| Ceriajus:
Hacia una nueva gestión pública judicial
Escribe
Fernando O'Phelan

ace unos
días convoque en ProJusticia a un grupo de jueces de
primera instancia y algunos vocales superiores: Trataba de
entender cual era el sentimiento que les inspiraba la auto
reforma. Algunos que ya pasaron por el período de la
Reforma de 1996 me contaban que lo primero que decían
los jueces era: ¿Quién conoce a Dellepiane?
Se trataba entonces de adaptarse a las circunstancias. Incluso
en un pleno jurisdiccional en materia penal realizado en el
norte del Perú entre 1997 y 1998, un grupo de jueces
proponía cuestionar parte de la legislación
de emergencia que se promulga por los problemas de criminalidad.
Un juez se paro y les dijo: Ustedes están locos, nos
meteremos en problemas. Ese juez es ahora el Presidente del
Poder Judicial.
Hoy los
jueces saben que cuando estuvieron en ese Encuentro de Jueces
en el Hotel Meliá hace unos meses, la idea no era discutir
sino escuchar, varios jueces querían discutir las propuestas,
pero desde el momento que su respectivo Presidente de Corte
Superior emitía ya una opinión era imposible
aparecer como disidente.
"Convertir
la auto reforma en principio constitucional gracias
a la independencia y autonomía es una barbaridad". |
Hace unos
días la televisión nos mostró la intolerancia
de los que no quieren que las cosas cambien en el Poder Judicial.
Luego de la presentación de un académico español,
el Profesor Gorki Gonzáles de la Universidad Católica
expuso claramente que una refundación del Poder Judicial
es un tema de fondo que lo que actualmente se realiza es solo
una Reforma y en todo caso el Ceriajus sería un mecanismo
para una reestructuración del sistema en el mediano
plazo. Gorki Gonzáles fue crucificado por su honestidad
intelectual. Tiraba por la borda el discurso que Justicia
Viva le ha inventado a Hugo Sivina, pero si no estamos ante
una Refundación, ¿estamos ante una nueva forma
de gestión pública judicial, por lo menos? Este
artículo quiere demostrar que la auto reforma tampoco
puede lograr ese objetivo.
Wamsley
es un teórico norteamericano autor de la obra Refounding
Public Administration que pone a prueba la idea de que
no hay que ocultar nada., Propone ocho criterios para una
nueva gestión pública, que en nuestro caso sería
la nueva gestión pública judicial (GPJ). Este
autor nos dice, sin embargo que estas herramientas pueden
ser contraproducentes pues se le puede dar armas a los adversarios
del servicio público, o en nuestros casos a los que
no quieren que el poder judicial peruano cambie.
Quisiéramos
destacar dos de los criterios que esboza Wamsley para restablecer
la legitimidad de una nueva GPJ:
1.- Hay
que aprovechar una “ley de conveniencia táctica”
prescribiendo pasos siguientes razonables para la aplicación
y el análisis. Esto es lo que está pasando con
la posición inicial de la Presidencia de la Corte Suprema
al generar una convocatoria abierta para que un grupo de jueces
representativos lance a la Ciudadanía un documento
de trabajo lleno de ideas, diagnósticos y propuestas.
Esto
es una posición conveniente para la cooperación
internacional que se acerca al Poder Judicial, lo toma solo
como un dato pues considera que los jueces son incapaces de
elaborar un plan estratégico y acciones operativas
por si mismos. El hecho que la Gerencia General del Poder
Judicial intentase un stop a los planes de la cooperación
internacional, que se superponen o que no guardan ninguna
unidad, para mirar y reconducir las cosas con una actitud
de contraparte fuerte es un buen ejemplo de este primer criterio.
Ahora que la representante del Centro Iris de Maryland, entidad
contratada por el Gobierno de los Estados Unidos para administrar
el proyecto con el Perú en el tema judicial, ha logrado
posicionarse todo indica que las agendas ya se unieron.
2.- Dar
atención útil a múltiples niveles analíticos
y de organizaciones (personas, relaciones interpersonales,
grupos pequeños, y grandes organizaciones). Esto quiere
decir que cualquier acción de coordinación para
generar acciones de reestructuración jurisdiccional
o administrativa en el Poder judicial no puede obviar las
arenas culturales, gremiales, de origen social o universitario
que rodean a la mayoría de actores del sistema judicial.
Incluso una visión critica sobre la cultura kistch
judicial debe ser analizada hasta parara crear nuevas herramientas
o tipos d e juzgamiento. La visión de la Fiscal de
la Nación sobre representatividad y especialidad para
hacer la reforma es una prueba de este tema.
Wamsley
es muy subversivo cuando nos dice que " la única
fuente posible de iniciativas de gobierno que pueden evitar
que nuestro complejo sistema caiga en una peligrosa concentración
de poder, por una parte, y en la impotencia o la autodestrucción,
por la otra es una administración pública con
el profesionalismo, la dedicación y la legitimidad
necesarios para actuar como el centro de gravedad”.
Según Robert T. Golembiewski, al analizar el trabajo
de Wamsley hay una frase popular que es útil para estos
temas, y creo que para el tema judicial peruano también
es aplicable:”Si no sabemos o no nos interesa saber
a donde vamos cualquier enfoque será bueno...Sin un
mapa relativamente claro que nos sirva para llegar de "
aquí" a algún sitio cercano al " ahí",
el pronostico es pobre, por mas ennoblecedor que sea el lugar
propuesto”.
Hay utopías líricas como la justicia democrática
que proclamo nuestro amigo Sergio Salas y ahora es bandera
de la izquierda judicial agrupada en "Justicia Viva";hay
otros destinos como la eficiencia y la modernidad tecnológica
que otros sueñan sin pensar en la cultura judicial
real de nuestro país.
Creo que
ni el gabinete técnico del Presidente de la Corte Suprema
ni la nueva Gerencia General tienen claro estos temas todavía,
a pesar de los diez meses transcurridos Recordemos lo que
se señaló líneas atrás: Si no
sabemos o nos interesa saber a dónde vamos, cualquier
enfoque será bueno, incluso el prefabricado por un
consultor.
Hay que
aceptar la lucidez del Presidente de la Corte Superior de
Lima cuando dice en todos los foros que las reformas de papel
son para hacer diagnósticos con funcionarios internacionales
que siguen cobrando bien mientras mas largo hagan su trabajo.
Pero frente a eso la respuesta no debe ser: Los jueces podemos,
los jueces sabemos. Convertir la auto reforma en principio
constitucional gracias a la independencia y autonomía
es una barbaridad.
El Ceriajus
tiene un reto: Hacer que las cúpulas de Jueces y Fiscales
comprendan que el tema de la justicia no es un asunto exclusivo
de ellos. También debe maximizar la presencia de los
agentes sociales y aprovechar los 180 días para probarles
a los ciudadanos que si se puede proponer temas específicos.
Es un asunto de creatividad y gestión pública
al fin y al cabo
(1) Evaluación Crítica de Refounding Public
Administration. Por Robert T. Golembiewski. En La Gestión
Pública su situación actual. Barry Bozeman (coordinador)
FCE México 1998.
(2) Wamsley,
G.L. y otros Refounding Public Administration, Newbury
Park Calif, Sage USA 1990.
(3) Mail
de contacto fophelan@projusticia.org.pe
fernandoophelan@yahoo.com.mx
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