| Huelga
judicial: el amor después del amor
Escribe
Fernando O'Phelan

ra difícil
de creer, estábamos seguros que la gente votaría
por nosotros: El sindicato de trabajadores del Poder Judicial
en Lima estaba a punto de decidir si la heroína que
condujo la lucha de forma transparente podía imponerse
a la voluntad de una ficticia federación de trabajadores
de todo el Poder Judicial del país.
Es lunes
por la noche: la heroína ha perdido. La huelga es mañana,
nadie sabe que hacer la gente se arrepiente de haberla traicionado.
Ella se deprime, nadie sabe que pasará mañana.
Los dirigentes buenos y malos, corruptos o no, están
en el limbo.
Amaneció:
Los principales locales del Poder Judicial han sido tomados,
las puertas están cerradas, mi amigo de la Diego Portales
se ha quedado sin sus citas oficiales. La huelga debe ser
un espejo de la huelga del sindicato de maestros, según
el Presidente de la Federación sindical, se trata de
hacer puntos para que la CGTP lo incluya en su lista de alumnos
aplicados que postularán al congreso en el 2006.
La huelga
se vuelve un comic: Los trabajadores quieren que su viuda
o hijo herede el puesto, quieren que el sueldo se duplique
en el 2006. Pero, ¿quién quiere eso en realidad?
Los trabajadores no quieren ser humillados con nombramientos
cada unos cuantos meses, no quieren ser evaluados a la mala
con el único fin que los echen a la calle.
"La
huelga se vuelve un comic: Los trabajadores quieren
que su viuda o hijo herede el puesto, quieresn que el
sueldo se duplique en el 2006. Pero, ¿quién quiere eso
en realidad?". |
La televisión
y la radio recién se ha dado cuenta que el Poder Judicial
está de huelga. Las bases sindicales sienten vergüenza
de su cúpula pero no se atreven a dar el paso: Desconocer
públicamente a su cúpula politizada vinculada
a Patria Roja, formar un comité especial para la negociación
del pliego de reclamos y exigir participación efectiva
en los equipos de Reforma Judicial.
Los jueces
sienten que los trabajadores son inferiores, los trabajadores
sienten que ellos tienen buena parte de la real carga del
trabajo. La opinión pública no entiende que
un Poder del Estado tan mal visto todavía tenga la
raza de dejar de funcionar. Bueno y el tema es mas complicado,
el presupuesto es pobre , la reforma solo tiene apoyo de fondos
internacionales controlados por una elite vinculada a la izquierda
judicial del Instituto de Defensa Legal, la Comisión
Andina de Justicia y el ala progre de la Facultad de Derecho
de la Católica.
No sabemos
si la Reforma que conduce Hugo Sivina valga la pena. Las pruebas,
los fallos, los gestos son fatales en estos últimos
días: El tema Momón, el terrorista Olaechea,
las reincorporaciones de malos policías, la libertad
de delincuentes, los costos ocultos de la justicia civil,
las redes de funcionarios corruptos detectadas en varias cortes
superiores, en fin la ausencia de voluntad para construir
voluntad política para el cambio.
El Acuerdo
Nacional por la Justicia es solo un adorno para cortarle las
alas al CERIAJUS. Los trabajadores no saben donde estar, ni
con quien dialogar. Aunque es verdad, nadie se ve serio si
no presenta propuestas bien hechas. Ser un trabajador organizado
es un compromiso con el cambio, pero si no hay propuestas
para cambiar el status quo nada sirve.
Cuando
se dice que el Poder Judicial debe recuperar la confianza
del país, cuando el Presidente Toledo le lanza una
segunda y penúltima advertencia a la inercia de Hugo
Sivina y su corte, la huelga resulta de mode. Mejor sería
que los trabajadores judiciales sindicalizados se armen de
valor denuncien públicamente a su elite gremial perversa,
se legitimen con todo el conjunto de trabajadores, aíslen
a la izquierda radical y se sienten recién allí
a negociar en serio sus reivindicaciones. La lucha recién
se inicia de a verdad doctor Sivina. Recién se inicia.
Como dice Joaquín Lavin: El tema de la justicia es
tan importante como para dejarlo en manos de los jueces solamente.
fernandoophelan@yahoo.com.mx
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