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Campo minado
31 de enero de 2001

Todos amamos a Susan

Escribe Miguel Silvestre

usan era en "Un mundo para Julius" la más bella de las jóvenes madres de ese ambiente glamoroso que era la Lima de los años 40, aquella que ha cambiado pero no ha cambiado, aquella que hoy parece moderna y desprejuiciada, pero que refleja en sus discotecas, playas y suntuosas salas los mismos usos y las mismas costumbres. Si no es así, trate -amable lector- de ingresar a "The Piano" sin que nadie lo conozca o indague cuánto de desprecio por el mundo andino existe en las calles de esta salvaje metrópoli. Están todas las sangres, es cierto, pero hasta hoy nunca juntas.

Susan era linda y todo aquel que escuchara de sus labios "Darling" sucumbía de pasión de inmediato. Bella, despreocupada y viviendo un mundo paralelo al del resto de los mortales, tenía la magia de flechar al que la mirara. Pero, ese universo de cuento, no era más que el retrato de los "esplendores y miserias de mi ciudad natal", como el mismo Alfredo Bryce Echenique lo reconociera en 1993, al dedicar su memorable libro al hijo de un amigo. Y ese mundo de miserias parece tener en el siglo XXI los mismos protagonistas, los mismos apellidos y los mismos personajes.

"Darling" reía y un séquito de mortales estaba dispuesto a suicidarse por un beso de tan lindos labios. Susan mueve los cabellos hoy y diez años de convenientes convenios con el fujimontesinismo no parecen significar nada. Así de fácil. Ni el más sofisticado de los quitamanchas.

Todos saben que J. P. Morgan Chase es un banco de inversiones de gran importancia. Por ello, nada mejor que sus operaciones con el gobierno de Alejandro Toledo sean no sólo rentables, exitosas sino -más que nada- transparentes. Tanto más si el congresista Javier Diez Canseco acaba de anotar que el Perú terminará perdiendo 71 millones de dólares en la operación de emisión de bonos soberanos y canje de los bonos Brady, que se pagará más que antes en los próximos cuatro años y que se tendrá una concentración de pagos en febrero del 2012 del orden de los 1.015 millones de dólares, lo que obligará a una nueva reprogramación de nuestra deuda externa.

No son rebuznos, por cierto, como puede afirmar Pedro Pablo Kuczynski en respuesta. Y si el Perú gana tanto con la operación, no se explica por qué se tuvo que recurrir a un Decreto de Urgencia para ello y a negociaciones secretas que involucran el dinero y las deudas de todos los peruanos.

Porque ¿no fue a escondidas que se hicieron las más grandes operaciones amañadas de compra de armas del gobierno corrupto de Fujimori? ¿No fue entre cuatro paredes, pero bajo sospecha generalizada, que tránsfugas como Alberto Kouri vendieron su alma y su conciencia al "Diablo", como le decían en los predios de Cambio 90 a Vladimiro Montesinos? ¿No es relevante que Pedro Pablo Kuczynski salte hasta el techo para defender a J. P. Morgan Chase y a la cautivante Susana de la Puente?

Parece mentira, por ello, que hasta ahora los peruanos no aprendamos que más allá de los negocios, las ganancias y las oportunidades, está la verdad con transparencia. Y la autosuficiencia de los funcionarios de gobierno no le hace ningún bien al mandatario.

Tampoco hace bien que en esta novelada historia de vaivenes económicos ganen siempre, como en la vida de Julius, los mismos personajes: aquellos que desde hace más de diez años nos representan en cuanta operación o road show en el exterior tenga que ver con nuestra deuda externa o nuestras privatizaciones. ¿Es que nadie va a hacer caso a las advertencias de lobby en el actual gobierno, que hiciera el ex ministro Luis Solari?

A Susan de Julius la perdonaba el mundo entero. A la bella e inteligente dama de nuestros días parecen idolatrarla al punto tal que nuestros gobernantes han olvidado que es la misma que en octubre de 1999 dijo al periodista Oscar Díaz, entre otras cosas, que veía un tercer e ilegal gobierno de Alberto Fujimori como "algo positivo" y que "los temas sobre derechos humanos y política interna tienen más importancia dentro del Perú que afuera".

Por todo ello, más transparencia, más democracia, más competencia, no le hacen daño a nadie. Pues, ¿no era éste el gobierno de "Todas las Sangres"?