| Vladimiro
Montesinos: la cultura del ayuda memoria
Escribe
Fernando O'Phelan

i aparecen
o no nuevos videos o pruebas que nos hacen retomar el fantasma
de lo montesinesco es cuestión de esperar. Ahora hay
audios, transcripciones, operativos como los que ha denunciado
Cesar Hildebrandt y un solitario Juan Sheput dando la caro
con relativa hidalguía.
He conocido a varios asesores de Presidentes
nacidos en Canarias o en Buenos Aires, demócratas de
Virginia o republicanos de Maryland. Otros de origen francés
y nacionalizados por sus amigos de Harvard, filósofos
con estudios en Alemania y otros nacidos en el pequeño
Quilmes aunque parezcan del barrio de la Recoleta. He escuchado
sus angustias, los he visto tensos redactando sus ayudas memoria.
No puedo olvidar al nuevo personaje de inicios
de los noventa: Montesinos sentado junto al Presidente, viendo
la televisión y conversando sobre asuntos de gobierno
en los intermedios. No lo olvidó, porque es igual que
hablar con el jefe mientras dura la Hora N o mientras lee
sus e mails.
"Cuando
escucho a la nueva clase política referirse a Montesinos
siento que tienen una mezcla de rabia y algo de envidia:
La precariedad democrática, el centralismo oscuro, la
transparencia a la mala que la prensa le genera al gobierno
del Presidente Toledo...". |
Le pregunté
una vez a un asesor- consejero de Presidente, como se hace
para llegar allí: Respondió que bastaba con
esperar veinte años y algo de teoría. El Perú
tiene problemas con sus cuadros políticos: La mayor
parte forma parte de las congregaciones religiosas, los más
jóvenes se refugian en las cátedras universitarias
de la Carlos III o el PNUD centroamericano. Salvo cuando llegan
oportunidades de hacer gobierno como en el período
Toledo.
La acumulación
de información sobre el ejercicio del poder político
en la década del noventa se ha convertido en un valor
agregado muy importante para diseñar cualquier salida
de transición a la democracia: ¿Cómo
se le preparaban los informes a Nicolás De Bari Hermoza?
¿Quién preparaba la agenda del directorio militar
en el que Fujimori sólo es un participante más?
¿Quién ayuda al Pentagonito desde el Departamento
de Estado a tener información privilegiada sobre el
Perú file? ¿Quién elaboró los
projectos que el Presidente Fujimori usó para monitorear
la ejecución de infraestructura y políticas
de control social? ¿Cómo se prepararon las decisiones
económicas en el equipo de Fritz Du Bois en el Ministerio
de Economía? ¿Cómo se monitoreó
la infiltración militar en la polícia corrupta
y como se midieron los éxitos frente a la criminalidad?
¿Cuáles son los resquicios que existen entre
el Servicio de inteligencia del ejército y los de las
otras armas? y finalmente: ¿Quién se encargó
de seleccionar de entre los tecnócratas en ejercicio,
a los nuevos cuadros políticos tolerantes del poder
militar y con creatividad intelectual para modernizar la dictadura
cívico militar , que pensaban duraría unos años
más?
Vladimiro Montesinos es, bajo ésta perspectiva y mas
allá de su actual condición criminal, un personaje
admirable. Maximizó sus habilidades naturales, su poca
formación interdisciplinaria y su habilidad para la
conversación de a dos. Consiguió todo eso sin
asistir a ninguna escuela de Government o Public Policy. Así
fue, un arequipeño con peruanidad standard, lo que
implicaba prejuicios standard con esta estratificada y segmentada
porción de territorio latinoamericano. Me lo imaginó
decidiendo sobre el futuro de militares, políticos
o personas comunes y corrientes. Me lo imagino con su pequeño
equipo de asesores, aquellos que solo conocen el password
" albee", tomando la coca cola, pidiendo que enfríen
más la habitación. Alguna vez lo escucharon
decir que tal tema se le puede presentar al Presidente de
ésta manera, que se puede convencer a ese ministro
de no presentar la carta de renuncia mientras se le otorga
esta otra facilidad y que los informes de las visitas de Sofia
Macher a Washington deben ser preparados en dos hojas.
Estoy
instalado en una oficina cerca al Pentagonito, éste
edificio de lunas verdes y control digital refugia todos mis
archivos, los discursos sobre la primer década de Tito
Livio, los secretos didácticos de Robert Cooter y los
consejos de Ian Vásquez; así observo con tranquilidad
la manipulación cotidiana del poder.
Montesinos
ha sido un personaje típico de la consejería
política del siglo XVI europeo, resolviendo asuntos
de militares que no distinguen entre el Impeachment a Clinton,
un memorandun de notificación MON de Bush ,una información
Humint o una Sigint ( información transmitida por agentes
y la transmitida mediante señales electrónicas
de interceptación), resolviendo entre el uso de informix
o el oracle en temas como los registros de imagen y datos
de los principales opositores del régimen a nivel nacional
o resolviendo la fuga de información por la venta que
hacen los agentes de tercer rango de sus reportes sobre seguridad
ciudadana o la intervención del servicio privado de
interceptación telefónica que algunos agentes
han desarrollado obligados por sus bajos sueldos. (Todavía
hasta la fecha).
Cuando escucho a la nueva clase política
referirse a Montesinos siento que tienen una mezcla de rabia
y algo de envidia: La precariedad democrática, el centralismo
oscuro, la transparencia a la mala que la prensa le genera
al gobierno del Presidente Toledo; todo se entremezcla. Cuando
escucho al serio Gustavo Gorriti, alguna vez asesor de Toledo,
siento una sensación mesiánica en sus investigaciones
sobre redes de mafias de tercer orden. Robespierre vive y
reina. Los secretarios de prensa presidenciales se vuelven
asesores, los asesores se vuelven ujieres, pero todos se comparan
para bien o para mal con Montesinos, todos envidian su manejo
de la data y la logística y eso la verdad asusta.
Charly
García tiene un buen final para esto: Los amigos del
barrio pueden desaparecer, los que están en los diarios
pueden desaparecer, la persona que amas puede desaparecer,
los que están en el aire pueden desaparecer, pero los
dinosaurios : van a desaparecer. No lo creo . Cada vez que
país tambalea el espectro de Montesinos aparece, como
en Red Rose de Stephen King. Sólo que Montesinos no
está muerto. Nosotros lo creamos, nosotros le tememos,
semántica y pasionalmente es un factor de desquicio
político para todos.
fernandoophelan@yahoo.com.mx
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