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El
respetable 62%
Escribe
Miguel Silvestre
na
conductora de televisión que le escribía a
Vladimiro Montesinos amorosas cartas en las que le pedía
que se abrigue para combatir el frío no comete delito.
Sólo da una muestra de friolento amor, acaso porque
esa conductora recuerda que en los sótanos del SIN,
en Las Palmas, corre un viento de muerte sólo comparable
al que precedía cada acción del Grupo Colina,
aquel que muy pocos de los demócratas de hoy denunciaron
durante sus primeras acciones, allá por 1991.
Una
conductora de televisión que envía cartas
a su entrañable amigo no comete acción ilegal
alguna y, por ello, atacarla legalmente por ese lado sólo
significa hacerle el juego y llevar a la categoría
de talkshow cualquier investigación seria. Las cartas
demuestran la directa relación amical, es cierto,
pero más sustento tendría hacer público
que esa dama fue una de las responsables de la campaña
psicosocial que, desde el SIN, se lanzó para perpetuar
en el poder a Alberto Fujimori. Esa dama ha dicho que actuaba
así porque "creía" en el proyecto
fujimontesinista, pero -por múltiples testimonios-
se presume que no actuó por amor al chancho sino
a los chicharrones. Y ahí, sí, el asunto cambia,
porque los miles de dólares que habría recibido
pertenecían nada menos que a las arcas nacionales,
aunque éstas estuvieran siendo dilapidadas por el
ex asesor.
Lo peligroso
es que no obstante ello, las cartas perfumadas (con olor
a dólares provenientes del narcotráfico y
el tráfico de armas) y la cadena de injurias graves
que lanzara contra todos los que luchaban contra la dictadura,
esta dama y otros caballeros continúan en sus labores
cotidianas como si la muerte de Mariela Barreto o las torturas
contra Fabián Salazar fueran otro "Apocalipsis
Now", es decir, un film: realista, desgarrador, agobiante,
pero film al fin.
Pero,
lo más peligroso es que -como ya dijimos hace unas
semanas- estas personas pueden hoy acogerse al recurso de
la Colaboración Eficaz, un mecanismo por el cual
algunos pecadores pueden pasar por justos y otros inocentes
pueden terminar en la cárcel bajo el imperio de una
acusación falsa, como anteriormente ocurrió
con "arrepentidos" del terrorismo, quienes para
salvar su responsabilidad y sus crímenes no tuvieron
empacho en inventar situaciones, momentos e incluso crímenes,
implicando a inocentes o a sus enemigos personales o políticos.
El padre
Hubert Lanssiers, quien hasta hoy ve los casos de decenas
de personas injustamente acusadas de terrorismo, sabe bastante
sobre el tema. Un tema delicado, si se repara en que basta
un error de apreciación de los jueces para que un
inocente purgue injusta condena.
¿Usted
soportaría, por ejemplo, ver al mayor Santiago Martin
Rivas libre, jugando futbolito en el Terrazas o "matando"
el tiempo un sábado por la noche en el Kímbara,
de La Victoria? ¿Bailaría usted, amiga lectora,
un bolero con él, sin temer una reacción asesina
de su parte, en cualquier instante? Estoy seguro que cualquier
ciudadano de a pie no permitiría que el general José
Villanueva Ruesta vaya a su casa-hotel de Chosica a gozar
del Sol sólo porque dio algunas pistas más
sobre los dineros de Vladimiro Montesinos. Construcción
Civil quedaría pequeña ante la rabia y la
protesta del pueblo; que existe, que se manifiesta y que
tiene en la actualidad un respaldo del 62% de la ciudadanía,
a decir del último sondeo de la empresa Apoyo Opinión
y Mercado.
"Pagarán
sus culpas los traidores", dice Pablo Milanés,
y perdonar es divino reza una alocución popular.
¿Qué hacer, entonces? En ese escenario, resultaría
una afrenta al país (no el de los políticos
de oscuro horizonte) que personajes de la catadura moral
de Blanca Nélida Colán, el general Elesván
Bello, Alberto Venero, el general Nicolás Hermoza
Ríos, Víctor Joy Way, etc., negocien una Colaboración
Eficaz con el Gobierno. En todo caso, ésta debe contar
con todas las garantías del caso: investigación
profunda de las "confesiones", investigación
de los que se "confiesan", impedimento de la manipulación
política de los casos, evaluación de las calidades
morales de los fiscales y jueces que intervienen en las
evaluaciones de los postulantes a la Colaboración
Eficaz, investigación de rastros del montesinismo
en el Poder Judicial y el Ministerio Público para
evitar que los socios del ex asesor apoyen a los "colaboradores",
son los aspectos más urgentes referidos al tema.
Borrón
y cuenta nueva no es buena señal para ningún
país, mucho más si percibimos que la riqueza,
la buena vida y la impunidad de muchos (quienes hasta hoy
no entregan todo el dinero producto de la corrupción)
no está sustentada sólo en "comisiones"
por estafas al Estado sino, principalmente, en "negocios"
de la muerte como el narcotráfico o el asesinato
indiscriminado contra ciudadanos indefensos.
Una
delgada línea separa a un Colaborador Eficaz de un
delincuente encubierto. Si la justicia no tiene el discernimiento
necesario para esa labor, ese 62% del que hablan las encuestas
puede hacer justicia por su cuenta. No lo olvidemos.
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