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Reforma
Judicial: Nos habíamos amado tanto
Escribe
Fernando O'Phelan P
Dedicado
a la Doctora Elcira Vasquez
esde
esta baranda puedo ver todo Santa Fe. Es la zona más
exclusiva del Distrito Federal mexicano. Quizás la
mas cara. Estoy dentro de un recinto académico que
acoge a alguien que respeté desde mis años universitarios
en la Católica : Luis Pásara. Convertido ahora
en una vaca sagrada de las reformas judiciales. En los días
universitarios fui a comprar su libro plomo a su pequeña
Ong: Pásara abría con su libro una vertiente
que Javier de Belaunde inició respecto a la justicia
en tiempos de los militares. Siempre los admire: hasta ahora.
La campaña por la Reforma Judicial parece psicodélica:
No hay Reforma del Estado, pero si puede haber Reforma de
un Poder del Estado que no es Poder en la práctica,
como lo reconoce Sivina cuando se compara públicamente
con un Ministerio respecto a los temas presupuestales. Los
juristas de hoy apoyan la autonomía formal de un Poder
del Estado, a pesar que saben que hay reglas reales en el
sistema que son las que realmente hay que cambiar; se aferran
al sistema del Estado derecho para reclamar cambios sin ningún
modelo propuesto .
¿Pero
qué tiene que ver esto con Luis Pasara y Javier de
Belaunde? Es que veo que aquellos que fueron nuestros maestros,
los que siempre nos pidieron que seamos agentes de cambio,
ven ahora las cosas con incredulidad postmoderna y obsesiva
por la década pasada, como es el caso del autoexiliado
Luis Pasara, con la ironía del café de las seis
de la tarde en cualquier lugar de Polanco. En el caso de Javier
de Belaúnde veo una actitud mucho mas diplomática
que la beligerancia de Monroy o Ernesto de la Jara, pero no
veo una actitud consecuente pues siempre opinó que
un Dellepiane fue necesario para romper la inercia a mediados
de los años noventa pero ahora aboga por crear consensos
y puentes con quienes no quieren tocar los temas de costos
ocultos y redes mafiosas o familias judiciales que se oponen
a perder sus cuotas de poder o aceptar el principio de accountability
social que reclamamos.
El Perú
es mas sanmarquino y menos de la Católica, que nunca,
los jueces son nietos de provincianos con formación
exitosa como abogados en universidades privadas de la clase
media baja. Los especialistas legales tienen esposas que quieren
comprar en supermercados. Los abogados usan celular y tienen
por lo menos dos tarjetas de crédito aunque solo tengan
menos de quinientos dólares de ingreso.
Si me
parara en una de esas columnas del segundo piso del Palacio
de Justicia y pusiese a todo volumen el Canon de Pachelbel
y viera abajo ese amplio salón a jueces, vocales supremos,
dirigentes sindicales de patria roja, litigantes, abogados
de la calle Cuadros o con masters degree en Yale, y algunos
funcionarios de la cooperación internacional peleando
entres si por colocar sus fondos sin interesarles, muchas
veces, en que realmente se utilice, todos reunidos mirándose
entre sí , comprendiendo que los violines y el sonido
hermoso no es mas que una anécdota frente al poder
que todos ellos tienen. Por lo menos cuando ví a los
jueces aplaudir solo lo que les convenía mientras Sivina
daba su discurso del día del juez, sentí vergüenza.
El Poder
de Administrar Justicia, como me insiste Gabriel Larrieu,
emana del pueblo. No le quería hacer caso porque parece
un personaje cándido cada vez que lo dice , pero no
lo es, porque lo que dice Larrieu es verdad. Con o sin música
clásica todos aquellos a quienes observo deben recordar
que su poder viene del pueblo: También Pasara y Javier
de Belaúnde . Mas aún cuando se consideran parte
de la sociedad civil ilustrada: Explicitemos el modelo de
sociedad y economía que queremos. Hay una izquierda
judicial que ha convertido su posición en los organismos
internacionales y ongs en su campo privado, hay una red internacional
que conozco muy bien y en la cual ha caído Sivina sin
saber siquiera en que lo están metiendo. Por ello Alberto
Binder es más explícito y sincero: sabe que
hay una lucha política e ideológica detrás
de todo esto, sabe que las políticas públicas
es el nuevo espacio de la confrontación.
André
Gomte-Sponville en su libro El mito de Icaro (tratado de la
desesperanza y de la felicidad), cita a Courbert cuando este
se dirigía a sus alumnos. Les decía: “Busca
si en el cuadro que quieres hacer hay un tono más oscuro
que éste; indica el lugar y aplica ese color con tu
espátula o con el pincel; no te dará probablemente
ningún detalle en cuanto a su oscuridad. Luego ataca
gradualmente los matices menos intensos, intentando poner
cada uno en su lugar, después los tonos intermedios;
finalmente ya no tendrás más que dar luz a los
tonos claros”.
Según
Gomte esto también vale para el pensamiento . Es necesario
comenzar por lo más sombrío, buscar el “
vacío, lo negro, lo desnudo” para que luego aparezca
la luz: “ Porque la noches lo primero. En caso contrario
no habrá necesidad e pensar. Hay que comenzar por la
desesperanza.
Por ello ahora sentado mirando mi texto, recordando la crisis
actual en la Corte de Lima donde el Victor Raúl Mansilla
no sabe mostrar liderazgo, la falta de animo del Doctor Sivina
por afrontar con mas aplomo el reto que le puso el Presidente
Toledo , ahora que todo el mundo habla de verdad y reconciliación,
siento que mis maestros se cansaron de seguir en la lucha,
por eso ahora defienden algo que tal como están las
cosas no cambiará nunca si no cambiamos las reglas
principales.
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