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"Paro
es contra el diálogo y contra la democracia"
Amigas y amigos:
Permítanme
ingresar hoy en vuestros hogares para saludar con profundo cariño
a todas las madres del Perú.
En ellas reconozco el coraje de nuestras mujeres que, a pesar de
las dificultades, caminan con esperanza, con amor por sus hijos
y sus familiares, mirando al futuro con fe y optimismo.
Quiero hablarles con el alma y el corazón sobre un tema que
concierne a la Nación.
El 3 de junio del año 2001 los peruanos nos entregaron un
mandato muy claro: defender la democracia y la gobernabilidad, y
la democracia es discrepancia, la democracia es tolerancia, es diálogo.
Democracia es, también, autoridad, firmeza y decisión,
y mi gobierno las ejercerá sin titubeos.
Que nadie se equivoque.
Quiero hablarles de la necesidad de construir un futuro común
y decirles que el Perú sí es posible, y que hay un
gobierno decidido a enfrentar la inmensa tarea de hacer una Patria
mejor para sus hijos.
Esta democracia, recuperada con el sudor de todos los peruanos,
encontró un país en escombros, a pesar de los esfuerzos
del corto período del gobierno de transición que dirigió
acertadamente el presidente Paniagua.
Hallamos una economía paralizada por la recesión y
por la falta de inversión.
Nos encontramos con un país con una profunda descomposición
moral y una pérdida de fe causadas por la corrupción.
Un país que miraba el futuro con pesimismo y desesperanza.
Se estima que la corrupción costó alrededor de tres
mil millones de dólares; es decir, 30 años del presupuesto
del Pronaa o 250 mil casas del programa del Banco de Materiales.
Desde el primer día, nuestro gobierno ha insistido en su
voluntad de impulsar el cambio, a pesar de todas las dificultades.
Después de cuatro años de recesión, nuestro
país registra el mayor crecimiento de América Latina,
que ha permitido la creación de 180 mil nuevos puestos de
trabajo permanente en Lima.
Sé que esto no es suficiente. Porque el impacto de la reactivación
en los puestos de trabajo demora. Sabiendo esto, decidimos que no
podemos esperar y hemos creado los programas A Trabajar Urbano y
Rural y el Programa de Caminos Rurales, que a la fecha han generado
150 mil empleos temporales.
En el sur, a través del Banco de Materiales ya hemos construido
20 mil viviendas. Anuncio esta noche que en dos semanas iniciaremos
un programa agresivo de construcción de viviendas para los
más pobres del Perú. Para esto destinamos 560 millones
de dólares, lo que generará más trabajo y realizará
el sueño del techo propio para muchos.
Miles de familias peruanas tienen hoy empleos e ingresos que no
tuvieron en la década pasada, y si ellos hablaran harían
un coro de optimismo y esperanza que nuestro país necesita
ahora.
A la fecha, hemos instalado el Programa Educativo Huascarán
en 550 escuelas en las zonas más deprimidas del país.
Al concluir este año, mil escuelas estarán conectadas
a este programa y beneficiarán a un millón 200 mil
alumnos.
Estamos construyendo una posición de liderazgo internacional
reconocido en América Latina y en el mundo.
Hemos iniciado un inédito proceso de diálogo social
y político para un Acuerdo Nacional de largo plazo con los
partidos democráticos y la sociedad civil.
Hemos restituido los derechos laborales fundamentales y restablecido
la autonomía a los gobiernos locales.
Todo en sólo nueve meses.
Sé que esto no es suficiente y siento cada día las
enormes expectativas sociales insatisfechas.
Sé también que en estos meses hemos tenido logros
y desaciertos, y que los logros no han sido bien comunicados.
Yo asumo esta responsabilidad.
Desde el primer día soportamos los golpes de los rezagos
de la dictadura corrupta, que aún se mantienen en actividad.
Está claro que los corruptos no nos perdonan haber derrotado
a la dictadura instalada en el país por diez largos años.
Hermanas y hermanos:
Cuando el desaliento y la impaciencia parecen adueñarse de
un sector de la población es mi responsabilidad reafirmar
la esperanza y renovar el aliento en la construcción de nuestro
presente y nuestro futuro.
Juntos sí podemos.
