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El
mar para Bolivia
Escribe
Isaac Bigio
l
asunto de una salida al mar para Bolivia ha vuelto a salir
al tapete. En la cumbre iberoamericana de noviembre en Santa
Cruz Chávez habló de querer bañarse en
una playa boliviana. Luego Castro le ha secundado, y Lula
y Carter se han propuesto como intermediarios.
Santiago
en ese aspecto está diplomáticamente aislado.
Sin embargo, existen muchas dificultades para poder llevarse
a un acuerdo. Bolivia carece de dinero, ejércitos o
armas como para poder recuperar militarmente el litoral que
perdió contra Chile. En la guerra de 1879 Chile le
arrebató Antofagasta a Bolivia y Tarapacá y
Arica al Perú.
Si Chile
cediera un corredor para Bolivia al norte de Arica, Perú
puede vetar de acuerdo a tratados internacionales. Si le otorga
una salida al mar al sur de Arica, Chile quedaría incómodamente
partido en dos.
Bolivia
no acepta una salida al mar que no sea soberana. Si Chile
pidiese a cambio de una concesión territorial un pedazo
de suelo boliviano o una mayor participación en el
negocio del gas, esto genera resistencias en el Altiplano.
En los 1970 Pinochet y Bánzer estuvieron discutiendo
un intercambio territorial pero muchos bolivianos cuestionaron
que le cederían ricos yacimientos de litio en la cordillera.
"El
asunto de la mediterraneidad boliviana es algo que constantemente
aparece, sobre todo cuando hay conflicto social y se
busca azuzar el patriotismo para desviar la presión
interna." |
El asunto
de la mediterraneidad boliviana es algo que constantemente
aparece, sobre todo cuando hay conflicto social y se busca
azuzar el patriotismo para desviar la presión interna.
El antichilenismo está muy enraizado incluso en sectores
sindicales. Esto pese a que muchos de ellos promueven el “internacionalismo
proletario” o se formaron bajo la influencia originaria
de los sindicatos chilenos del cobre.
Bolivia
y Paraguay son los únicos países sin costa de
los cuarentaitantos que hay en las Américas. Durante
la bipolaridad Bolivia era la mayor república capitalista
sin mar. La ausencia de litoral es percibida en Bolivia como
una de las causas del atraso. Sin embargo, antes de la guerra
de 1879, Antofagasta estaba escasamente poblada y desarrollada
o conectada a La Paz o Sucre. Bolivia, a diferencia de Perú,
no fue invadida en su centro histórico y no defendió
dichos territorios en una guerra total.
La pobreza
boliviana es similar a la de la sierra peruana y se debe a
otros factores. Los recursos naturales allí extraídos
beneficiaron a potencias y elites del exterior, las mismas
quienes poco invirtieron en el país o mejoraron las
condiciones sociales o laborales.
Suiza,
Austria y los países del centro geográfico europeo
también son mediterráneos pero han podido desarrollar
prósperas economías. Hungría y Checoslovaquia
fueron los centros más avanzados dentro del fenecido
bloque económico europeo oriental. Austria y Hungría
perdieron su añejo literal cuatro décadas después
que Bolivia. Sin embargo, ambas han logrado salida a varios
mares (como el Mediterráneo o el del Norte) a través
de bloques económicos y políticos, como es el
de la Unión Europea.
El diferendo
limítrofe entre Bolivia y Chile no es el único
en Latinoamérica. Bolivia ha perdido la mayoría
de su territorio en las primeras 11 décadas de vida
independiente. Paraguay fue diezmado humana y geográficamente
en la guerra contra Argentina, Uruguay y Brasil. Este último
se ha agigantado absorbiendo territorios del grueso de sus
vecinos. Chile y Argentina han chocado por la Patagonia y
tienen disputas por la Tierra del Fuego. Ecuador ha reclamado
su salida directa al Amazonas y que Perú le entregue
el norte de Loreto. Colombia sigue disconforme con el hecho
que hace cien años le separaron a Panamá para
que los Estados Unidos construyan allí su canal y zona
propia. Bogotá tiene pleitos territoriales alrededor
de los pozos de la frontera con Venezuela o con Nicaragua
por las islas San Andrés. Venezuela reclama dos tercios
de Guyana y Guatemala todo Belice. La lista en sí puede
continuar e incluir rencillas por el subsuelo o el mar.
Estas
disputas no conducen al progreso de la región y son
levantadas demagógicamente para distraer a la opinión
interna sobre sus verdaderos problemas. Por otra parte, casi
no se habla en la región que aún hay colonias
de Francia, Reino Unido, EU y Holanda en Latinoamérica
y el Caribe.
Lo que
tienen en común todos los estados latinoamericanos,
aparte de similares raíces culturales, históricas
e idiomáticas, es el que todos viven dependientes de
potencias externas, en particular de EU. Las rencillas entre
ellos les debilitan.
Bolivia
podría tener acceso directo al mar (y por varias rutas)
confederándose con Perú, Chile, Argentina o
Brasil. Una unión económica y política
de la región ayudaría a potenciar a todos sus
componentes, disminuiría las tensiones fronterizas
y permitiría que las etnias y regiones marginadas tengan
mayores libertades. Aymaras, quechuas, guaraníes o
jíbaros divididos por fronteras artificiales tendrían
la posibilidad de entrelazarse mejor.
Isaac.bigio@ntlworld.com
(Artículo
tomado de La Opinión www.laopinion.com)
Isaac
Bigio es un analista internacional, ha obtenido grados y postgrados
en historia y polìtica econòmica en la London
School of Economics, donde tambièn ha enseñado.
Premio Dillons (Waterstone) a la excelencia. Escribe para
unos 200 medios.
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