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La
visita del mandamás de Lucchetti a Lima
agenciaperu.com
El martes pasado
Andróniko Luksic, presidente del directorio de la empresa
chilena Lucchetti, llegó al Perú a responder ante
la justicia por los procesos de asociación ilícita
y tráfico de influencias que lo vinculan con Vladimiro Montesinos.
Por casi seis
horas, Luksic declaró ante el Segundo Juzgado Anticorrupción,
que dirige Jimena Cayo. ¿Sus argumentos?: según el
empresario, desde siempre ha tenido interés de venir, pero
tenía temor de ser detenido, ya que es un hombre de negocios
y eso perjudicaría económicamente a sus empresas.
Además, afirmó que Vladimiro Montesinos lo chantajeaba,
y que él acudió al SIN para hablar de "temas
de seguridad, porque la fábrica Lucchetti habría recibido
múltiples amenazas de estallidos de bomba".
Según
fuentes judiciales, la empresa chilena de comunicación estratégica
Hill & Knowlton Captiva, es la que vigiló de cerca todos
los detalles de la llegada de Luksic al Perú.
Además,
esta empresa de asesoría estaría buscando un acercamiento,
a través de terceros, con los miembros del Tribunal Anticorrupción:
Inés Villa Bonilla, Inés Tello, Marco Antonio Lizárraga
y Roberto Barandarián para lograr que se desestime el proceso
que se lleva contra los empresarios de Lucheti.
Lo único
que Hill & Knowlton Captiva no habrían podido conseguir
es que Luksic no se tope con las cámaras de los periodistas
locales, a quienes les contesto, a la salida de su instructiva,
entre evasivas que "si no confiara en la justicia peruana no
estaría colaborando como lo viene haciendo".
Además,
es de extrañar que, al jefe de Lucchetti, se le haya levantado
tan rápidamente el impedimento de salida del país,
que pesaba contra él y otros dos directivos de la transnacional
chilena (Fernando Pacheco y Gonzalo Menéndez) desde diciembre
del año pasado, y que se le haya concedido un adelantado
en dos días en la fecha de su comparecencia ante la jueza
Cayo.
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