Investigación
 Reportes
 Actualidad
 Entrevistas
 Cultural
 Columnas
 Economía
 Sociedad
 Boca Floja
 Multimedia
 
 Archivo
 Servicios
 Interactiva
 Especiales
 La Agencia

 

 Columnas  
09 de setiembre del 2003
Desde la Matrix Judicial

El discreto encanto de la izquierda judicial

Escribe Fernando O'Phelan


e fui de Providencia al Barrio Bellavista: casi a la vuelta del hotel, en ese Barranco chileno, hay como una fila de cinco lugares donde escuchas todas las canciones de Silvio, Pablo, la Violeta, Víctor Jara. Esos lugares son pequeños y no cabe nadie más entre las doce de la noche y las dos de la mañana: Acaba de terminar la última reunión con los muchachos de la Diego Portales. Soy de izquierda, trabajo para la Corte Suprema conservadora de mi país, estuve todos los últimos diez años en el rollo de los derechos humanos y de la noche a la mañana debo de usar varios “ternos” y corbatas de Saga.

Nunca supe lo que era el Poder salvo cuando lo leía de Gramsci o lo gritaba en los eventos de la Coordinadora en el campo de Marte con Panchito y Sofia. Esto es diferente: las lagrimas se me salen, me alucino en el estadio chileno con mi vela en alto cantando yo pisare las calles nuevamente, junto a Milanés: Me quede estático, el país esta preocupado por el fútbol, yo por la ceremonia de homenaje a Allende: Y si no fue un héroe. La concertación lo homenajea sin hacer memoria de la torpeza histórica de la izquierda chilena, pero igual esto es el tercer mojito: Ahora no se si escucho a Neruda o Nelly Furtado. Soy de izquierda y hace poco he tomado el Poder. Soy parte de la nueva generación de izquierda que ha tomado por asalto el Poder Judicial en el Perú.

Nuestro compromiso es por la verdad y la reconciliación frente al aniquilamiento andino que nunca vi cuando estudie en la Católica. No se si esto es el barrio Bellavista o en ese lugar de los sábados con todos cantando, mirando San Marcos y la San Cristóbal de Huamanga tan lejos como lo podía razonar. Mañana vuelvo a Lima, regreso a mi oficina cerca de Hugo Sivina. ¿Vale la pena hacer una reforma judicial así nomás en un país fragmentado? ¿Vale la pena hacerle creer , como lo hace Rosa Mavila, a los trabajadores que la lucha de Sivina es por la causa de los trabajadores. ? ¿Sabe Sivina que Mavila asusa a los trabajadores judiciales contra el Congreso y el Poder Ejecutivo? El Presidente de la República lo sabe.

A pesar de eso sigo siendo de izquierda y la sociedad civil es mi bandera, mis amigos y yo la representamos. No importa si no hay plan estratégico, no importa si debo hacerme el ciego y respetar los documentos y conclusiones de la comisión de reestructuración del Poder judicial como si fueran los evangelios.

Los de la cooperación internacional me tratan como su igual, quizás me lleven a trabajar a Centroamérica y logre mi paseo a Washington a un curso sobre el derecho humanitario y la Corte Interamericana aunque a nadie en el State Gov le importe de a verdad que yo aprenda algo. Peor aún no pertenezco a la generación patriarca de la izquierda de los Diegos y los Javieres, no pues. Fui solo un empleado de ellos que ahora cree que puede volar solo (igual que en la canción de Nelly Furtado). Da igual mañana debo regresar a Lima, conformarme con ser un reformador de un Poder Judicial que no existe en la sociedad fragmentada. Es difícil mirar a la izquierda mayor de cincuenta años tratando de sobrevivir como empleados públicos con contenido ideológico: Igual pasa con la gente que trabajo en la Comisión de la verdad, o los que colaboran desde Justicia Viva con Sivina.

Mejor lo olvido. Vuelvo a Santiago: Tengo fila dos para escuchar a Pablo Milanes en el concierto en el estadio de Chile: Ya no soy de izquierda ,no me parezco a los personajes que he recreado en éste artículo pero se que en medio de la rabia que me da la inercia liberal en mi país, la falta de un plan político por impedir el avance de la nueva izquierda que hoy se ha vuelto judicial , por la verdad y la reinstitucionalización y amante de la sociedad civil que solo sabe de sociedad política y no de sociedad económica o sociedad económica , en medio de esa rabía, soy muy consciente que el país no tiene cuadros, ni si quiera para tener nuevos jueces: Con fuerza como Lorenzo Montañés,o el que valientemente salió del Cono Norte para hablar en el programa de Althaus.

Ya no es fácil ser ideológico: Y si mejor los jueces leen a Popper y a Luhmann. Si revisan a Posner o a North. Y les pedimos olvidarse un momento del fanatismo clásico de la izquierda por el Estado de Derecho ideal que ninguno de sus entidades sponsor cree realmente. Sivina no sabe lo que está creando dentro del Poder Judicial. Lo peor es que el Poder Ejecutivo ignora como afrontarlo radicalmente: Lo del Ceriajus será un fracaso si no se le pone un plan de trabajo, una metodología y reglas de juego que dejen de bromear con la responsabilidad compartida con representantes de las “fuerzas vivas” que nadie respeta.: O es que Sivina prefiere que la CGTP coloque en el Ceriajus al Presidente de la Federación de Trabajadores del Poder Judicial que pertenece a patria Roja y que es detestado por la mayoría de sus bases. El Presidente de la República lo sabe Sr Sivina. Para su mala suerte: Yo también.


fernandoophelan@yahoo.com.mx


 
    Más en Columnas

  Buscador
  Especiales
 Interactiva
FORO
ENCUESTAS

Derechos Reservados © 2006 / agenciaperu.com / Lima - Perú