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Mar
para Bolivia y Lagos para Chile
Escribe
Isaac Bigio
Este
14 de febrero se conmemoran 125 años desde que Chile
ocupó el litoral boliviano. Este también es
el año en el que se celebra el centenario del tratado
entre La Paz y Santiago en el cual el primero reconoció
la pérdida de su costa a cambio de libras esterlinas
y de una ferrocarril hacia Arica.
Carlos Mesa es el presidente boliviano que reclama una salida
marina a su país para evitar un maremoto social. Ricardo
Lagos es el presidente chileno quien es respaldado unánimemente
por su parlamento para rechazar cualquier concesión
territorial a Bolivia. Santiago no cederá a Bolivia
ni una ribera de su mar o lagos
La única posibilidad que tiene al altiplano de tener
una salida directa al mar es, como veremos en esta nota, conseguir
una unión económica con sus vecinos.
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asunto de la mediterraneidad de Bolivia ha vuelto a salir
al tapete. En la cumbre iberoamericana de noviembre en Santa
Cruz el presidente venezolano Chávez habló de
querer bañarse en una playa boliviana. Luego Fidel
Castro le ha secundado, y Lula (Brasil), Kofi Annan (ONU)
y Carter (ex presidente de EEUU) se han propuesto como intermediarios.
Santiago en ese aspecto está diplomáticamente
aislado. Sin embargo, existen muchas dificultades para poder
llevarse a un acuerdo. Bolivia carece de dinero, ejércitos
o armas como para poder recuperar militarmente el litoral
que perdió contra Chile. En la guerra de 1879 Chile
le arrebató Antofagasta a Bolivia y Tarapacá
y Arica al Perú.
Si Chile cediera un corredor para Bolivia al norte de Arica,
Perú puede vetar de acuerdo a tratados internacionales.
Este, a su vez es mal visto por los alcaldes de Tacna y Arica
quienes temen se restringiría el rico comercio fronterizo
entre Perú y Chile. Estos 2 países, a su vez,
tienen una disputa territorial sobre la plataforma marítima
(tan rica en pesca) y si Bolivia obtendría un corredor
en el medio de ambos esa contienda podría complicarse.
Si le otorga una salida al mar al sur de Arica, Chile quedaría
incómodamente partido en dos. Chile podría dar
un pedazo de playas pero Bolivia debería acceder a
éste mediante territorio chileno.
Bolivia no acepta una salida al mar que no sea soberana. Si
Chile pidiese a cambio de una concesión territorial
un pedazo de suelo boliviano o una mayor participación
en el negocio del gas, esto puede generar resistencias en
el Altiplano. En los 1970’s Pinochet y Bánzer
estuvieron discutiendo un intercambio territorial pero muchos
bolivianos cuestionaron que le cederían ricos yacimientos
de litio en la cordillera.
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asunto de la mediterraneidad boliviana es algo que constantemente
aparece, sobre todo cuando hay conflicto social y se busca
azuzar el patriotismo para desviar la presión interna.
El anti-chilenismo está muy enraizado incluso en sectores
sindicales. Esto pese a que muchos de ellos promueven el “internacionalismo
proletario” o se formaron bajo la influencia originaria
de los sindicatos chilenos del cobre.
La izquierda peruana se creó en los 1920s planteando
lo que Haya o Mariátegui llamaron la unión estatal
indoamericana. La izquierda boliviana se gestó en gran
parte en Chile y una de las consignas que planteaba Arze,
quien fuera el principal sociólogo marxista altiplánico,
fue la de formar una Confederación de Repúblicas
Obreras del Pacífico. Otros importantes exilados bolivianos
en los 1930’s, como José Aguirre Gaingsborg y
Tristán Marof, postularon una Unión de Estados
Socialistas de América Latina. Ellos concebían
que Latinoamérica había sido fragmentada por
oligarquías y que su división era promovida
por el imperialismo.
Mas, en la actualidad las amas de casa de El Alto y otras
organizaciones populares promueven boicotear y quemar mercaderías
chilenas y hundir a Arica e Iquique. Estos planteamientos
hubieran sido cuestionados por los fundadores del marxismo
boliviano quienes irrumpieron en los inicios de los 1930s
oponiéndose a la guerra con Paraguay (1932-35) rechanzando
alentar el patriotismo contra otra nación vecina y
postulando la unión de las clases trabajadoras de ambos
países contra el enemigo común.
Bolivia y Paraguay son los únicos países sin
costa de los cuarentaitantos que hay en las Américas.
Durante la bipolaridad Bolivia era la mayor república
capitalista sin mar. La ausencia de litoral es percibida en
Bolivia como una de las causas del atraso. Sin embargo, antes
de 1879 Antofagasta estaba escasamente poblada y desarrollada
o conectada a La Paz o Sucre. Bolivia, a diferencia de Perú,
no fue invadida en su centro histórico y no defendió
dichos territorios en una guerra total.
La pobreza boliviana es similar a la de la sierra peruana
y se debe a otros factores. Los recursos naturales allí
extraídos beneficiaron a potencias y elites del exterior,
las mismas quienes poco invirtieron en el país o mejoraron
las condiciones sociales o laborales.
