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15 de noviembre de 2001

El factor desconfianza

Escribe Gerardo Barraza / agenciaperu.com

a XXXIX CADE deja algunos datos relevantes. Esta claro, por ejemplo, que en sus primeros 100 días de gobierno el presidente Alejandro Toledo aún no consigue el pleno respaldo de un representativo sector del empresariado local.

Su participación en este foro no logró las acostumbradas muestras de apoyo que reciben casi todos los mandatarios en sus primeras presentaciones inaugurando sus períodos gubernamentales.

Esto llama la atención por cuánto con similar discurso económico su ministro Pedro Pablo Kuczynski si conquisto mayores muestras de aprobación.

Tarea de sociólogos y sicólogos desentrañar las causas de esta distinta respuesta ante una misma propuesta de política económica.

Por lo demás, es evidente que después de un decenio de engaño los empresarios también enfrentan una fuerte pérdida de credibilidad en cualquier discurso considerado político. Ya casi nadie cree en las palabras.

Razones al margen, lo cierto es que el presidente Toledo aún no logra trasmitir en los predios empresariales, sobre todo los capitalinos, la confianza que todo gobernante requiere. En el empresariado de provincias la situación es distinta. Los empresarios del interior del país si aparecen más cerca de la propuesta gubernamental. La raíz provinciana contribuye a este resultado. La confianza también es un asunto de identificación social.

El tema es clave por cuanto la confianza es un factor medular en cualquier esquema de desarrollo. Allí donde hay desconfianza no es extraño que aparezcan la polarización y las fricciones. Allí donde escasea la confianza no es extraño que se multiplique la falta de inversiones, la evasión fiscal y la renuencia a poner el hombro para sacar el país adelante.

La desconfianza conduce a que muchos empresarios aún no proyecten el futuro de la economía local con optimismo a pesar de las positivas señales macroeconómicas recientes como los crecimientos del PBI, los incrementos en la recaudación tributaria y la favorable calificación de riesgo país que hoy tiene el Perú.

Por eso, la frase que predomina en la mayoría de empresarios consultados sobre las perspectivas de la economía es expectativa. Están en impaciente expectativa para ver que ocurre con la marcha de la economía. Muchos aún no tienen la firme determinación de seguir invirtiendo, de continuar apostando al desarrollo de sus operaciones empresariales.

Clave por eso la convocatoria que hizo el presidente Toledo a una alianza Estado-Empresarios-Sociedad Civil. Es un hecho que este país sólo puede salir del hoyo con un esfuerzo conjunto. O salimos todos o no sale nadie.

Esta alianza tiene relación con la competitividad de las empresas peruanas, tema central de esta CADE. Para que las compañías locales sean competitivas en los mercados internacionales necesariamente el Estado tiene que facilitar que estas lleguen a los mercados foráneos en igualdad de condiciones con su competencia. Sólo se pude competir entre iguales. La igualdad de condiciones para competir supone armonizar políticas comerciales, monetarias y fiscales. Para eso es necesario dejar atrás dogmas económicos que no se aplican en ninguna latitud del planeta. Tanto el Estado, como las empresas y la sociedad civil organizada tienen que ponerse de acuerdo que ninguna ortodoxia económica nos va a conducir a un desarrollo económico acelerado.

Hay que construir la confianza dando los pasos adecuados. La alianza propuesta por el presidente Toledo esta en esa dirección.