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Saliendo
del hoyo
Escribe
Gerardo Barraza / agenciaperu.com
i
la economía esta enferma de recesión, el comportamiento
de algunos indicadores como el PBI estaría reflejando
que en estos 100 primeros días de nuevo gobierno
lentamente se va saliendo de la parálisis productiva.
De menos 2.2% de variación del producto en el primer
trimestre del año se avanza a 0% entre julio y agosto.
Recuperación a ritmo de procesión.
Otros
indicadores como el consumo interno, el tipo de cambio (revaluación
en caso sui generis para la región) y la inflación
(a punto de marcar un record histórico con menos
de 1% al año) hablarían más bien de
una suerte de estancamiento económico.
Sin
embargo en el activo hay señales positivas como los
US$ 1,800 millones comprometidos por la comunidad internacional
en la Mesa de Donantes y el lanzamiento de los programas
A Trabajar y Mivivienda que deben convertirse en el corto
plazo en los motores de la generación de empleo.
También suman puntos a estos primeros tres meses
las calificaciones de riesgo-país que ubican al Perú
como uno de los países en América Latina con
menor riesgo para invertir. Definitivamente el retorno a
un régimen democrático ha generado expectativas
favorables en el exterior en la marcha de la economía
peruana.
No obstante
no es suficiente. En un contexto internacional adverso para
cualquier esfuerzo reactivador (la primera potencia económica
mundial comprometida en una guerra contra una de las economías
más pobres del planeta) es necesario identificar
que factores internos pueden estar frenando el inicio de
un franco proceso de reactivación económica
tras cuatro años de parálisis y multiplicación
del desempleo.
En esta
breve evaluación identificamos por lo menos siete
elementos contrarios a cualquier esfuerzo reactivador.
Primero,
el diagnóstico del plan económico inicial
de Perú Posible fue demasiado optimista. El nuevo
gobierno no tuvo una idea exacta de la calamitosa herencia
económica del decenio fujimontesinista, la multitud
de contratos de estabilidad económica que dejó
suscritos lesionando las posibilidades de recaudación
fiscal. Proyectaron una cancha de cesped con algunos agujeros
y se encontraron con una suerte de potrero.
Segundo,
ante este inesperado cuadro la propuesta original de Perú
Posible de reactivar por un aumento de la demanda, tuvo
que ser mediatizada por explicables temores fiscales. Por
eso no se han reducido ni eliminado todos los impuestos
que se ofrecieron inicialmente (rebaja del IGV y la eliminación
del IES). Tampoco los aumentos de sueldo han sido significativos:
sólo S/.50; aunque no hay que desmerecer el programa
de préstamos del Banco de la Nación.
Tercero,
el gobierno a encargado la aplicación de una receta
económica con rasgos heterodoxos a un grupo de tecnócratas
ortodoxos heredados del fujimontesinismo. Eso es contradictorio.
Es difícil que músicos ortodoxos toquen una
sinfonía heterodoxa. Por eso la música que
escuchan los agentes económicos suena desafinada.
No se sabe si seguimos con la melodía "chicha"
liberal o caminamos a un huaylash más pragmático.
Cuarto,
la campaña electoral dejó en la población
un peligroso exceso de expectativas y nadie en el gobierno
salió a decir con claridad que la mona no esta para
tafetanes. En este punto al ministro de Economía,
Pedro Pablo Kuczynski le faltó protagonismo. Quizás
contra su voluntad el viceministro de Hacienda, Kurt Burneo,
se ha visto obligado a usar la "mecedora" de su
antecesor Alfredo Jalilie.
Quinto,
la lucha contra la corrupción está pisando
los callos de algunos malos empresarios. En los vladivideos
han aparecido conocidos representantes del empresariado
local. Es probable que estos hechos esten frenando algunas
decisiones de inversión.
Sexto,
hay un exceso de temperatura política en el ambiente.
Todos los congresistas quieren su comisión investigadora.
Los ministros hablán más de política
que de sus sectores. Otra vez algunos aprendices de políticos
buscan desesperadamente el protagonismo sin calcular el
impacto de sus conductas en la marcha de la economía.
Algunos más experimentados lanzan la piedra y esconden
la mano. Este contexto de extremada agitación política,
como si todavía estuvieramos en campaña electoral,
no le hace bien a la economía. En escenarios políticos
inciertos pocos invierten, sólo algunos gastan.
Sétimo,
el factor García. El ex mandatario se ha convertido
en un irresponsable alimentador de expectativas en la población.
Se reune con banqueros y empresarios y dice que tiene la
receta para bajar las tasas de interés. Va al Congreso
y asegura que tiene la receta para bajar los precios de
los medicamentos. ¿Por qué esa sapiencia no
la utilizó entre 1985 y 1990?
Guste
o no, electoralmente el país ya contrajo matrimonio
con Toledo por cinco años. García ya tuvo
su oportunidad y por cinco años desastrosos. Abandonó
la casa en escombros. Por eso su juego de inquietar a la
recien casada con promesas de galan de barrio es perverso.
García juega a romper el matrimonio, alimenta la
infidelidad y eso le hace daño a la economía
porque siembra más incertidumbre.
La receta
para neutralizar estos factores contrarios pasa necesariamente
por la concertación. Las fuerzas políticas
locales y la sociedad civil tienen que ratificar un acuerdo
de gobernabilidad también en el plano económico.
Las fuerzas del mercado, los inversionistas, los empresarios,
los trabajadores, tienen que volver a confiar en el Perú
como un país estable que ahora si necesita de socios
estratégicos para su crecimiento con equidad.
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