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07 de marzo del 2003
Campo Minado

En el principio fueron Los Principios

Escribe Miguel Silvestre

iempre respeté a aquellos personajes que defendían Principios, iban contracorriente y expresaban, de manera erudita o de forma salvajemente implacable, que el mundo no se definía por lo que decía el Rey, el Inca, el Virrey, el Dictador, el Jeque, el Partido, el Comisariato, el mal llamado Consejo Popular (generalmente ligado a gobiernos totalitarios), el Presidente de los Estados Unidos, el Presidente del Perú, el Congreso, una Junta Militar, un Sátrapa, el Megaempresario o el que manejara los hilos de la política, según su tiempo.

Se trataba de una lucha desigual, ciertamente, pero de una batalla tristemente bella. Sócrates y su lucha por lo que llamaba la verdadera Política, la excelencia, la Virtud, terminaron en una sentencia de muerte por orden de su propio Estado, aquel por el cual vivió y del cual no quiso huir a pesar de que podía hacerlo sin mayores problemas (otros alcances sobre la particular noción de Política que habría tenido el filósofo serán encontrados en artículos posteriores).

Todos sabemos que Túpac Amaru es otro ejemplo de ello. Pero su impresionante gesta debe enmarcarse, también, dentro de la anónima labor que junto a él tuvieron indios, criollos, negros e incluso españoles que creyeron que ya era hora de darle vuelta a la tortilla virreinal. Era una corriente revolucionaria y política, es cierto, pero era también una apuesta por el futuro, por el cambio.

La historia está plagada de ejemplos así. Desde los más reconocidos hasta los más olvidados. Toda revolución, como decían antes, tiene, aparte de sus líderes, sus cocineros, sus payasos, sus camilleros y hasta sus lujuriosos personajes.

Pero, el mundo es cruel, como diría el hoy evangelizado Iván Cruz. Más rentable resulta, hoy, estar bien con el que maneja los hilos, con el que tiene enlace con Palacio de Gobierno, con el que cuenta con casa en Punta Sal al costado de la del ministro tal o, al menos, con el que les prepara los Pulpos a la Brasa, en la Huaca Pucllana, a los Gestores de la Política Económica Peruana.

El Che, ahora, sólo sirve para ser impreso en las camisetas que fabrica la pobre industria textil peruana (¿recuerdan que Gamarra iba a ser polo de desarrollo de inmediato?) y más reconocimiento merece en nuestro país el corrupto Andrónico Luksic, dueño de Luchetti, que los agricultores nacionales, miles de los cuales murieron en su lucha desigual contra Sendero Luminoso. ¿Acaso éstos no son héroes? ¿Acaso no lucharon contra Abimael Guzmán y contra el centralismo y el olvido de su gobierno de turno?

Pero, no. Mejor es codearse con el poder, así éste se encuentre en manos de la Mafia Siciliana (aunque si hablamos de Poder tendríamos que aceptar que el único Poderoso transparente es Dios, el Señor, como diría el gran Héctor Lavoe). Poderoso señor, El Dinero, y su incomparable clon, El Poder.

Por todo ello, y mucho más, admiro a los que defienden, luchan y mueren (si así ocurriera) por sus Principios. Gente que murió acusada falsamente, gente que fue perseguida sólo por decir sus verdades y las verdades del mundo. Seres humanos notables, gente que trasladándonos a nuestro tiempo, hoy no tiene programas en la televisión ni en la radio, no manipula ratings, no se acuesta con el enemigo por una prebenda empresarial, no compra mandatarios ni financia y propicia guerras en nombre de una interesada y fantasiosa "democracia", no mata con armas ni con hambre.

Son gente impresionante, aunque la propaganda diga lo contrario. Creen en la libertad irrestricta y en el respeto a la esencia individual de cada ser humano, saben que los sistemas y los diseños informáticos están al servicio del hombre y no al revés. Anhelan, firmemente, que la Paz sea posible.

Esa gente camina por las calles, pero -fatalmente para el país- no maneja hasta hoy los hilos de la política peruana. Mientras tanto, sólo me queda decir como el gran Charly García en su tema "I'm not in love" (del disco "Influencia"): "Para venderme, prefiero morir. Lo único que quiero es no ser como vos".

 
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