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Hispanoamérica
17 de enero de 2001

Plan Colombia aumenta desconfianza de las FARC

Escribe Joaquín Ibarz / La Vanguardia, Barcelona

as negociaciones de paz entre el Gobierno y la guerrilla se han enrarecido después de que el ministro colombiano de Exteriores, Guillermo Fernández de Soto, admitiera que el presidente Pastrana pidió a George Bush que desviara fondos del Plan Colombia para enfrentar a la guerrilla.

Es la primera vez que el gobierno de Pastrana reconoce que pidió ayuda militar a EE.UU. para combatir a la guerrilla a través del polémico Plan Colombia. Fernández de Soto admitió que la solicitud se hizo en noviembre pasado pero todavía está en estudio, porque la ayuda estadounidense no estaba dirigida a la lucha contraguerrillera.

"Este procedimiento ya lo había solicitado el Gobierno. El ‘Washington Post’ revivió esta solicitud", dijo el ministro.

El diario norteamericano señaló que EE.UU. debería ayudar más a Colombia en la lucha contra la guerrilla y que ya había discusiones en el departamento de Estado y en el Congreso. Fernández de Soto aclaró que en principio no se trata de un aumento de ayuda militar sino de destinar parte de los recursos del Plan Colombia a la lucha contra la guerrilla.

El Plan Colombia fue concebido como una estrategia militar y social para acabar con el narcotráfico. Como la guerrilla y los paramilitares viven en gran parte gracias a la cocaína, el plan puede terminar dirigido hacia los rebeldes.

Desde que el Plan fue aprobado, Colombia recibió unos 1.300 millones de dólares. Las FARC denunciaron que se trataba de un ataque velado contra la insurgencia.

Tras los ataques terroristas del 11 de septiembre, aumentó la posibilidad de que la ayuda militar a Colombia se intensifique. Ya se habla de la financiación y entrenamiento de un batallón de despliegue rápido de unos 1.000 hombres que se encargará de la protección de infraestructuras, como oleoductos, carreteras y torres de energía.

El tema tensó el ambiente justo el día en que se reiniciaron las negociaciones de paz entre el Gobierno y las FARC, después de superar con ayuda internacional la peor crisis del proceso. La mesa cuenta con tres días antes de que venza la vigencia de la zona de tregua y elaborar un calendario para negociar un alto al fuego. Sólo así el gobierno prorrogará la zona de despeje.

Hernán Ramírez, miembro de la Comisión Internacional de las FARC, declaró en La Habana que EE.UU. "boicotea" el diálogo. "Uno de los principales gestores para que fracasen las negociaciones de paz entre el Gobierno y las FARC es EE.UU.", añadió el jefe rebelde.

Según Ramírez, desde el inicio de las conversaciones en 1998, "Washington se mantiene todo el tiempo boicoteando" los contactos a través de "artimañas, trampas y presiones" para Pastrana. Puntualizó que en la ruptura temporal de los contactos la pasada semana "hubo injerencia de Washington", que pidió a Pastrana presionar a las FARC con nuevas exigencias.

El jefe de la lucha antidrogas de EE.UU., John Walters, anunció en Bogotá que su gobierno dará más ayuda a Colombia para combatir el lavado de dinero, el narcotráfico y a los grupos armados ilegales, a los que Washington considera "terroristas". Según Walters, "para aquellos que están en el negocio de las drogas, es el momento de retirarse porque ese negocio no volverá a ser el mismo nunca más".