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Carta de renuncia de Luis Solari
agenciaperu.com
Lima, 15 de setiembre de 2004
Señor Doctor
Alejandro Toledo
Presidente de la República
Presidente de Perú Posible
Ciudad
Apreciado Alejandro:
Ante los últimos acontecimientos partidarios, y no habiendo sido convocado por ninguna instancia para detallar la naturaleza y contenido de mis recientes declaraciones, y habiendo presenciado con asombro que, en vez de buscar la verdad, la dirigencia nacional se ha dedicado a agraviarme y a declarar en mi contra, afectando mi honor y reputación, te dirijo la presente para hacer de tu conocimiento lo siguiente.
En marzo último, junto con otros miembros del partido, fui invitado al Cusco a un encuentro de comités de la Macrorregión Sur. También estuvieron presentes los congresistas y un secretario nacional de Plan de Gobierno. Allí escuchamos las inquietudes de los comités: una sensación de abandono por parte del Comité Ejecutivo Nacional, una marginación de los mismos en la toma de decisiones gobierno-partido, una voluntad de lucha contra la corrupción y las "argollas", una crítica muy dura a la intromisión de los familiares en el gobierno; también expresaron su voluntad de un "volver a empezar", de ordenar el partido, de separar a quienes se han servido de tu nombre y de la gente buena del partido para sus fines personales. En suma, estábamos ante una riqueza y un potencial para iniciar una nueva etapa partidaria.
En ese encuentro se generó la inquietud de realizar un evento similar en el norte y en el sur. Al del norte asistimos invitados varios congresistas e integrantes del CEN; presenciamos y escuchamos las mismas preocupaciones y anhelos. En el encuentro del centro, lo mismo.
En fecha posterior se desarrollaría el encuentro en Huampaní y otro, menos numeroso, solo de secretarios provinciales de las provincias capitales, al que asistió un secretario nacional de organización. Varios hemos sido testigos de la riqueza de la creciente identidad y de la intensa fraternidad que se ha desarrollado entre los "provinciales", como parte del potencial antes mencionado.
Extraña e increíblemente, algunos miembros del CEN se han dedicado a combatir ese proceso y a desacreditar ante ti a los secretarios provinciales, como si fueran enemigos del partido. ¡Ellos son el partido! También, han desacreditado ante ti a quienes hemos acompañado ese esfuerzo de los "provinciales", presentándotelo como si fuera para servirnos a nosotros mismos, cuando en realidad es para ti y para restaurar la credibilidad ciudadana en el partido.
Fui informado por los "provinciales" de que una conocida militante intentó obtener sus firmas para, ilusamente, presionarte e imponerse como ministra, ofreciéndoles a cambio los puestos de ese ministerio, luego de que fuera designada. Esa conducta es gravísima, pues no solo es un intento de manipulación de dirigentes del partido, sino que también se pretendió avasallar tu rol constitucional como Presidente de la República en la designación de ministros.
Ante el rechazo de los dirigentes provinciales, de actuar en tu contra, a tus espaldas, y a favor de intereses personales, han llegado a ciudades de origen de los mismos extraños "exploradores" que se han dedicado a recolectar información sobre los dirigentes para luego "filtrarla" a la prensa. Los propios dirigentes se han sorprendido cuando de varios medios de comunicación han sido llamados para verificar tal información. Además, han aparecido curiosas denuncias contra los "provinciales" que más se opusieron a las citadas firmas. ¿Quién o quiénes tienen aparato para hacer una operación de este tipo? Creo que tienes formas de obtener la respuesta.
Simultáneamente, fui informado de que se preparaban acciones para tratar de desacreditar la gestión de la actual Ministra de la Mujer y Desarrollo Social. Obviamente, se trataba de un "clásico": desacreditar y sacar a alguien de tu gabinete ministerial y presionarte para colocar a otra persona. Nuevamente la pregunta: ¿Quién o quiénes tienen aparato para hacer una operación de este tipo? ¿La "conocida militante" actuó sola? ¿Quiénes están realmente detrás? ¿Con qué fines? ¿Proselitismo electoral ante el congreso partidario?
Este es un tema grave y de Estado, y que trasciende al partido; por eso avalé públicamente la denuncia de los secretarios provinciales, que publicara La República el 30 de agosto. No tengo dudas de haber actuado en tu defensa, en la de la gente decente del partido; en defensa de la ética y de los principios, y por el interés de nuestro país.
Insólitamente, un secretario general (Carlos Bruce) salió a cubrir a la "conocida militante" diciendo que yo estaba en campaña electoral para la secretaría general del partido, en vez de anunciar una investigación y condenar públicamente lo impropio de presionarte y pretender imponerse como ministra, o solidarizarse con la ministra en ejercicio. Durante la dos primeras semanas del mes en curso se ha desarrollado una evidente operación de medios para tratar de desacreditarme, en la que curiosamente se soslaya la conducta antiética antes descrita, y la "conocida militante" y ese secretario general pasan a ser "víctimas", y un tema ético es convertido en un tema electoral. Nuevamente. ¿Quién o quiénes tienen aparato para hacer una operación de este tipo?
