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10 de octubre del 2003
Desde la Matrix Judicial

Ceriajus: Hacia una nueva gestión pública judicial

Escribe Fernando O'Phelan


ace unos días convoque en ProJusticia a un grupo de jueces de primera instancia y algunos vocales superiores: Trataba de entender cual era el sentimiento que les inspiraba la auto reforma. Algunos que ya pasaron por el período de la Reforma de 1996 me contaban que lo primero que decían los jueces era: ¿Quién conoce a Dellepiane? Se trataba entonces de adaptarse a las circunstancias. Incluso en un pleno jurisdiccional en materia penal realizado en el norte del Perú entre 1997 y 1998, un grupo de jueces proponía cuestionar parte de la legislación de emergencia que se promulga por los problemas de criminalidad. Un juez se paro y les dijo: Ustedes están locos, nos meteremos en problemas. Ese juez es ahora el Presidente del Poder Judicial.

Hoy los jueces saben que cuando estuvieron en ese Encuentro de Jueces en el Hotel Meliá hace unos meses, la idea no era discutir sino escuchar, varios jueces querían discutir las propuestas, pero desde el momento que su respectivo Presidente de Corte Superior emitía ya una opinión era imposible aparecer como disidente.

"Convertir la auto reforma en principio constitucional gracias a la independencia y autonomía es una barbaridad".

Hace unos días la televisión nos mostró la intolerancia de los que no quieren que las cosas cambien en el Poder Judicial. Luego de la presentación de un académico español, el Profesor Gorki Gonzáles de la Universidad Católica expuso claramente que una refundación del Poder Judicial es un tema de fondo que lo que actualmente se realiza es solo una Reforma y en todo caso el Ceriajus sería un mecanismo para una reestructuración del sistema en el mediano plazo. Gorki Gonzáles fue crucificado por su honestidad intelectual. Tiraba por la borda el discurso que Justicia Viva le ha inventado a Hugo Sivina, pero si no estamos ante una Refundación, ¿estamos ante una nueva forma de gestión pública judicial, por lo menos? Este artículo quiere demostrar que la auto reforma tampoco puede lograr ese objetivo.

Wamsley es un teórico norteamericano autor de la obra Refounding Public Administration que pone a prueba la idea de que no hay que ocultar nada., Propone ocho criterios para una nueva gestión pública, que en nuestro caso sería la nueva gestión pública judicial (GPJ). Este autor nos dice, sin embargo que estas herramientas pueden ser contraproducentes pues se le puede dar armas a los adversarios del servicio público, o en nuestros casos a los que no quieren que el poder judicial peruano cambie.

Quisiéramos destacar dos de los criterios que esboza Wamsley para restablecer la legitimidad de una nueva GPJ:

1.- Hay que aprovechar una “ley de conveniencia táctica” prescribiendo pasos siguientes razonables para la aplicación y el análisis. Esto es lo que está pasando con la posición inicial de la Presidencia de la Corte Suprema al generar una convocatoria abierta para que un grupo de jueces representativos lance a la Ciudadanía un documento de trabajo lleno de ideas, diagnósticos y propuestas.

Esto es una posición conveniente para la cooperación internacional que se acerca al Poder Judicial, lo toma solo como un dato pues considera que los jueces son incapaces de elaborar un plan estratégico y acciones operativas por si mismos. El hecho que la Gerencia General del Poder Judicial intentase un stop a los planes de la cooperación internacional, que se superponen o que no guardan ninguna unidad, para mirar y reconducir las cosas con una actitud de contraparte fuerte es un buen ejemplo de este primer criterio. Ahora que la representante del Centro Iris de Maryland, entidad contratada por el Gobierno de los Estados Unidos para administrar el proyecto con el Perú en el tema judicial, ha logrado posicionarse todo indica que las agendas ya se unieron.

2.- Dar atención útil a múltiples niveles analíticos y de organizaciones (personas, relaciones interpersonales, grupos pequeños, y grandes organizaciones). Esto quiere decir que cualquier acción de coordinación para generar acciones de reestructuración jurisdiccional o administrativa en el Poder judicial no puede obviar las arenas culturales, gremiales, de origen social o universitario que rodean a la mayoría de actores del sistema judicial. Incluso una visión critica sobre la cultura kistch judicial debe ser analizada hasta parara crear nuevas herramientas o tipos d e juzgamiento. La visión de la Fiscal de la Nación sobre representatividad y especialidad para hacer la reforma es una prueba de este tema.

Wamsley es muy subversivo cuando nos dice que " la única fuente posible de iniciativas de gobierno que pueden evitar que nuestro complejo sistema caiga en una peligrosa concentración de poder, por una parte, y en la impotencia o la autodestrucción, por la otra es una administración pública con el profesionalismo, la dedicación y la legitimidad necesarios para actuar como el centro de gravedad”.


Según Robert T. Golembiewski, al analizar el trabajo de Wamsley hay una frase popular que es útil para estos temas, y creo que para el tema judicial peruano también es aplicable:”Si no sabemos o no nos interesa saber a donde vamos cualquier enfoque será bueno...Sin un mapa relativamente claro que nos sirva para llegar de " aquí" a algún sitio cercano al " ahí", el pronostico es pobre, por mas ennoblecedor que sea el lugar propuesto”.


Hay utopías líricas como la justicia democrática que proclamo nuestro amigo Sergio Salas y ahora es bandera de la izquierda judicial agrupada en "Justicia Viva";hay otros destinos como la eficiencia y la modernidad tecnológica que otros sueñan sin pensar en la cultura judicial real de nuestro país.

Creo que ni el gabinete técnico del Presidente de la Corte Suprema ni la nueva Gerencia General tienen claro estos temas todavía, a pesar de los diez meses transcurridos Recordemos lo que se señaló líneas atrás: Si no sabemos o nos interesa saber a dónde vamos, cualquier enfoque será bueno, incluso el prefabricado por un consultor.

Hay que aceptar la lucidez del Presidente de la Corte Superior de Lima cuando dice en todos los foros que las reformas de papel son para hacer diagnósticos con funcionarios internacionales que siguen cobrando bien mientras mas largo hagan su trabajo. Pero frente a eso la respuesta no debe ser: Los jueces podemos, los jueces sabemos. Convertir la auto reforma en principio constitucional gracias a la independencia y autonomía es una barbaridad.

El Ceriajus tiene un reto: Hacer que las cúpulas de Jueces y Fiscales comprendan que el tema de la justicia no es un asunto exclusivo de ellos. También debe maximizar la presencia de los agentes sociales y aprovechar los 180 días para probarles a los ciudadanos que si se puede proponer temas específicos. Es un asunto de creatividad y gestión pública al fin y al cabo


(1) Evaluación Crítica de Refounding Public Administration. Por Robert T. Golembiewski. En La Gestión Pública su situación actual. Barry Bozeman (coordinador) FCE México 1998.

(2) Wamsley, G.L. y otros Refounding Public Administration, Newbury Park Calif, Sage USA 1990.

(3) Mail de contacto fophelan@projusticia.org.pe

fernandoophelan@yahoo.com.mx


 
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