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Escribe
Jimmy Carrillo
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Ficha
técnica
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ALI
2 hrs. 47 min. (Ali / EE. UU. - 2001) De Michael Mann.
Con Will Smith, Giancarlo Esposito, Jamie Foxx, Jada
Pinkett-Smith, Jon Voight. Escrito por Eric Roth,
Gregory Allen Howard, Stephen J. Rivele, Christopher
Wilkinson, Michael Mann. Fotografía de Emmanuel Lubezki.
Producido por James Lassiter, Jon Peters, A Kitman
Ho, Michael Mann, Paul Ardaji.
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En
mito y el cuento
l
muchacho conocido como Muhammad Ali se convirtió
en héroe gracias a sus puños, insolencia y
bravuconería. Su vida a estas alturas no es novedad.
Gracias a una leyenda urdida por el tiempo y las imágenes,
la presencia del boxeador es capaz de deleitar a la platea
con facilidad. Pero el camino de la película no es
el de simplemente recrear el mito, ni regodearse con aquella
figura. Su opción es el más difícil:
el señalar que la aparente bravura de Ali es sólo
el cascarón que oculta a la verdadera persona, al
hombre detrás del mito, al niño de los ojos
dormilones que ve al mundo con desconfianza, que observa
en silencio, que permanece pasivo mientras otros actúan
por él, que no pega.
El reto,
en manos de Michael Mann, director de la película,
no cae sólo en la búsqueda exhaustiva de los
hechos, del pasado, las acciones en la vida de Ali. Mann
otorga su intensa e imponente narrativa visual al servicio
de una historia que él mismo reconstruye.
De hecho,
este director es uno de los que con más propiedad
maneja la tecnología, los movimientos de cámara,
las tonalidades cromáticas, y los ángulos
y los lentes, a favor de la historia, otorgándole
propósito y sensación. No sólo intencionalidad.
Claro
ejemplo de esto es la secuencia donde el joven Cassius Clay
baila en un centro nocturno con la que sería su primera
esposa. La música es lenta y apaciguadora, la luz
azul que se mezcla con la oscuridad es capaz de reflejar
la belleza de ella. La cámara se mueve con parsimonia,
casi imperceptible, de arriba abajo, siguiendo el meneo
de los protagonistas. La escena sigue con planos detalle
intercalados hasta que él dice vamos, y los dos se
van.
Y ese
no es el único caso en las secuencias de pelea la
cámara se mueve con libertad, sigue el movimiento
de los luchadores y el ritmo de los golpes, con movimientos
rápidos y perpendiculares. También está,
desde luego, la larga introducción de la película.
Las
actuaciones también son destacables. Will Smith sirve
con eficiencia a Mann en la creación de un Ali abstraído
y tosco. Sin embargo el que más me llamó la
atención es Jon Voight como Howard Cosell, el periodista
deportivo que se hizo amigo del pugilista. Voight está
físicamente irreconocible, e histriónicamente
formidable.
Pero
no todo es maravilla: al guión le faltó más
consistencia. En la vida del sereno Ali transcurre sin un
eje que pueda centrar la complejidad de la vida y logros
del púgil. Mann no aprovecha todas las posibilidades
que un personaje tan fanfarrón e idolatrado como
él pudo tener. Se centra en mostrar al otro Ali sin
trabajar con el que está en la mente de todos. El
cineasta crea un cuento sin recurrir al mito.
A pesar
de las carencias del guión, queda demostrado que
Mann es un director cada vez más interesante, y que
su película anterior, 'El Informante'. Las dos horas
y media pasa rápido y son bien ganadas.
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