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02 de diciembre del 2003
Desde la Matrix Judicial

Comisión de la Verdad: ¿Después qué?

Escribe Fernando 0'Phelan

l viernes nocturno empezó a convertir Lima en ese espacio de frivolidad y desenfreno en que siempre estamos aunque seamos una ciudad pobre. El Presidente de la República apareció en televisión aunque casi ninguno de los activistas de las Ongs de izquierda estuviese esperando con ahínco las palabras sobre el Informe.

Solo Javier Diez Canseco se sentó a observar cada palabra. Por eso reflexiona públicamente sobre el tema y nos dice que el discurso “dejó dudas y disconformidad“, dice que “esperamos que las promesas de recursos para las regiones se concreten. Estaremos vigilantes. No claudicaremos en nuestra exigencia por nuevas concepciones en el accionar antisubversivo, por reforma y limpieza de los institutos armados, por reparaciones individuales, y porque la verdad se sepa”.

En otro lado de la ciudad el general retirado Clemente Noel también veía las imágenes, con reposo. Sus dudas sobre lo que estaría entre líneas lo agobia. Junto con otros militares retirados ha creado una asociación de defensores, de la democracia contra el terrorismo. Esperan ingresar al debate en cualquier momento.

Acabo de ver el mensaje y las imágenes se entremezclan, me veo bailando en ciudad de México mientras las imágenes de CNN muestran la explosión en Tarata. Me veo bailando en la quema de l chamizo en el Parque Sucre en Huamanga mientras los militares se habían llevado a aun estudiante inocente: Estoy tomando la segunda cerveza en esta mesa del Camilo Brent donde militares, prosenderistas y borrachos comunes y corrientes sienten que la guerra se los devora con huayno y todo.

Esa mesa esta ahora aquí en Barranco el segundo piso de Kistch mientras Fernando Atria, el chileno que ha escrito para el Centro de Estudios Públicos el paper más lúcido sobre el debate conceptual entre la arena política y la arena judicial en los diez años de debate sobre la Comisión de la Verdad en Chile, se pide un mojito.

Atria me hizo recordar una cita de Hannah Arendt en su libro sobre la “Condición Humana”: Es muy significativo… que los hombres sean incapaces de perdonar lo que no pueden castigar e incapaces de castigar lo que ha resultado ser imperdonable. Esta es la verdadera marca de esas ofensas que, desde Kant, llamamos “mal radical”.

Atria esta admirado del bar el juanito, el nieto de Fermin Tangüis y sus videos radicales. Insiste en que veamos el tema de la Comisión de la verdad a la luz de un marco conceptual que procese las transiciones políticas y económicas de América Latina. Lagos, Lula, Evo Morales, Chávez, Kirchner y los subversivos colombianos conviven con una realidad que sustancialmente no ha cambiado en los últimos cincuenta años en nuestros países. Que todo se vea ahora en tiempo real no quiere decir que antes no ocurrió.

Atria dice que los tiempos excepcionales no son tiempos para perdonar o para castigar, ni siquiera para entender: no son tiempos políticos. Son tiempos para luchar. El tiempo para pensar sobre el perdón, el castigo y la comprensión, el tiempo del derecho y el tiempo de la política vendrá mas tarde, con la normalidad.

Esto es ahora la orilla de la piscina principal en el Circulo Militar: veo a mis sobrinos jugando en el agua y me pregunto si la normalidad ha llegado al Perú, si la obsesión de la izquierda judicial y la izquierda institucional por castigar, por sancionar, por alterar agresivamente la relación institucional con las fuerzas armadas, la opción de pasar por agua fría la sanción a la visión ideológica radical que muchos cultivaron desde los sesenta.

Veo que hay muchos desilusionados por no haber podido manipular a Toledo para que exprese un carácter vinculante con las conclusiones de la CVR. Como dice Javier Diez Canseco : Toledo no asumió las conclusiones y “evidencias” presentadas sobre violaciones sistemáticas de los derechos humanos, como si estuvieran sustentadas por una concepción autoritaria y racista de la lucha antisubversiva, adoptada –en períodos determinados– como política oficial por determinados sectores del Estado”. Diez Canseco expresó claramente lo que Aprodeh, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, los que gobiernan la Universidad Católica y toda esa elite de activistas de izquierda metidos en temas de derechos humanos desde una lógica sancionadora radical quieren decir pero se cuidan de hacerlo. Dice lo que el Instituto de Defensa Legal quiere decir en su programa de TV pero no lo hace por si acaso el financiamiento del gobierno de los Estados Unidos se les escape.

Así como el tema de la estatización de la banca sirvió para dar un salto cualitativo en el universo de la ideología liberal en el Perú, igual el tema de la Comisión de la Verdad debe servir para dar la lucha como decía Arendt. De eso se trata ahora.

fernandoophelan@yahoo.com.mx

 
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