|
Cumbres
regionales y centralismos gubernamentales
Escribe
Miguel del Castillo / agenciaperu.com
omo
se sabe, el último viernes se realizó en Chimbote
la primera cita cumbre de los presidentes regionales del país.
A juzgar por la forma en que se llevó a cabo la misma,
un común espíritu parece unificar a las distintas
regiones: mantener su disposición al diálogo
con el gobierno central, pero sin
permitir las mecidas del mismo.
Realizada
en el Hotel de Turistas de Chimbote, la cita fue presidida
por los dos representantes de los gobiernos regionales ante
al Consejo Nacional de Descentralización: David Jiménez,
presidente de la región Puno (Independiente), y Freddy
Ghilardi, presidente de la región Ancash (Apra).
Entre
presidentes, vice-presidentes y consejeros representantes,
estuvieron presentes 19 regiones. A excepción del presidente
de la región Callao, Rogelio Canches (Perú Posible)
-quien sólo estuvo una hora en la reunión- los
presidentes regionales presentes coincidieron en dos puntos
centrales, a propósito de los anuncios del Presidente
de la República, Alejandro Toledo, relacionados a trasferencias
de fondos y programas a los gobiernos regionales y municipales.
El
primer punto en el que concertaron refiere a la mecánica
de votación establecida en el Consejo Nacional de Descentralización
(CND), presidido por Luis Thais. Para los representantes,
el sistema de voto impuesto es poco democrático, y
atenta contra el proceso de descentralización recientemente
iniciado.
Al
haberse establecido que las decisiones se tomarán en
el CND por mayoría simple -teniendo el gobierno central
cinco representantes, frente a cuatro de provincias, entre
regionales y locales-, no sólo se convierte al Consejo
en un órgano 'supraregional' sino que se desvirtúa
el espíritu descentralizador. Así, no cambia
en nada el tradicional centralismo limeño.
En
segundo lugar, los proyectos que ha transferido el gobierno
central tienen un común denominador: no cuentan con
recursos porque el gobierno central no ha logrado conseguirlos.
Es decir, a los gobiernos regionales sólo se les está
transfiriendo planillas, más no el presupuesto con
el cual cubrir las mismas. Ello, naturalmente, a mediano plazo
generará únicamente presiones sociales en las
provincias, dado que no será nada sencillo obtener
recursos para mega proyectos como Chira-Piura, Majes-Siguas,
Olmos-Tinajones, Chavimochic, Chinecas, Altomayo, entre otros.
¿Y quiénes aparecerán como los grandes
culpables ante la opinión pública? Los gobiernos
regionales, sin duda.
Ambas
situaciones han llevado a los presidentes regionales a suspender
su participación en las sesiones del Consejo Nacional
de Descentralización, al menos hasta que no exista
evidencia real, de parte del gobierno central, de actuar en
forma seria y responsable en la implementación del
proceso de descentralización. De lo contrario, se llegará
a los primeros cien días de iniciado el mismo con perspectivas
muy poco halagadoras.
Pronto
veremos si el gobierno central tiene voluntad real de regionalizar
el país.
|