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Poder
Judicial: ¿Después de Sivina qué?
Escribe
Fernando O' Phelan
o
soporto el calor del centro de Lima. Me compre un MP3 portátil,
un aislador de la realidad con Tom Jobim y Elis Regina a todo
volumen y en cincuenta canciones al hilo. Pero igual, la realidad
es ella en si misma una dama deliciosa que te seduce a pesar
de los instintos. Han pasado casi quince meses del gobierno
de Hugo Sivina en el Poder Judicial, estoy pasando frente
a su palacio. La limonada frozen de enfrente, ese vestíbulo
del Sheraton que sirve para complotar, igual. Estamos con
Aguas de Marzo, la vergüenza de Hugo Sivina por no saber
conducir un Poder del Estado en el Perú.
Hugo Sivina
llego al poder del Poder Judicial como un signo de cambio,
su discurso marcaba la diferencia con la mediocridad de Oscar
Alfaro. Sin embargo la suma de hechos lo alejaron de ese perfil:
Sivina debe gobernar el Poder Judicial, debió diseñar
un plan, validarlo y ejecutarlo. Debió buscar un nuevo
esquema para organizarse Convertir a su secretario de confianza
Juan Carlos Valdivia en su jefe de gabinete ha sido uno de
sus mayores errores. Estos vocales supremos tienen a su séquito
como señores feudales: La confianza no es con la institución
sino con “el” vocal supremo-jefe. El poder de
Juan Carlos Valdivia se basa en la administración de
los favores jurisdiccionales y administrativos que distribuye
en nombre propio o de su jefe: Puestos de trabajo, luces verdes
para proyectos con la cooperación internacional, asuntos
jurisdiccionales. Lo malo es que ahora Juan Carlos y su gabinete
sufre de los celos que el produce el trabajo de Juan Jiménez
Mayor, el mas decente y joven representante de la izquierda
judicial que Sivina ha permitido entrar al Poder Judicial.
A los
viejos supremos les gusta que haya quien les haga su trabajo
de reformadores. Juan Jiménez es pulcro y serio. Le
prepara la agenda del Ceriajus a Sivina y sus respectivos
insumos. Puedo discrepar de la agenda política de la
izquierda judicial pero no del esfuerzo de Jiménez
Mayor por suplir la mediocridad de los representantes institucionales
en el Ceriajus. Nadie hace una Reforma con sesiones de una
vez por semanas con solo dos horas de trabajo y comisiones
de trabajo de mala gana.
¿Cuán
mediocre es la gestión de Hugo Sivina? Ni siquiera
hay indicadores para saber sobre qué comparar. ¿Cuantos
items en política anticorrupción, cuantos items
en cambio organizacional, qué ha hecho para eliminar
los costos ocultos en el sistema? La Gerencia General se ha
convertido en una isla que ve el día a día y
que no se mezcla con la grilla jurisdiccional. ¿Quienes
son los thinktank boys de Sivina? : Hugo Suero, Juan Jiménez,
Juan Carlos Valdivia o los esforzados Sergio Salas y Pablo
Talavera o Rosa Mavila. ¿Cuánta rivalidad se
ha acumulado en estos quince meses de diagnósticos,
viajes graciosos por líricos acuerdos nacionales que
se inician con el himno nacional, el discurso aburrido de
Diego García Sayán, la seriedad académica
de Javier de Belaunde y el curso de filosofía de Universidad
pública de Maria del Pilar Tello?
Lo importante
es estar de acuerdo que en medio de la crisis institucional
en el Perú estamos viendo solo las ramas del Poder
en el Poder Judicial: Todos hablan de extender el sistema
anticorrupción a los delitos de función pública
de la actual clase gobernante (Alejandro Toledo), y los demás:
¡Quien mira el bosque judicial que afecta con su corrupción
cotidiana a la gente mas pobre y menos protegida en el Perú!
Ojalá
la lección le haya servido a la gente de Ernesto de
la Jara, con quienes discrepo en sus énfasis e ideología
pero a quienes ahora que son rechazados por el status quo
del Poder Judicial, espero entiendan que abordar el tema del
aparato estatal para el tema judicial debe ser abordado mas
agresivamente desde arriba y desde la base: Toledo perdió
la oportunidad de golpear a los viejos en la Corte Suprema
con el tema de la edad. Ahora es casi imposible, salvo que
aparezca algún nuevo video o audio de alguien muy importante
en la Corte Suprema.
La democratización
de la Oficina de Control de la Magistratura no surtió
ningún efecto. Los representantes de la Sociedad Civil
como les gusta llamarse son mediocres, sin iniciativa, incluso
hay una ex jueza con antecedentes funcionales. Así
esta el país, mientras tanto Sivina quiere soñar
con una posible reeleción o hacer el enrique con Manuel
Sánchez Palacios. El nuevo Cesar San Martín
será un nuevo factor de poder interno.
Mejor
miremos de nuevo el Poder Judicial: Es un poder de personas,
no es un poder institucional. Luchemos unidos, más
allá de nuestras ideologías. Como me decía
Alfredo Villavicencio: El enemigo no esta entre nosotros.
Esta entre ellos. Fiscalicemos al detalle el status quo judicial,
vigilemos sus planes para mantener sus propias reglas para
elegirse a puerta cerrada. Hagamos público indicadores
de éxito de la gestión para cumplir la estrategia
(que en realidad no existe). Presionemos para que la gestión
de Hugo Sivina no quede impune, oculta en la inacción.
El próximo candidato a ese cargo debe pensarlo varias
veces antes que aceptar el reto.
fernandoophelan@yahoo.com.mx
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