La guerra de 1879, si bien produjo en Bolivia la perdida de
su litoral, también originó el fin del caudillismo
militar y sus guerras fratricidas, y permitió el ulterior
desarrollo de una élite empresarial minera que desarrolló
la economía. Este país ha perdido la mayoría
de su territorio ante sus 5 vecinos y ha aceptado en tratados
dichas nuevas fronteras. La Paz, por otra parte, tiene diplomáticamente
las manos desarmadas para reinvindicar su anterior litoral
pues en Octubre 1904, reconoció la anexión chilena
a cambio de libras esterlinas y de un ferrocarril hacia Arica.
uiza, Austria y los países del centro geográfico
europeo también son mediterráneos pero han podido
desarrollar prósperas economías. Hungría
y Checoslovaquia fueron los centros más avanzados dentro
del fenecido bloque económico europeo oriental. Austria
y Hungría perdieron su añejo literal cuatro
décadas después que Bolivia. Sin embargo, ambas
han logrado salida a varios mares (como el Mediterráneo
o el del Norte) a través de bloques económicos
y políticos, como es el de la Unión Europea.
El diferendo limítrofe entre Bolivia y Chile no es
el único en Latinoamérica. Bolivia ha perdido
la mayoría de su territorio en las primeras 11 décadas
de vida independiente. Paraguay fue diezmado humana y geográficamente
en la guerra contra Argentina, Uruguay y Brasil. Este último
se ha agigantado absorbiendo territorios del grueso de sus
vecinos. Chile y Argentina han chocado por la Patagonia y
tienen disputas por la Tierra del Fuego. Ecuador ha reclamado
su salida directa al Amazonas y que Perú le entregue
el norte de Loreto. Colombia sigue disconforme con el hecho
que hace cien años le separaron a Panamá para
que los Estados Unidos construyan allí su canal y zona
propia. Bogotá tiene pleitos territoriales alrededor
de los pozos de la frontera con Venezuela o con Nicaragua
por las islas San Andrés. Venezuela reclama dos tercios
de Guyana y Guatemala todo Belice. La lista en sí puede
continuar e incluir rencillas por el subsuelo o el mar.
Estas disputas no conducen al progreso de la región
y son levantadas demagógicamente para distraer a la
opinión interna sobre sus verdaderos problemas. Por
otra parte, casi no se habla en la región que aún
hay colonias de Francia, Reino Unido, EU y Holanda en Latinoamérica
y el Caribe.
Lo que tienen en común todos los estados latinoamericanos,
aparte de similares raíces culturales, históricas
e idiomáticas, es el que todos viven dependientes de
potencias externas, en particular de EU. Las rencillas entre
ellos les debilitan.
Bolivia podría tener acceso directo al mar (y por varias
rutas) confederándose con Perú, Chile, Argentina
o Brasil. Una unión económica y política
de la región ayudaría a potenciar a todos sus
componentes, disminuiría las tensiones fronterizas
y permitiría que las etnias y regiones marginadas tengan
mayores libertades. Aymaras, quechuas, guaraníes o
jíbaros divididos por fronteras artificiales tendrían
la posibilidad de entrelazarse mejor.
En Chile la oposición trata de utilizar la pretensión
boliviana para cercar a Lagos acusándolo de querer
sacrificar territorio patrio. Sentimientos de superioridad
sobre bolivianos y peruanos son promovidos por sectores xenofóbicos
en Chile. En Perú el movimiento que más postula
el anti-chilenismo es el de los hermanos Humala quienes postulan
un golpe militar que implante una dictadura étnica.
En Bolivia el revanchismo anti-chileno es también alentado
por alas duras del ejército quienes anteriormente ensangrentaron
a los sindicatos.
Ricardo Lagos no cederá nada pues no hace frente a
una nación que le supere en dinero, armas o población.
Diplomáticamente el diferendo territorial quedó
zanjado. Tampoco hay un sector en el norte chileno que pida
ser anexado a Bolivia (como si ocurrió en 1879 cuando
en el litoral boliviana habían muchos capitales y pobladores
chilenos). Ninguna potencia alienta a Bolivia contra Chile
(como si ocurrió en 1879 cuando Inglaterra, reina de
los mares, impulsó la expansión de Santiago).
A la larga la única salida al diferendo pasa por una
unión tri-partita y regional. Bolivia y Perú
pueden ofrecer a Chile una salida a la Amazonía, la
principal cuenca fluvial del planeta, así como gas,
recursos minerales y mucho agua del Titicaca (el mismo que
hoy en su rebalsamiento causa estragos cuando podría
servir para irrigar el árido desierto nor-chileno).
Una unión política y económica permitirá
ampliar los mercados y la producción.
De esta forma Bolivia se podría beneficiar del mar
de sus vecinos y Chile de los recursos acuáticos y
minerales de la cuenca altiplánica de lagos.
bigio2004@yahoo.com
Isaac
Bigio es un analista internacional, ha obtenido grados y postgrados
en historia y polìtica econòmica en la London
School of Economics, donde tambièn ha enseñado.
Premio Dillons (Waterstone) a la excelencia. Escribe para
unos 200 medios.
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