en campaña electoral.
Yo era un niño todavìa, estaba en el colegio. Acompañé
a mi madre hasta su mítin político; no era de su partido,
pero quería escucharlo. Y lo vi de cerca en el estrado en
el Paseo Colón. Me deslumbró por su porte, por su
decencia y por la claridad con la que habló entonces. Años
después, llegó a la presidencia y tuve la oportunidad
de tratar con él como político, pero nunca olvidé
el primer trato con él. Esos recuerdos son imperecederos.
Alberto Andrade
(Alcalde de Lima)
Cuando yo no estaba ligado a la política, allá por
los años ochenta, la imagen del arquitecto Belaunde me parecía
la de un hombre tenaz y luchador por sus ideales, además
un ejemplo de gran demócrata.
Todavía recuerdo la última vez que lo vi, el 23 de
mayo, un día antes que se pusiera mal, en una ceremonia organizada
por la Municipalidad en conmemoración de ese gran luchador
social que fue Gustavo Mohme. Hablamos un buen rato sobre la situación
actual del país y sus posibilidades futuras. Lo recuerdo
bien porque aquella oportunidad noté algo que me hizo recordar
al hombre derecho al que observaba en otros años, algo que
no había perdido: Belaunde amaba mucho al Perú.
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