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Campo minado
26 de diciembre de 2001

El respetable 62%

Escribe Miguel Silvestre

na conductora de televisión que le escribía a Vladimiro Montesinos amorosas cartas en las que le pedía que se abrigue para combatir el frío no comete delito. Sólo da una muestra de friolento amor, acaso porque esa conductora recuerda que en los sótanos del SIN, en Las Palmas, corre un viento de muerte sólo comparable al que precedía cada acción del Grupo Colina, aquel que muy pocos de los demócratas de hoy denunciaron durante sus primeras acciones, allá por 1991.

Una conductora de televisión que envía cartas a su entrañable amigo no comete acción ilegal alguna y, por ello, atacarla legalmente por ese lado sólo significa hacerle el juego y llevar a la categoría de talkshow cualquier investigación seria. Las cartas demuestran la directa relación amical, es cierto, pero más sustento tendría hacer público que esa dama fue una de las responsables de la campaña psicosocial que, desde el SIN, se lanzó para perpetuar en el poder a Alberto Fujimori. Esa dama ha dicho que actuaba así porque "creía" en el proyecto fujimontesinista, pero -por múltiples testimonios- se presume que no actuó por amor al chancho sino a los chicharrones. Y ahí, sí, el asunto cambia, porque los miles de dólares que habría recibido pertenecían nada menos que a las arcas nacionales, aunque éstas estuvieran siendo dilapidadas por el ex asesor.

Lo peligroso es que no obstante ello, las cartas perfumadas (con olor a dólares provenientes del narcotráfico y el tráfico de armas) y la cadena de injurias graves que lanzara contra todos los que luchaban contra la dictadura, esta dama y otros caballeros continúan en sus labores cotidianas como si la muerte de Mariela Barreto o las torturas contra Fabián Salazar fueran otro "Apocalipsis Now", es decir, un film: realista, desgarrador, agobiante, pero film al fin.

Pero, lo más peligroso es que -como ya dijimos hace unas semanas- estas personas pueden hoy acogerse al recurso de la Colaboración Eficaz, un mecanismo por el cual algunos pecadores pueden pasar por justos y otros inocentes pueden terminar en la cárcel bajo el imperio de una acusación falsa, como anteriormente ocurrió con "arrepentidos" del terrorismo, quienes para salvar su responsabilidad y sus crímenes no tuvieron empacho en inventar situaciones, momentos e incluso crímenes, implicando a inocentes o a sus enemigos personales o políticos.

El padre Hubert Lanssiers, quien hasta hoy ve los casos de decenas de personas injustamente acusadas de terrorismo, sabe bastante sobre el tema. Un tema delicado, si se repara en que basta un error de apreciación de los jueces para que un inocente purgue injusta condena.

¿Usted soportaría, por ejemplo, ver al mayor Santiago Martin Rivas libre, jugando futbolito en el Terrazas o "matando" el tiempo un sábado por la noche en el Kímbara, de La Victoria? ¿Bailaría usted, amiga lectora, un bolero con él, sin temer una reacción asesina de su parte, en cualquier instante? Estoy seguro que cualquier ciudadano de a pie no permitiría que el general José Villanueva Ruesta vaya a su casa-hotel de Chosica a gozar del Sol sólo porque dio algunas pistas más sobre los dineros de Vladimiro Montesinos. Construcción Civil quedaría pequeña ante la rabia y la protesta del pueblo; que existe, que se manifiesta y que tiene en la actualidad un respaldo del 62% de la ciudadanía, a decir del último sondeo de la empresa Apoyo Opinión y Mercado.

"Pagarán sus culpas los traidores", dice Pablo Milanés, y perdonar es divino reza una alocución popular. ¿Qué hacer, entonces? En ese escenario, resultaría una afrenta al país (no el de los políticos de oscuro horizonte) que personajes de la catadura moral de Blanca Nélida Colán, el general Elesván Bello, Alberto Venero, el general Nicolás Hermoza Ríos, Víctor Joy Way, etc., negocien una Colaboración Eficaz con el Gobierno. En todo caso, ésta debe contar con todas las garantías del caso: investigación profunda de las "confesiones", investigación de los que se "confiesan", impedimento de la manipulación política de los casos, evaluación de las calidades morales de los fiscales y jueces que intervienen en las evaluaciones de los postulantes a la Colaboración Eficaz, investigación de rastros del montesinismo en el Poder Judicial y el Ministerio Público para evitar que los socios del ex asesor apoyen a los "colaboradores", son los aspectos más urgentes referidos al tema.

Borrón y cuenta nueva no es buena señal para ningún país, mucho más si percibimos que la riqueza, la buena vida y la impunidad de muchos (quienes hasta hoy no entregan todo el dinero producto de la corrupción) no está sustentada sólo en "comisiones" por estafas al Estado sino, principalmente, en "negocios" de la muerte como el narcotráfico o el asesinato indiscriminado contra ciudadanos indefensos.

Una delgada línea separa a un Colaborador Eficaz de un delincuente encubierto. Si la justicia no tiene el discernimiento necesario para esa labor, ese 62% del que hablan las encuestas puede hacer justicia por su cuenta. No lo olvidemos.