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17 de diciembre del 2003
Cine Club
RÍO MÍSTICO. Mystic River (EE. UU. - 2003) De: Clint Eastwood. Con: Laura Linney Sean Penn Tim Robbins Kevin Bacon Laurence Fishburne Marcia Gay Harden. Escrito por Dennis Lehane y Brian Helgeland. Cinematografía de Tom Stern. Música de Clint Eastwood.

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Río Místico
El peso de las responsabilidades domésticas

Escribe Jimmy Carrillo/ agenciaperu.com

elícula sutil, brillante, poseedora de una narración limpia y fluida, ‘Río Místico’ (Mystic River, Estados Unidos – 2003) es un hito en la carrera del veterano Clint Eastwood, quien como realizador posee una filmografía amplia y significativa en la que destacan títulos como ‘Bird’, ‘Los Imperdonables’ o ‘Un Mundo Perfecto’. Como es común en sus obras, Eastwood apuesta por personajes marginales: hombres en constante pelea con su entorno, con la ley, con la justicia, en busca de honor y muchas veces con deseos de venganza, elementos que se mantienen en Río Místico, aunque esta vez en tonos singularmente lóbregos.

El film narra la historia de tres viejos amigos, Jimmy Markun (Sean Penn), Dave Boyle (Tim Robbins) y Sean Devine (Kevin Bacon), unidos por una infancia en común en un suburbio apartado de Boston, y un hecho oscuro que quebrará sus infancia y marcará sus tormentos futuros: el rapto de Dave, cuando niño. Ya de adultos, el abrupto asesinato de la hija de Jimmy supone un nuevo quiebre a partir del cual se revelarán hechos ocultos de los protagonistas.

El sentimiento de culpa rodea a Jimmy tras la muerte de su hija. Inicialmente, él no piensa en las “responsabilidades domésticas” que le increpa su yerno en pleno velorio: cuidar a sus otras hijas, olvidar la reciente muerte y tratar de mantener las apariencias. De allí que, más que la pérdida, la ausencia de la hija será el desencadenante, el combustible de su angustia, cuya rabia contenida se verá transformada en afán justiciero. Para este propósito, su asociación con un grupo de criminales, suerte de escolta real que se dedica a recoger información alrededor del pueblo, será básica. Significativo es que en la historia, tanto este grupo de justicieros locales como la Policía (Sean), verdadera encargada de realizar las investigaciones del homicidio, no se estorben en su camino a la meta en común: hallar al asesino.

Las pesquisas iniciales inculpan al tercer amigo en discordia, el atormentado Dave (excepcional Tim Robbins), quien, conforme avanza la historia, se presenta más oscuro ante nuestros ojos, en una transformación casi imperceptible. Dave es el señuelo perfecto en este juego de policías y asesinos.

En Río Místico, todos los personajes están de alguna forma ligados al pueblo, el cual, más que el lugar donde vive la mayoría, es el sitio del que todos siempre guardan recuerdos. Su influencia sólo puede ser comparable con la presencia de la religión católica: presión para Jimmy (que tiene una significativa cruz tatuada sobre sus hombros) y tormento para Dave, en cuyos recuerdos aparece el crucifico como parte de la indumentaria de uno de sus antiguos captores, objeto que pareciera representar un pacto entre el bien y el mal para llevar a cabo una macabra empresa.

Como los grandes maestros de este arte, Eastwood sabe manejar con precisión los tiempos y los ejes dramáticos, demostrando además gran conocimiento del cine de misterio. Así, gran parte de la cinta logra desviar nuestra atención, de manera más que obvia, hacia el personaje de Robbins, con lo cual hace que el espectador se pregunte sobre, por ejemplo, la verdadera relación de los personajes principales, sus pasados y misterios.

Los claroscuros y los tonos opacos son el común denominador en la gran mayoría de las escenas del film. Ello, junto a una cámara prolija y nada artificiosa que se centra en los protagonistas y sus ambientes, marca un sello visual acorde con la sensación de asfixia, oscuridad y desasosiego de la historia. En medio de esto, las tomas aéreas del pueblo y el río no hacen más que resaltar a aquel lugar como uno de los verdaderos protagonistas de la trama.

Párrafo aparte merece toda la secuencia final de la película, la cual está resuelta de forma magistral. Ésta, que comienza con Jimmy mirando la calle, mostrando la inmensa cruz tatuada en su dorso, continúa con un discurso de su persuasiva esposa (Laura Tirney), quien, cual versión moderna de Lady Macbeth, le hace creer que sus acciones son producto de su “buen corazón”. El discurso de las “responsabilidades domésticas” retorna en esta escena, pero cargado de fuerza y matiz. En este punto, toda la flaqueza y la dependencia emocional de Jimmy se ven retratadas de manera frontal y cruda. Esta parte demuestra, además, el curioso matriarcado en el que viven los protagonistas, desde Dave, que cae cuando su esposa le pierde la confianza, hasta el personaje de Kevin Bacon (Sean) quien deja de sentirse afligido cuando, sumisamente, le pide perdón a su pareja.

En la escena final las cartas quedan al descubierto. La elección de una desfile, lugar en el cual todos los personajes se descubren en medio de una celebración marcada por el bullicio y la sonrisa cortés, otorga un volumen dramático poderoso a la cinta. ‘Río Místico’ termina siendo aquel sitio donde se guardan las culpas y no se mencionan los pecados, pero también donde estas personas se ven reflejadas tal cual debido a la oscuridad de sus aguas.

Antes de finalizar, es de resaltar también algunos elementos empleados por Eastwood otorgan profundidad a su relato. Uno de ellos, el río, como punto final del recorrido de Dave y lugar donde supuestamente se ahogan los pecados y las culpas, es una figura más que interesante. Más aún si tomamos en cuenta el significado que tiene para las religiones católicas. Otro, la presencia del carro negro, parecido en su forma a una carroza fúnebre, como vehículo que se utiliza en la cinta para transportar a Dave de un lugar a otro (en el rapto en la infancia y luego para su encuentro final en el río, con Jimmy) denota el fin de una etapa y el comienzo de otra. Como bien se menciona en el film, cada vez que Dave sube a éste, es siempre una persona distinta.

Estos son sólo algunos de los elementos más destacados de la cinta, sin embargo, esta crítica es sólo un bosquejo, una aproximación a todo el amplio abanico de lecturas que puede soportar una película como Río Místico, desde ya un clásico del cine norteamericano contemporáneo.

 
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