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Escribe:
Carlos Basombrío Iglesias (*) |
Señor Ministro: ¿Se trata de gobernar o de caer simpático?
magine usted amigo lector una empresa en la que el nuevo presidente del directorio convoca a todos los gerentes para informarles que las cosas están muy difíciles; que los problemas son mucho mayores que el año anterior; que los recursos escasean y no alcanzan para las cosas básicas; que tenemos mucha gente arriba y muy poca gente abajo atendiendo a los clientes y que los clientes están a punto de lincharnos. Ellos están hartos y dicen que esto ocurre porque somos los únicos en el mercado y que sería mejor que haya muchas empresas chiquitas y descentralizadas que los atiendan.
Como las cosas están así, -continua el nuevo jefe- hemos decidido duplicar el número de gerentes generales para el año próximo (y a cada uno se les va a dar un auto de lujo del año). Ya sé que la empresa estaba desde hace tres años reconstruyendo una estructura gerencial eficiente y acorde a nuestra realidad - reflexiona el jefe- y que había costado mucho esfuerzo y sacrificio acercarnos al número de gerentes generales que realmente necesitábamos. Sé que a muchos no habrá donde colocarlos, ni que trabajo darles y que habrá que ponerles secretaria y choferes; pero esa es la decisión que hemos tomado.
¿Demencial no es cierto? Nadie en su sano juicio lo haría con su propio dinero. ¿Con el del Estado sí? Nadie en su sano juicio pensaría que eso es bueno para la empresa agobiada por los problemas? ¿Para la PNP sí? Pues eso es exactamente lo que ha hecho el ministro Reátegui con los ascensos de la Policía para el año 2005, sobre todo para coroneles y generales. Eso es lo que ha hecho con su decisión de gastar 4 millones de soles en autos personales para generales y coroneles.
Una de las más pesadas herencias que encontró la administración civil al llegar al Ministerio del Interior en el 2001 fue la profunda distorsión en la pirámide institucional de la Policía con un exceso de oficiales en los escalones más altos y muy pocos oficiales en los escalones más bajos y, más todavía, con un déficit enorme de sub oficiales. Ese era el resultado del desastre que dejó el fujimorismo en su intento de coptar las instituciones uniformadas. No importaba, la institución ni el país, lo que importaba era asegurar lealtades y "comprar" apoyo institucional para el proyecto fujimorista.
Y, claro, lo conseguían. No importaba que en un momento hayan llegado a haber más coroneles que tenientes. Que los grados se hayan devaluado totalmente teniendo coroneles a cargo de unidades que debían ser de capitanes o mayores; o que hubiera, por ejemplo, 3 generales en Inspectoría (en algún lugar había que colocarlos) o tantos coroneles en el Estado Mayor que se turnaban horarios y compartían los escritorios porque no había espacio.
Reducir el número de oficiales en las escalas más altas fue un proceso muy doloroso y complicado, pero hubo que hacerlo para ir reconstruyendo una institución que funcionara racionalmente con una estructura piramidal; lo difícil ya se había hecho y ahora había solamente que hacer ajustes menores. (¡Le tocaba la parte más fácil del trabajo, señor Ministro!). De hecho había un plan muy concreto que la Dirección General de la PNP le presentó al ministro Rospigliosi en el último trimestre del 2004 que permitía acabar definitivamente con el problema para el 2006 y ya con medidas nada traumáticas.
Este año el Ministro Reátegui -curioso empresario el ministro- ha desandado casi todo lo hecho en este campo de un solo golpe. Con esto, de seguro que el ministro va ser queridísimo por los nuevos generales y coroneles; va a caer simpatiquísimo en el alto mando de la PNP y, por supuesto, muchos de ellos me cuestionarán por escribir lo que escribo. (Me temo que hasta los que son mis amigos entre ellos). El argumento de fondo es que había mucha gente bloqueada y que había que buscar como aumentarles sus ingresos. Es cierto que se requiere movilidad salarial para promociones que empezaban a ascender muy lentamente por el desastre que se hizo antes, pero se podía haber pagado diferenciadamente según antigüedad en el grado (bonificación por retraso en el ascenso); o, mejor todavía, organizar un sistema de remuneraciones por resultados que premie al que haga mejor su trabajo. (Uno de los grandes sueños de la reforma que se quedaron en el tintero por falta de continuidad).
