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Borborigmos
18 de abril de 2002
Chávez tiene mucho que agradecer. Los graves errores políticos de sus atolondrados adversarios terminaron jugando a favor suyo.

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Pasión

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Pasión, suerte y resurrección de Hugo Chávez

Luego que Hugo Chávez fue repuesto en la presidencia de Venezuela, a los celulares de todo Caracas llegó el siguiente mensaje de texto: "Sonría, venezolano: los últimos tres días usted estuvo en cámara escondida". Y es que los sucesos venezolanos ocurrieron con tal rapidez y confusión, que hasta ahora nadie sabe realmente lo que sucedió. ¿Conspiración del empresariado y los medios? ¿Insurrección popular espontánea del chavismo? Esta es una crónica de cómo terminó el primer golpe de Estado latinoamericano del siglo XXI.

Escribe Marco Sifuentes / agenciaperu.com

iércoles en la noche. Caracas ensordecía por el ruido de las cacerolas y las bocinas de los autos. Lo inaudito había sucedido: el sindicato obrero venezolano, la CTV, y el gremio empresarial, Fedecámaras, se habían unido a una protesta contra el cambio de dirigentes de Petróleos de Venezuela (PDVSA) ordenado por Hugo Chávez. Habían convocado a un paro nacional indefinido. El precio del petróleo, a nivel mundial, subió un dólar.

* Los cacerolazos no dejan dormir. Horas antes, en la autopista que conduce del aeropuerto a Caracas, un taxista afirmaba que todo era normal, que no pasaba nada. En la tele, el canal 8, Venezolana de Televisión (VTV), el canal del Estado, dice lo mismo. Los canales privados y los periódicos, en cambio, hacen eco de las cacerolas y esgrimen el mismo lema: Ni un paso atrás.

PASIÓN

- Jueves en la mañana. Tercer día de paro nacional. Mitin chavista al pie de Palacio de Miraflores: 5 mil personas. Marcha antichavista hacia la sede de PDVSA: 500 mil manifestantes. De pronto, la marcha -nadie sabe cómo ni por qué- decide dirigirse hacia Palacio. Hacia los chavistas.

* A las 3 de la tarde, Hugo Chávez ordena que transmitan su mensaje televisivo en cadena nacional. Como ya es costumbre, las televisoras dividen su pantalla. A la izquierda, Chávez insiste en que no pasa nada. A la derecha, antichavistas son reprimidos con gases lacrimógenos dos cuadras antes de llegar a Palacio de Miraflores. Un abogado nos comenta que es la primera vez que en este gobierno lanzan gases, chamo; la cosa está arrecha. Los periodistas nos miramos. Es hora de un paseo por Miraflores.

- Atrincherados en un puente (en Caracas abundan), miembros de los Círculos Bolivarianos -organizaciones chavistas paraestatales y casi paramilitares- disparaban a los antichavistas. Un fotógrafo murió de un disparo en la cabeza. Un miembro de la DISIP (la policía política venezolana) infiltrado en la marcha fue acribillado. Su crimen: llevar una cámara con él. La indignación de los chavistas hacia la prensa no era broma.

* Empiezan los primeros saqueos. Cinco periodistas extranjeros le pedimos a un despistado taxista caraqueño que se aproxime a Palacio por el lado antichavistas, pero equivoca la ruta. Cuando nos damos cuenta, estamos rodeados de 30 soldados. Uno nos apunta con un fusil y rastrilla. No tiene más de 19 años y está temblando. Otros nos hacen bajar del auto y apoyarnos contra la pared. También rastrillan. Prendo mi cámara y sólo después de gritar Somos extranjeros, agrego: Somos periodistas. Las dos chilenas sollozan algo que no logro entender. De pronto, el que parece ser el jefe ordena que regresemos al auto y nos alejemos. Cuando estamos a una cuadra, el resto decide regresar al hotel. Se escucha una ráfaga a lo lejos. El taxi se va. Solo un periodista me acompaña en esta excursión. Se llama Oscar y también es peruano.

- Jueves en la noche. General tras general tras general. Cumaná, Mérida, Maracay, Zalia. Las noticias llegan de cuarteles en todo el país. El Comandante General del Ejército pide perdón por las muertes ocurridas durante las manifestaciones y responsabiliza a Chávez por ellas.

* Apesta a gas lacrimógeno. Uno de los simpatizantes de Chávez afirma tener hasta armas químicas de fabricación casera. Llegamos al mitin chavista. Imposible sacar la cámara. En el estrado, un orador acusa al opositor alcalde de Caracas, Alfredo Peña, de las muertes del día. La multitud ruge y alza los palos y fierros que portan con orgullo. Algunos tienen cuchillos. Intentamos entrar a un edificio cercano pero los chavistas nos lo impiden a trompillones gritando "ahí están los francotiradores" y advierten al casero que no deje entrar a nadie. Un par de tipos que serían la envidia de la Trinchera Norte nos han echado el ojo. Oscar sugiere ir al diario opositor El Nuevo País. Fin del paseo.

- Madrugada del viernes. En Venevisión anunciaron que Chávez ha renunciado. Unas versiones luego afirmarían que en realidad Chávez estaba negociando su abandono del cargo, su exilio a Cuba. Los trabajadores del canal del Estado abandonaron las instalaciones. En la marginal zona oeste de Caracas, los diputados chavistas contactaban clandestinamente con los Círculos Bolivarianos. No se iban a rendir fácilmente.