Llamo a todos los sectores del país a sincerar los discursos,
a evitar el doble juego, porque todos tenemos que ser responsables
con la gobernabilidad. El país nos reclama autenticidad y
honestidad.
Que se quiten las máscaras los que están por la violencia
y quieren minar la democracia.
El Perú está cansado del desorden. Nuestro pueblo
ya sufrió demasiado con la violencia y la división.
Estoy convencido de que la mayoría de peruanos no quiere
paros ni carreteras cerradas. Quiere paz y trabajo.
¡Déjenme trabajar, por Dios!
La violencia no es democrática, porque agrede a las personas
y sus familias, viola sus derechos humanos y destruye la convivencia
civilizada.
La violencia retrae a la inversión. Y sin inversión,
aumentan el desempleo y la pobreza.
Que quede claro. Este presidente jamás cederá ante
el chantaje. Jamás cederá al chantaje.
La convocatoria que hicimos el 28 de julio para caminar juntos mirando
al futuro, sin quedarse atrapados en el pasado, ha sido malinterpretada
como sinónimo de debilidad.
Quiero ser explícito y firme. Con el diálogo, todo;
por la fuerza, nada.
El paro convocado en el sur es contra el diálogo y contra
la democracia.
Con los frentes del sur, el Gobierno ha dialogado en varias oportunidades.
Personalmente, los he recibido dos veces en este Palacio.
Nuestro compromiso fue trabajar para resolver los problemas del
país en cinco años y no en nueve meses. Nadie lo podría
hacer.
Quien pretenda jugar con la impaciencia del pueblo es claro que
tiene mezquinos intereses y contribuye a la inestabilidad y el caos,
y está contra los pobres.
En el caso de las empresas eléctricas del sur, los postores
solicitaron una prórroga de 30 días para mejorar sus
propuestas, solicitud que el Gobierno ha aceptado.
Durante ese tiempo compartiremos con el país, a través
del diálogo directo y a través de los medios de comunicación,
el significado de la nueva política de promoción de
la inversión y la privatización con rostro humano.
La privatización con rostro humano.
Es cierto, es cierto que la privatización está desacreditada
por la experiencia negativa de la dictadura que se robó los
dineros de la venta de las empresas, desatendió totalmente
a los trabajadores y permitió alzas de las tarifas.
Pero, ¿qué hacemos, entonces? ¿Renunciamos
a promover la inversión sólo porque un gobierno corrupto
la desprestigió? No, señores.
Haremos una nueva política de inversión, privatización
y concesiones al servicio de la gente. Con transparencia y fiscalización.
Esta nueva política tiene diferencias sustanciales con la
privatización corrupta.
Primero, se realizará con plena transparencia y la participación
de la comunidad en el proceso.
Segundo, no habrá aumento de tarifas.
Tercero, no habrá disminución en el número
de trabajadores.
Cuarto, y tal vez lo más importante, el 50% de los ingresos
provenientes de la privatización se invertirá en la
construcción de carreteras, electrificación rural,
agua y desagüe al servicio de los más pobres de la región.
Y quinto, incluirá un mecanismo de fiscalización por
la población del uso de estos recursos.
Esto es lo que quiero decir, privatización con rostro humano.
Es sintomático que cierta prensa, cómplice de la pasada
dictadura, apoye resueltamente el paro del sur. Así, los
extremos se unen una vez más.
El Gobierno no impide la protesta, pero ésta debe hacerse
pacíficamente. Así, respetando la vida y la propiedad
privada, nosotros recuperamos la democracia en las calles, pacíficamente.
No podemos aceptar la falta de fe y la desconfianza. El optimismo
es la clave para movilizar todas nuestras fuerzas y hacer que el
futuro sea el que todos decidimos.
La democracia es diálogo, tolerancia, comprensión;
pero de ninguna manera desorden, violencia y caos.
Ningún país ha podido emprender jamás una empresa
histórica agobiado por la desesperanza, la desconfianza y
la impaciencia.
Aquí encontrarán a un presidente y un gobierno firmes
y decididos. Decididos para defender la democracia y hacer del Perú
un país viable, sin pobreza y respetado, honrando así
una Patria antigua y grande.
Muchas gracias.
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