Pero allí no queda la cosa, Reátegui ha decidido además gastar 4 millones de soles en comprar autos para generales y coroneles, incluyendo nada menos que un carro blindado para el Director General (ojo y no es que ahora el DIRGEN ande en Tico). Con riesgo de perder los pocos amigos que me deben quedar en los altos a mandos de la PNP, no puedo dejar de decir que ésa es otra barbaridad. Es cierto que los altos oficiales ganan muy poco y debieran ganar más, quizás hasta el doble de lo que ganan ahora. (Por cierto para avanzar hacia ese objetivo, la hemorragia de ascensos a generales de este año no va a ayudar mucho). Es cierto que hay normas que estipulan la asignación de vehículos para generales y coroneles y más todavía que las Fuerzas Armadas nunca se privan de esos beneficios. Aún así, las prioridades del ministro están invertidas.
Quizá pudo haber comprado algunos vehículos para los generales más antiguos a los que se les debe por varios años este beneficio; pero a la vez debió considerar que había muchas otras deudas que la institución tiene con los policías (viáticos y vacaciones atrasadas, etc. etc.) y que lo justo hubiera sido que una buena parte de esos 4 millones vayan para pagarla en los escalones más bajos; a los oficiales jóvenes que ganan poquísimo y a los suboficiales; antes que hacerlo sólo arriba. Ello, sin mencionar que alguito se podría haber pensado en los patrulleros que no caminan, en las comisarías que no tienen teléfono, en los puestos de frontera que se caen a pedazos, etc. etc.
El ministro Reátegui, sin duda, sabe caer simpático; pero lamentablemente gobernar exige muchas veces no serlo y pensar de a verdad en lo que realmente le conviene al país y a la Policía Nacional. A la larga serán los mismos oficiales que hoy se ilusionan quienes tendrán que enfrentar nuevas purgas traumáticas y el descrédito de su institución. ¡Y pensar que faltaba tan poco para que los famosos pases al retiro por renovación se volvieran obsoletos!
Los cuadros que mostramos a continuación son una muestra visible del abandono del proceso de reformas en la Policía, en uno de los temas claves para asegurar su eficiencia.
EVOLUCIÓN DEL NÚMERO DE GENERALES PNP
2001 47 (El legado de Fujimori)
2003 32 (La reforma)
2004 30 (La reforma)
2005 28 (Plan de la reforma)
2005 44* (Reátegui vuelve al pasado)
* Ascienden 18, pasan 2 al retiro de acuerdo con declaraciones del viceministro Díaz.
EVOLUCIÓN DEL NÚMERO DE CORONELES PNP
1999 546 (Fujimorismo en campaña)
2000 651 (Fujimorismo en campaña)
2001 738 (Fujimorismo en campaña)
2002 519 (La reforma)
2003 419 (La reforma)
2004 384 (La reforma)
2005 313 (Plan de la reforma)
2005 404* (Empieza el retorno al pasado)
* Ascienden 60 y asumimos que pasan al retiro 40; de ser menos el número
aumentaría.
EL PLAN AL 2007 QUE SE HA FRUSTRADO
PROPUESTA DE LA DIRGEN EN EL 2003 ACEPTADA POR ROSPIGLIOSI
| Año/GRADOS |
2002 |
2003 |
2004 |
2005 |
2006 |
2007 |
CORONEL
|
519 |
419 |
366 |
313 |
260 |
207 |
COMANDANTE
|
1086 |
1031 |
1000 |
959 |
918 |
877 |
MAYOR
|
2057 |
2032 |
2027 |
2022 |
2017 |
2012 |
| CAPITÁN |
3119 |
3222 |
3157 |
3092 |
3027 |
2962 |
(Este artículo ha sido tomado de "Manejo y gestión de la seguridad. De la
reforma al inmovilismo" publicado por el IDL y que saldrá a circulación
este 17 de diciembre con 26 artículos, la gran mayoría inéditos, de
Fernando Rospigliosi, Gino Costa, Susana Villarán, Ricardo Valdés Carlos
Basombrío, Manuel Boluarte, Dante Vera, Rubén Vargas, Leonardo Caparrós,
Miguel Huerta, Adolfo Gazzo, María Jesús Gamarra, Gabriel Prado, y Enrique
Castro).
El equipo de profesionales del IDL es actualmente diverso y plural en términos de especialidades, rostros, experiencias, trayectorias, edades, y, por supuesto género, compartiendo todos eso sí convicciones democráticas.
Realidad que provoca una discusión interna muy rica, especialmente cuando de análisis político se trata. De ahí esta iniciativa de volcar hacia fuera nuestro debate interno, a través de artículos que saldrán por esta vía de lunes a viernes, sobre temas y preocupaciones del IDL, aunque no necesariamente expresen una posición institucional, reservada solo para determinadas ocasiones, previa advertencia. Participan de esta primera intensa experiencia de análisis político: Wilfredo Ardito, Carlos Basombrío, Gino Costa, Ernesto de la Jara, Gustavo Gorriti, Hans Landolt, David Lovatón, Sofía Macher, Glatzer Tuesta y Susana Villarán.
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