Adicionalmente, varios dirigentes nacionales han declarado contra mí sin que los denunciantes secretarios provinciales o yo hayamos sido convocados para informarse. Un preocupante desinterés por conocer la verdad. Una inusitada y "oportuna" celeridad para anunciar iniciarme un proceso disciplinario en vísperas del congreso partidario. Y quiénes se exhiben como mis sensores y jueces: un secretario de ética y ex jefe del Consejo Nacional de Inteligencia que tuvo que renunciar a su cargo cuando no pudo explicar qué hacía su jefe de Contrainteligencia filtrando información a un medio, para desacreditar al mejor Ministro del Interior que has tenido; el otro "juez", un secretario general que se vio forzado a renunciar como Ministro de Trabajo ante la denuncia de nepotismo. Ambos casos dañaron tu imagen, la del gobierno y la del partido.
Se me acusa de tener intereses personales. Quienes me conocen saben que como Congresista de la República he avalado las denuncias hechas por terceros, para defender la ética y defenderte a ti, y porque no creo en falsos espíritus de cuerpo sino en el interés superior de la Nación.
En los encuentros regionales antes citados, he recibido reiterados pedidos para ser candidato a la secretaría general; en privado y en público siempre he contestado que no, esgrimiendo las mismas razones que exhibí para no buscar la reelección en el 2002: la dirección de un partido no debe ser patrimonio de una cúpula sino que debe construirse liderazgos capaces de generar líneas de sucesión basadas en la capacidad para hacer política. De otro lado, tuve el honor de llevar el partido de 100 a 10,000 comités y de acompañarte en la lucha por la salida de la dictadura y en las elecciones que te convirtieron en Presidente de la República. Ya cumplí mi tarea como secretario general; por eso, el primero de este mes mi despacho emitió un comunicado en el que reiteré que no sería candidato.
Asimismo, he cumplido con diligencia y renunciado a mi vida personal, como consta a la nación y a mis colaboradores, los encargos que espontáneamente me diste como representante en la Mesa de Diálogo de la OEA y en el Acuerdo Nacional, como presidente de la Comisión de Transferencia de Gobierno, Ministro de Salud, Presidente del Consejo de Ministros y como Presidente de la Comisión de Economía e Inteligencia Financiera del Congreso. En estos encargos me ha tocado promover y trabajar en los principales componentes de la reforma estructural en curso; la gratuidad de la atención de salud para los pobres (Seguro Integral de Salud), la creación de un nuevo sistema de toma de decisiones con inclusión de los olvidados del Perú (la descentralización participativa) y, más recientemente, las bases para modificar la estructura productiva mediante una nueva economía rural. Te agradezco la confianza depositada y, por tu intermedio, al país. A pesar de los sinsabores, en todo este tiempo he demostrado permanente lealtad.
Durante la campaña 2000 y 2001 sostuve reiteradamente la necesidad de una nueva forma de hacer política y de instaurar una nueva ética social y política. No tengo dudas de haber sido fiel a esa prédica y de haber tratado firmemente en mis actos, públicos y privados, de custodiar los intereses del Perú y el bien de los pobres, antes que el mío o el de mi partido.
Los recientes hechos, antes descritos, revelan que estamos ante la existencia de un grupo de personas que, envanecidas por el poder transitorio, han adquirido un comportamiento de "círculo de poder" ajeno al compromiso que hicimos con el Perú al jurar como altos dignatarios de nuestra patria.
Ese comportamiento utilitarista es también ajeno al espíritu del partido e incompatible con la "nueva política" y con el compromiso que yo hiciera contigo cuando me invitaste hace diez años a la fundación del partido.
Por lo expuesto, recuso el maltrato de la mayoría del CEN a los secretarios provinciales orgánicos y, ante la ausencia de búsquedas de la verdad, ante los agravios recibidos y, sobre todo, ante la aparición de conductas incompatibles con el bien del Perú y del partido, con pesar presento mi renuncia irrevocable a Perú Posible y a su Grupo Parlamentario.
No puedo concluir esta carta sin señalar que la dictadura entregó al Perú seis millones y medio de personas fuera de toda atención de salud, la mortalidad infantil de los pobres en ascenso y un reguero de violaciones de derechos humanos mediante las esterilizaciones forzadas. Los funcionarios de la dictadura en el Ministerio de Salud fueron responsables de ello. La Federación Nacional Unificada de Trabajadores del Sector Salud (Fenutsa) ha denunciado que esos funcionarios están regresando a ese ministerio. Como congresista de esta democracia en transición, tengo el deber de atender esa denuncia. A ti y al secretario general Alvarado he informado sobre el particular. Por disposición tuya fui tu primer Ministro de Salud; así conozco de primera mano lo que encontré en ese ministerio. Este también es un tema que trasciende al partido, pues mientras la dictadura aumentaba el número de pobres, los iba excluyendo de la atención en salud; sin duda, mortal discriminación de los pobres. Los que tomaron esas decisiones en los cargos de confianza en representación del dictador ¿pueden regresar y representar a la democracia y la justicia? Caso aparte son las secretarias, choferes, ascensoristas o personal de carrera que trabaja por años en el ministerio.
¿También me quieren sancionar por cumplir con mi deber congresal de ser defensor de la democracia y la justicia? Esto es lo que recibo después de 10 años de leal militancia. Renunciar es cuestión de dignidad.
Con la certeza que en tus manos está la enérgica y rápida solución para reparar el daño que ese grupo ocasiona al partido y al gobierno, te renuevo mi amistad.
Cordialmente,
Luis Solari de la Fuente
Congresista de la República
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