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MANOLO
GARCÍA
"Nunca el tiempo es perdido". Bmg (2003). |
Manolo García / Nunca el Tiempo es Perdido
Un tiempo para Manolo
Escribe
Luis Eduardo Cisneros
/ agenciaperu.com
lgunos
afortunados mortales gozan de la inmejorable facultad de poder
condensar el arte en productos sonoros, destellantes de imágenes
y sensaciones. Algunos pocos, cual pintores, esbozan paisajes
claroscuros con voces propias, dándole vida a elementos
inmateriales que se convierten en agradables acompañantes,
mientras formamos parte del hechizo de la "piedra redonda".
Y es que
más que un músico, García, digno aficionado
de la pintura y el diseño gráfico, es un artista
que embruja por completo a su audiencia, mientras elabora
suculentos brebajes rítmicos donde lo visual toma un
rol importantísimo dentro de las diversas poesías
sonoras que forman parte de su obra.
Nacido
en Albacete, España, Manuel García García-Pérez
saltó a la fama gracias al éxito que obtuvo
como vocalista del emblemático grupo pop español
"El Último de la Fila", constituyéndose
en uno de los grupos de culto más representativos de
la escena musical española de los ochenta.
Dueños
de un sonido fresco matizado por compases flamencos que constituyen
casi un sello propio de esta agrupación de antaño,
los autores de "Como un burro amarrado a la puerta del
baile" deciden separarse en 1998 para dedicarse a proyectos
personales.
Arena
en los Bolsillos (1998) constituye el primer material que
elaboró García como solista.
Siendo
parte de la búsqueda de un sonido que pueda marcar
distancia con lo escuchado en su anterior agrupación,
el material propone la exploración de nuevos sonidos
y mixturas, resaltando tonos arábigos junto a compases
de guitarras flamencas que adornan aromáticos versos
de una placa que destaca por su riqueza compositiva y versatilidad.
Quizás,
esto es lo que más se le reclama al viejo Manolo en
su última producción "Nunca el tiempo es
perdido" (2003), donde, a pesar de contener letras del
más alto nivel literario y narrativo, se enfrasca en
un sonido lineal, casi de balada y en donde por momentos la
utilización de efectos de post producción terminan
por artificialiizar sus contenidos.
Temas
como "Rosa de Alejandría" y "Levedad"
"destacan rápidamente de las demás composiciones,
encontrándose en "Hombres Azules", quizás,
el pico mas alto del disco. Justamente en este último
tema, se puede llegar a apreciar el sentir contemporáneo,
de un García, rebelde e inquieto, que propone la "Insurrección"
frente a la invención del tiempo y de los parámetros
humanos, fundamentando de esta manera el título de
esta, su última producción.
Sin embargo,
aquellos que aún recordamos la fuerza y el sonido mas
roquero del García del Ultimo de la Fila, reclamos
a viva voz la aniquilación casi completa de ese pop-rock
con atisbos flamencos, o la vivacidad, diversidad y poética
estridencia de su material antecedente, encontrando en temas
como "Un plan", tibios remedos prefabricados, que
nos hablan de un García en cierto estado de reposo
creativo.
Porque,
a pesar de ser este un compilado de exquisitos versos y de
una adecuada musicalización intermitente, el arte mostrado
por Manolo en sus anteriores trabajos ensombrece raudamente
la esencia del "Nunca el tiempo es perdido", siendo
quizás de lo mas destacable el trabajo observado en
la propio diseño grafico del material, en donde podemos
apreciar un compilado de bellas fotografías capturadas
por el mismo García, lográndose una presentación
digna de cualquier coleccionista refinado.
Y mientras
Manuel Garcia Garcia-Perez continúa haciéndose
un tiempo mientras redefine la identidad y línea de
sus creaciones venideras, sus admiradores seguiremos aguardando
una nueva propuesta, rogando a los "Dioses de la lluvia"
que este virtuoso castizo, "no se encuentre perdiendo
el tiempo".
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