|
Todos
amamos a Susan
Escribe
Miguel Silvestre
usan
era en "Un mundo para Julius" la más bella
de las jóvenes madres de ese ambiente glamoroso que
era la Lima de los años 40, aquella que ha cambiado
pero no ha cambiado, aquella que hoy parece moderna y desprejuiciada,
pero que refleja en sus discotecas, playas y suntuosas salas
los mismos usos y las mismas costumbres. Si no es así,
trate -amable lector- de ingresar a "The Piano"
sin que nadie lo conozca o indague cuánto de desprecio
por el mundo andino existe en las calles de esta salvaje
metrópoli. Están todas las sangres, es cierto,
pero hasta hoy nunca juntas.
Susan era linda y todo aquel que escuchara de sus labios
"Darling" sucumbía de pasión de
inmediato. Bella, despreocupada y viviendo un mundo paralelo
al del resto de los mortales, tenía la magia de flechar
al que la mirara. Pero, ese universo de cuento, no era más
que el retrato de los "esplendores y miserias de mi
ciudad natal", como el mismo Alfredo Bryce Echenique
lo reconociera en 1993, al dedicar su memorable libro al
hijo de un amigo. Y ese mundo de miserias parece tener en
el siglo XXI los mismos protagonistas, los mismos apellidos
y los mismos personajes.
"Darling"
reía y un séquito de mortales estaba dispuesto
a suicidarse por un beso de tan lindos labios. Susan mueve
los cabellos hoy y diez años de convenientes convenios
con el fujimontesinismo no parecen significar nada. Así
de fácil. Ni el más sofisticado de los quitamanchas.
Todos
saben que J. P. Morgan Chase es un banco de inversiones
de gran importancia. Por ello, nada mejor que sus operaciones
con el gobierno de Alejandro Toledo sean no sólo
rentables, exitosas sino -más que nada- transparentes.
Tanto más si el congresista Javier Diez Canseco acaba
de anotar que el Perú terminará perdiendo
71 millones de dólares en la operación de
emisión de bonos soberanos y canje de los bonos Brady,
que se pagará más que antes en los próximos
cuatro años y que se tendrá una concentración
de pagos en febrero del 2012 del orden de los 1.015 millones
de dólares, lo que obligará a una nueva reprogramación
de nuestra deuda externa.
No son
rebuznos, por cierto, como puede afirmar Pedro Pablo Kuczynski
en respuesta. Y si el Perú gana tanto con la operación,
no se explica por qué se tuvo que recurrir a un Decreto
de Urgencia para ello y a negociaciones secretas que involucran
el dinero y las deudas de todos los peruanos.
Porque
¿no fue a escondidas que se hicieron las más
grandes operaciones amañadas de compra de armas del
gobierno corrupto de Fujimori? ¿No fue entre cuatro
paredes, pero bajo sospecha generalizada, que tránsfugas
como Alberto Kouri vendieron su alma y su conciencia al
"Diablo", como le decían en los predios
de Cambio 90 a Vladimiro Montesinos? ¿No es relevante
que Pedro Pablo Kuczynski salte hasta el techo para defender
a J. P. Morgan Chase y a la cautivante Susana de la Puente?
Parece
mentira, por ello, que hasta ahora los peruanos no aprendamos
que más allá de los negocios, las ganancias
y las oportunidades, está la verdad con transparencia.
Y la autosuficiencia de los funcionarios de gobierno no
le hace ningún bien al mandatario.
Tampoco
hace bien que en esta novelada historia de vaivenes económicos
ganen siempre, como en la vida de Julius, los mismos personajes:
aquellos que desde hace más de diez años nos
representan en cuanta operación o road show en el
exterior tenga que ver con nuestra deuda externa o nuestras
privatizaciones. ¿Es que nadie va a hacer caso a
las advertencias de lobby en el actual gobierno, que hiciera
el ex ministro Luis Solari?
A Susan
de Julius la perdonaba el mundo entero. A la bella e inteligente
dama de nuestros días parecen idolatrarla al punto
tal que nuestros gobernantes han olvidado que es la misma
que en octubre de 1999 dijo al periodista Oscar Díaz,
entre otras cosas, que veía un tercer e ilegal gobierno
de Alberto Fujimori como "algo positivo" y que
"los temas sobre derechos humanos y política
interna tienen más importancia dentro del Perú
que afuera".
Por
todo ello, más transparencia, más democracia,
más competencia, no le hacen daño a nadie.
Pues, ¿no era éste el gobierno de "Todas
las Sangres"?
|