| El
discreto encanto de la izquierda judicial
Escribe
Fernando O'Phelan

e fui
de Providencia al Barrio Bellavista: casi a la vuelta del
hotel, en ese Barranco chileno, hay como una fila de cinco
lugares donde escuchas todas las canciones de Silvio, Pablo,
la Violeta, Víctor Jara. Esos lugares son pequeños
y no cabe nadie más entre las doce de la noche y las
dos de la mañana: Acaba de terminar la última
reunión con los muchachos de la Diego Portales. Soy
de izquierda, trabajo para la Corte Suprema conservadora de
mi país, estuve todos los últimos diez años
en el rollo de los derechos humanos y de la noche a la mañana
debo de usar varios “ternos” y corbatas de Saga.
Nunca supe lo que era el Poder salvo cuando
lo leía de Gramsci o lo gritaba en los eventos de la
Coordinadora en el campo de Marte con Panchito y Sofia. Esto
es diferente: las lagrimas se me salen, me alucino en el estadio
chileno con mi vela en alto cantando yo pisare las calles
nuevamente, junto a Milanés: Me quede estático,
el país esta preocupado por el fútbol, yo por
la ceremonia de homenaje a Allende: Y si no fue un héroe.
La concertación lo homenajea sin hacer memoria de la
torpeza histórica de la izquierda chilena, pero igual
esto es el tercer mojito: Ahora no se si escucho a Neruda
o Nelly Furtado. Soy de izquierda y hace poco he tomado el
Poder. Soy parte de la nueva generación de izquierda
que ha tomado por asalto el Poder Judicial en el Perú.
Nuestro compromiso es por la verdad y la reconciliación
frente al aniquilamiento andino que nunca vi cuando estudie
en la Católica. No se si esto es el barrio Bellavista
o en ese lugar de los sábados con todos cantando, mirando
San Marcos y la San Cristóbal de Huamanga tan lejos
como lo podía razonar. Mañana vuelvo a Lima,
regreso a mi oficina cerca de Hugo Sivina. ¿Vale la
pena hacer una reforma judicial así nomás en
un país fragmentado? ¿Vale la pena hacerle creer
, como lo hace Rosa Mavila, a los trabajadores que la lucha
de Sivina es por la causa de los trabajadores. ? ¿Sabe
Sivina que Mavila asusa a los trabajadores judiciales contra
el Congreso y el Poder Ejecutivo? El Presidente de la República
lo sabe.
A pesar de eso sigo siendo de izquierda y
la sociedad civil es mi bandera, mis amigos y yo la representamos.
No importa si no hay plan estratégico, no importa si
debo hacerme el ciego y respetar los documentos y conclusiones
de la comisión de reestructuración del Poder
judicial como si fueran los evangelios.
Los de la cooperación internacional
me tratan como su igual, quizás me lleven a trabajar
a Centroamérica y logre mi paseo a Washington a un
curso sobre el derecho humanitario y la Corte Interamericana
aunque a nadie en el State Gov le importe de a verdad que
yo aprenda algo. Peor aún no pertenezco a la generación
patriarca de la izquierda de los Diegos y los Javieres, no
pues. Fui solo un empleado de ellos que ahora cree que puede
volar solo (igual que en la canción de Nelly Furtado).
Da igual mañana debo regresar a Lima, conformarme con
ser un reformador de un Poder Judicial que no existe en la
sociedad fragmentada. Es difícil mirar a la izquierda
mayor de cincuenta años tratando de sobrevivir como
empleados públicos con contenido ideológico:
Igual pasa con la gente que trabajo en la Comisión
de la verdad, o los que colaboran desde Justicia Viva con
Sivina.
Mejor lo olvido. Vuelvo a Santiago: Tengo
fila dos para escuchar a Pablo Milanes en el concierto en
el estadio de Chile: Ya no soy de izquierda ,no me parezco
a los personajes que he recreado en éste artículo
pero se que en medio de la rabia que me da la inercia liberal
en mi país, la falta de un plan político por
impedir el avance de la nueva izquierda que hoy se ha vuelto
judicial , por la verdad y la reinstitucionalización
y amante de la sociedad civil que solo sabe de sociedad política
y no de sociedad económica o sociedad económica
, en medio de esa rabía, soy muy consciente que el
país no tiene cuadros, ni si quiera para tener nuevos
jueces: Con fuerza como Lorenzo Montañés,o el
que valientemente salió del Cono Norte para hablar
en el programa de Althaus.
Ya no es fácil ser ideológico:
Y si mejor los jueces leen a Popper y a Luhmann. Si revisan
a Posner o a North. Y les pedimos olvidarse un momento del
fanatismo clásico de la izquierda por el Estado de
Derecho ideal que ninguno de sus entidades sponsor cree realmente.
Sivina no sabe lo que está creando dentro del Poder
Judicial. Lo peor es que el Poder Ejecutivo ignora como afrontarlo
radicalmente: Lo del Ceriajus será un fracaso si no
se le pone un plan de trabajo, una metodología y reglas
de juego que dejen de bromear con la responsabilidad compartida
con representantes de las “fuerzas vivas” que
nadie respeta.: O es que Sivina prefiere que la CGTP coloque
en el Ceriajus al Presidente de la Federación de Trabajadores
del Poder Judicial que pertenece a patria Roja y que es detestado
por la mayoría de sus bases. El Presidente de la República
lo sabe Sr Sivina. Para su mala suerte: Yo también.
fernandoophelan@yahoo.com.mx
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