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Gobierno habría ordenado envío de cartas
agenciaperu.com
El día de ayer, el diario Correo reveló un documento remitido el 29 de noviembre del 2001 por Roberto Dañino (entonces titular de la PCM) al ex presidente del Congreso de esa época, Carlos Ferrero, que demostraría que el gobierno del presidente Alejandro Toledo ordenó el viaje de Fernando Olivera al Vaticano a fin de llevar las cartas que desprestigiaban al cardenal Juan Luis Cipriani.
Respecto al viaje de Olivera, el oficio señala que “habida cuenta que es el Ministerio de Justicia el encargado de coordinar la relación con la Iglesia (...) Fernando Olivera viajó a Roma, Italia, para cumplir con este delicado encargo. Dicho viaje fue autorizado por Resolución Suprema No 483-2001-PCM, publicada el 6 de octubre del 2001”.
Sin embargo, según la Fiscalía, el Ministerio de Justicia no debió encargarse de resolver este asunto sino el portafolio de Relaciones Exteriores porque involucraba a dos estados: Perú y el Vaticano.
El oficio Nº 677-2001-PCM/DM agrega que la segunda quincena de setiembre (del 2001), “el gobierno tomó conocimiento de cierta información que sugería conductas indebidas de algunos miembros del clero” aunque no explica por qué nunca se mencionó este asunto a los implicados, es decir a Cipriani y al nuncio Passigatto.
ASUNTO DEBE SER “RESERVADO”
Luego de que el Vaticano recibió las cartas informó que estas “no tenían sustento alguno”.
Es así que el Gobierno decidió declarar el tema como reservado ante la solicitud del Vaticano a fin de que el Perú no difunda el asunto de las cartas falsas para evitar repercusiones negativas, indica el documento.
“El gobierno juzgó necesario concederle al asunto el tratamiento de reservado. Dado que los miembros de la Iglesia católica responden directamente al Vaticano, se decidió consultar con la Santa Sede la veracidad de la información”, explica.
Por su parte, Dañino le pide al Congreso de la República que también de por concluido el tema para evitar especulaciones sobre la iglesia católica.
Finalmente, esta decisión fue informada a Cipriani el 15 de noviembre del 2001. “Todo ello fue comunicado en audiencia privada por el Presidente de la República al cardenal Juan Luis Cipriani”, agrega el oficio.
Cabe recordar que el ex titular de la PCM informó también al cardenal que el embajador recibió las cartas apócrifas de manos del obispo de Puno, Jorge Carrión.
ROJAS: “RECIBO LLAMADAS DEL GOBIERNO PARA NO DECLARAR”
El ex empleado de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) y testigo clave del caso de las cartas falsas, Juan Javier Rojas Saavedra, aseguró ante la fiscal Martha Salinas que recibe llamadas de sectores del gobierno y de allegados al obispo de Puno, Jorge Carrión, a fin de disuadirlo de decir la verdad.
En el interrogatorio del Ministerio Público, Rojas negó haber participado en el montaje de las cartas apócrifas, aunque aceptó que una persona le propuso que hiciera el “trabajo” de fraguar los documentos, pero no detalló su nombre.
Asimismo, aseveró que desconoce quién hizo la falsificación, a pesar de que anteriormente había dicho que sabía quiénes eran los autores intelectuales del montaje.
El testigo aseguró que no conoce personalmente a Olivera y rechazó haber sostenido alguna reunión con él.
DEL CASTILLO: “FERRERO DEBE UNA EXPLICACION”
El congresista aprista Jorge del Castillo sostuvo que el Presidente del Consejo de Ministros, Carlos Ferrero, nunca informó a los miembros de la directiva parlamentaria sobre el oficio que le envió al entonces presidente del Consejo de Ministros, Roberto Dañino, cuando este era Presidente del Congreso en el 2001.
“La existencia de ese oficio llama la atención porque Ferrero nunca dijo esta boca es mía en este asunto”, recalcó.
Del Castillo manifestó que Ferrero le “debe una explicación” al Congreso y a la ciudadanía ya que los documentos debieron ser evaluados por el Parlamento.
“Aquí no se trata sólo de Olivera (Fernando) -quien llevó las cartas apócrifas contra Cipriani al Vaticano-, hay alguien sobre él metido en todo esto. No olvidemos que la firma del Presidente está en la resolución que autorizó su viaje al Vaticano”, agregó el parlamentario.
CIPRIANI: “FUE UN GOLPE BAJO MUY FUERTE”
El cardenal Juan Luis Cipriani afirmó que aún guarda un dolor (por el tema de las cartas), porque “fue un golpe bajo muy fuerte”.
“Fueron meses sumamente dolorosos, porque sentí un ataque no personal, sino un ataque a la figura de un cardenal de la Iglesia. Yo prefiero olvidar esos momentos, creo que lo que está en los diarios ya no es un tema mío”, indicó.
El Cardenal añadió que la investigación sobre este asunto “debe seguir el debido proceso” ya que en toda sociedad “hay un orden jurídico que debe contribuir al bien común para alcanzar la paz, que es la tranquilidad y el orden”
Cipriani reiteró que ha perdonado a los responsables del burdo montaje.
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