SUERTE

* En El Nuevo País el festejo dura poco. Hay mucho que reportar. Pero la pregunta es: Si Chávez renunció, ¿quién controla el país? Al día siguiente, Venezuela se levanta estupefacta. Pedro Carmona Estanga es el nuevo presidente. Los corresponsales extranjeros nos preguntamos ¿Y éste quién es?

- Carmona era el presidente de Fedécamaras. Empresario de ultraderecha, con estrechos vínculos con el Opus Dei. Juró como presidente el viernes en la mañana. Olía a golpe de estado. En la tarde, le cambió de nuevo el nombre a Venezuela, derogó la constitución, cerró el Congreso, nombró una Junta de Notables, anunció que se quedaba un año, pero no tocó a los jefes militares ni cambió a la Guardia de Honor. Grave error.

* Durante todo el viernes, la televisión imita al Chávez de hace 24 horas: no pasa nada. Todo está normal. Pero, en sus celulares (en Caracas abundan), la gente hablaba de saqueos, incendios y enfrentamientos, en especial en la zona de Catia. En una ciudad donde morir a manos de un asaltante ya no es un escándalo, Catia es la zona más violenta -y, por supuesto, la más pobre, es decir, la más chavista- de Caracas. Ahí empezó el contragolpe.

- El sábado al mediodía iban a jurar los ministros de Carmona en Palacio de Miraflores, a pesar que estaba cercado por los manifestantes chavistas. Los golpistas se habían tragado su propio cuento. Cuando el batallón de paracaidistas, fiel a Chávez, amenazó bombardear la sede del Ejecutivo, regresaron a la realidad. Inmediatamente, algunos periodistas e invitados a la ceremonia fueron desalojados por el sótano de palacio. Dentro, la Guardia de Honor detenía a Carmona y lanzaba vivas a Chávez. Era como si en el Perú los Húsares de Junín hubieran tomado Palacio de Gobierno.

* Más de 24 horas de violencia ininterrumpida en Caracas y ningún periodista admite la gravedad de la situación. Al fin, a las 5 y 30, Globovisión afirma que hay "disturbios aislados" que no podían cubrir porque sus periodistas eran agredidos. A las 8, el contragolpe se hace oficial. Los Círculos Bolivarianos retoman el canal estatal y dan la noticia: Carmona ha sido depuesto y el vicepresidente de Chávez, Diosdado Cabello, jura como presidente interino. Salgo volando a VTV, gritando ¡prensa extranjera!. Más de 3 mil personas rodean el local y se apretujan contra sus rejas de cuatro metros de alto, pugnando por entrar. Revolucionarios mediáticos. Están demasiado felices para odiar a un camarógrafo, sobre todo si sigo gritando que soy peruano. Una negra regordeta se apiada de mí y se ofrece para negociar mi ingreso con unos entes invisibles dentro del canal. Media hora después obtengo la autorización y un soldado me ordena que trepe la reja, si quiero entrar. Mis pies van a doler un buen rato.

- Desbordados por la realidad -y por miles de chavistas que las habían sitiado- , las televisoras privadas solo atinaron a colgarse de la señal de VTV. En el set estatal, desfilaron diputados, ministros y militares. Y el domingo, a las 5 de la mañana, recién llegado de su prisión en la isla de La Orchila, Hugo Chávez volvía a dar una cadena nacional. Esta vez, la pantalla no se dividió.

* VTV huele a pólvora y sus ocasionales ocupantes, a alcohol y marihuana. Hago mis tomas, aseguro la exclusiva y me voy. En la calles, la celebración de los pobres es apoteósica. Abrazos, gritos, banderas, llantos, motos, bocinazos, volviooó volviooó volviiiooó, amenazas por llevar una cámara y un jugoso beso caribeño, también por llevar una cámara. En las zonas residenciales, el silencio se impuso. Chávez agudizó las contradicciones, azuzó la lucha de clases, condujo a Venezuela a una fugaz guerra civil. Y la clase media la perdió.

RESURRECCIÓN

- Cuando Caracas despertó, Hugo Chávez seguía ahí. Los periódicos, no: los periodistas habían tenido que huir de sus centros de trabajo, a pesar de la presión de los dueños. La televisión seguía cauta -al menos informaba de los saqueos- pero apoyar al gobierno de facto le quitó credibilidad. Carmona y los militares que lo apoyaron estaban presos. La oposición democrática aplaudía la voluntad de diálogo de Chávez. Pero, en la tarde, ante los paracaidistas de Maracay -los primeros en contragolpear-, el cuatro veces juramentado Presidente dijo: "Después de estas horas que hemos pasado, estoy pensando que de repente no me voy tampoco en el 2021".

* Última noche en Caracas. No puedo dormir. Chávez dio una maratónica conferencia de prensa y pidió perdón a los medios. Gaviria hizo la finta y se fue. El gobierno de los Estados Unidos -al descubierto luego de la revelación del New York Times de que meses atrás, funcionarios de Washington se habían reunido con Carmona y otros de los futuros golpistas- siguen sin reconocer el gobierno de Chávez. El alcalde Peña denuncia atentados contra su vida en Globovisión (cuyo director hizo acto de contrición por la vergonzosa actuación de la cadena durante el sábado). Un ministro de Chávez responde al alcalde con insultos y amenazas en VTV. Abro la ventana de mi habitación y escucho un balazo a lo lejos. Caracas ha vuelto a la normalidad.