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18 de agosto del 2004
Análisis Internacional
Escribe:
Isaac Bigio

Reflexiones sobre el triunfo de Chávez

 

a inmensa mayoría de los países del mundo nunca ha tenido un referendo para decidir si el mandatario debe quedarse o ser depuesto. Venezuela, tuvo el primero de su historia el 15 de Agosto. En éste el presidente Hugo Chávez Frías habría conseguido una triple victoria. La primera es haber dado pie a este tipo de consulta única en el globo, la segunda radica en haberlo ganado y la tercera en haberlo conseguido una victoria con casi 5 millones de votos (una cifra mayor a la que él o cualquier otro venezolano hayan previamente obtenido).

Según datos oficiales el ‘No’ a la destitución presidencial obtuvo 4’917,279 votos (57.8%) frente a 3’584,835 (42.2%) para el ‘Sí’. Para poder sacar al jefe de estado el Sí no sólo debió haber ganado sino superado los 3,750,000 votos con la cual Chávez fue electo. Para la Coordinadora Democrático estos son malos resultados pues no lograron echar al gobierno, perdieron por 17 puntos porcentuales e incluso no habrían llegado a dicha cifra o sacado el número de firmas que presentaron para pedir el referendo

La Coordinadora Democrática no ha querido reconocer el triunfo. Argumentan un mega-fraude y exigen un re-conteo manual de los votos. Sin embargo, los veedores internacionales (Centro Carter y OEA) han reconocido la victoria roja. El ex presidente norteamericano presente en Caracas, cuyo instituto ha observado un centenar de procesos electorales, declaró que éstas habían sido las elecciones más masivas que había presenciado.

Según ‘La Vanguardia’ de Barcelona difícilmente la oposición podría mostrar un fraude con más de un millón de votos de diferencia. Seguir objetando los resultados es algo que podría quitarle credibilidad y cohesión.

Los propios mercados no han reaccionado negativamente ante la victoria roja. Por el contrario, Wall Street ha visto con cierta tranquilidad la estabilidad del quinto exportador mundial de oro negro.

El antichavismo tiene dos alternativas. La primera es la de persistir en repudiar los resultados y provocar una salida violenta buscando una intervención extranjera. La segunda es aceptar la derrota y trabajar dentro del marco legal buscando moderar al presidente y prepararse para las elecciones generales de acá a dos años.

El primer sendero es patrocinado por gente como el ex mandatario Carlos Andrés Pérez quien incluso ha declarado querer ver morir a Chávez. El problema con esta opción es que carece de mucha base popular interna y tampoco EEUU podría entrar a Venezuela como lo hizo en Haití. El gobierno y las FFAA ‘boliviarianas’ son más populares y sólidos que el desacreditado régimen de Arístides. Por otro lado, una serie de grandes empresas de EEUU no vería tan bien apostar a desestabilizar a su tercer proveedor de petróleo.

El referendo se ha realizado en plena campaña electoral estadounidense. En cierta manera el triunfo rojo golpea a Bush y a los partidarios de una línea dura. Apenas conocido el veredicto oficial Chávez ha pedido a Washington que respete la decisión de su país y que retorne el clima de Clinton, brindando un tácito apoyo a los demócratas.

La oposición ahora entrará en un cuadro de crisis y debate interno, en el cual algunos pedirán la renovación de la Coordinadora pidiendo la depuración de líderes del anterior bipartidismo y otros se alinearán en torno a ‘radicales’ y ‘moderados’ o tras caudillos.

El presidente ha tendido la mano a sus contrincantes planteándoles que acepten la derrota y trabajen por estabilizar al sistema. Su objetivo es tratar de evitar que la polarización crezca y que los extremistas de derecha tras el Sí o de izquierda tras el No intenten sacar ventaja.

Paradójicamente uno de los sectores a los cuales Chávez deberá poner varios ‘No’ es el de un ala de sus partidarios. Diversos militantes pedirán consecuencia contra los ‘escuálidos’, la ‘oligarquía’ y el ‘imperialismo’. Esta ala, asentada en diversos organismos barriales y laborales, dirá que es hora de ‘profundizar la revolución’ pasando a nacionalizar o afectar las grandes empresas privadas y no pagar la deuda externa.

Pese a que muchos antichavistas acusan al gobierno de querer hacer otra Cuba, el actual gobierno no tiene ningún interés en seguir el camino de Castro. En la isla la revolución acabó expropiando a la vieja clase dominante e instaurando una economía estatizada y planificada debido a que se basó en guerrillas campesinas y obreras y al apoyo de una Unión Soviética que, por razones estratégicas, avaló el establecimiento de un sistema similar a pocos kilómetros de La Florida.

En la actualidad no existe un bloque soviético y el chavismo no se basa en guerrillas sino en las FFAA y sectores empresariales nacionales. El ‘bolivarianismo’ es una versión post-guerra fría del nacionalismo castrense latinoamericano. Mientras el peronismo argentino, el MNR boliviano, el PRI mejicano o el velazquismo peruano impulsaron nacionalizaciones, el chavismo propone un proteccionismo refrenado que respeta el cuadro de la democracia representativa. Chávez nunca podrá convertirse en otro Castro y la ‘revolución bolivariana’ es incluso más moderada que la revolución boliviana de 1952.

El triunfo chavista será asumido como tal a escala internacional por muchas organizaciones sindicales y de izquierda. Ayudará a desarrollar una ola en la cual la centro-izquierda uruguaya podrá valerse para ganar las presidenciales. Sin embargo, el propio gobierno buscará evitar excesos.

Su estrategia es la de mantener una economía de mercado que capte inversionistas pero que trate de crear una red de asistencialismo social y cierta interferencia estatal, así como en privilegiar sobre el ALCA y el aperturismo al libre mercado la creación de un bloque económico sudamericano y la creación de una super-petrolera estatal continental.

 

bigio2004@yahoo.com

Isaac Bigio es un analista internacional, ha obtenido grados y postgrados en historia y polìtica econòmica en la London School of Economics, donde tambièn ha enseñado. Premio Dillons (Waterstone) a la excelencia. Escribe para unos 200 medios.

 
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