|
No
al chivo expiatorio
Escribe Miguel
Silvestre
n
las imágenes que propala la televisión veo a una linda
dama intentando sobornar a un policía. Minutos después,
observo la cara de la joven, en fotocheck. Allí se confirma
su acción, a todas luces reprobable, para solaz de sus enemigos
y para felicidad de los que gustan del chisme en su barrio.. Ella
es una persona que quiso corromper a la Policía y, por eso,
será castigada.
Todo bien, aparentemente.
Se inicia así una campaña en la que una institución
tan cuestionada trata de limpiarse de sus vicios y sus viejas suciedades.
Todo bien, aparentemente, pero sólo aparentemente.
Y es que este
tipo de acciones son, sin duda, loables y edificantes, pero sólo
parecen significar lo que tanto nos tememos: la guirnalda en el
árbol de Navidad, el disparo de una pistola de señales
en un barco a la deriva, la zurda de Cueto, los ojos verdes de Angelina
Jolie; es decir, la luminosidad, el efecto visual.
Efecto visual
porque, como siempre, se busca que contentar, primero, a los medios
de comunicación y a los jefes de los programas anticorrupción
mostrándole pequeños ejemplos de mala acción
de los ciudadanos , para justificar el "avance en actividades
correctivas" sobre el tema.
¿Vale
la pena sorprender in fraganti a la señora que quiere "coimear"
con diez soles? ¿Es tan importante sorprender a un ciudadano
en el acto de intentar sobornar después de haberse pasado
una luz roja? Por supuesto que sí. Lo grave es que este tipo
de actividades, al parecer , no viene con su respectivo correlato
macro. Y aquí sí se estaría volviendo a cometer
el mismo error: la aplicación de sistemas de lucha anticorrupción
para los infractores más vulnerables, los que se dedican
a la coima pequeña, al "arreglo" cotidiano.
Por cierto que
habrá quienes aseguren que este tipo de campañas son
prioritarias porque la corrupción tiene una génesis
y esa piedra inicial está "asentada" en las actividades
menudas de los ciudadanos comunes y corrientes. Si no se empieza
por detectar y sancionar estas pequeñas infracciones y acciones
de poca monta, dicen estos personajes, no se creará un clima
de conciencia ciudadana.
Y es cierto.
Pero, centrarse en ese debate es profundamente equivocado. Y al
parecer por ese camino parecen discurrir algunas campañas
de lucha contra la corrupción. Pues, si realmente hubiera
un afán por ir a las profundidades del tema comenzaríamos
por no trabajar en función de lo que piden algunos intereses
mediáticos, de manera inmediatista, y de no lanzar campañas
tomando como "ejemplo" a los responsables o infractores
de siempre. A saber, los anónimos, los que no van a la Huaca
Pucllana, los que jamás entran a Rafael, los que creen que
un Etiqueta Azul es una más de las barras que tiene Alianza
Lima.
Investigación
sí, sanción, mejor, lucha por crear conciencia en
valores, muy bien, pero de verdad que resultaría tragicómico
que terminemos crucificando a los Cristos de siempre.
Porque los chivos
expiatorios son el plato principal en el Perú, digamos, la
carne de tercera que los leones devoran sin percatarse que las presas
mejores circulan en Mercedes con resguardo.
La corrupción
está en cada esquina, es cierto, pero habría que comenzar
por observar con mayor detenimiento y actuar con brazo férreo
con los que hasta hoy se encuentran intocables, debido a la extraordinaria
cercanía que tienen con el poder de turno. ¿No es
así Coqui, vocal Silva Vallejo, etc., etc., etc. ...?
|