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26 de febrero del 2004
Desde la Matrix Judicial

Poder Judicial: ¿Después de Sivina qué?

Escribe Fernando O' Phelan

o soporto el calor del centro de Lima. Me compre un MP3 portátil, un aislador de la realidad con Tom Jobim y Elis Regina a todo volumen y en cincuenta canciones al hilo. Pero igual, la realidad es ella en si misma una dama deliciosa que te seduce a pesar de los instintos. Han pasado casi quince meses del gobierno de Hugo Sivina en el Poder Judicial, estoy pasando frente a su palacio. La limonada frozen de enfrente, ese vestíbulo del Sheraton que sirve para complotar, igual. Estamos con Aguas de Marzo, la vergüenza de Hugo Sivina por no saber conducir un Poder del Estado en el Perú.

Hugo Sivina llego al poder del Poder Judicial como un signo de cambio, su discurso marcaba la diferencia con la mediocridad de Oscar Alfaro. Sin embargo la suma de hechos lo alejaron de ese perfil: Sivina debe gobernar el Poder Judicial, debió diseñar un plan, validarlo y ejecutarlo. Debió buscar un nuevo esquema para organizarse Convertir a su secretario de confianza Juan Carlos Valdivia en su jefe de gabinete ha sido uno de sus mayores errores. Estos vocales supremos tienen a su séquito como señores feudales: La confianza no es con la institución sino con “el” vocal supremo-jefe. El poder de Juan Carlos Valdivia se basa en la administración de los favores jurisdiccionales y administrativos que distribuye en nombre propio o de su jefe: Puestos de trabajo, luces verdes para proyectos con la cooperación internacional, asuntos jurisdiccionales. Lo malo es que ahora Juan Carlos y su gabinete sufre de los celos que el produce el trabajo de Juan Jiménez Mayor, el mas decente y joven representante de la izquierda judicial que Sivina ha permitido entrar al Poder Judicial.

A los viejos supremos les gusta que haya quien les haga su trabajo de reformadores. Juan Jiménez es pulcro y serio. Le prepara la agenda del Ceriajus a Sivina y sus respectivos insumos. Puedo discrepar de la agenda política de la izquierda judicial pero no del esfuerzo de Jiménez Mayor por suplir la mediocridad de los representantes institucionales en el Ceriajus. Nadie hace una Reforma con sesiones de una vez por semanas con solo dos horas de trabajo y comisiones de trabajo de mala gana.

¿Cuán mediocre es la gestión de Hugo Sivina? Ni siquiera hay indicadores para saber sobre qué comparar. ¿Cuantos items en política anticorrupción, cuantos items en cambio organizacional, qué ha hecho para eliminar los costos ocultos en el sistema? La Gerencia General se ha convertido en una isla que ve el día a día y que no se mezcla con la grilla jurisdiccional. ¿Quienes son los thinktank boys de Sivina? : Hugo Suero, Juan Jiménez, Juan Carlos Valdivia o los esforzados Sergio Salas y Pablo Talavera o Rosa Mavila. ¿Cuánta rivalidad se ha acumulado en estos quince meses de diagnósticos, viajes graciosos por líricos acuerdos nacionales que se inician con el himno nacional, el discurso aburrido de Diego García Sayán, la seriedad académica de Javier de Belaunde y el curso de filosofía de Universidad pública de Maria del Pilar Tello?

Lo importante es estar de acuerdo que en medio de la crisis institucional en el Perú estamos viendo solo las ramas del Poder en el Poder Judicial: Todos hablan de extender el sistema anticorrupción a los delitos de función pública de la actual clase gobernante (Alejandro Toledo), y los demás: ¡Quien mira el bosque judicial que afecta con su corrupción cotidiana a la gente mas pobre y menos protegida en el Perú!

Ojalá la lección le haya servido a la gente de Ernesto de la Jara, con quienes discrepo en sus énfasis e ideología pero a quienes ahora que son rechazados por el status quo del Poder Judicial, espero entiendan que abordar el tema del aparato estatal para el tema judicial debe ser abordado mas agresivamente desde arriba y desde la base: Toledo perdió la oportunidad de golpear a los viejos en la Corte Suprema con el tema de la edad. Ahora es casi imposible, salvo que aparezca algún nuevo video o audio de alguien muy importante en la Corte Suprema.

La democratización de la Oficina de Control de la Magistratura no surtió ningún efecto. Los representantes de la Sociedad Civil como les gusta llamarse son mediocres, sin iniciativa, incluso hay una ex jueza con antecedentes funcionales. Así esta el país, mientras tanto Sivina quiere soñar con una posible reeleción o hacer el enrique con Manuel Sánchez Palacios. El nuevo Cesar San Martín será un nuevo factor de poder interno.

Mejor miremos de nuevo el Poder Judicial: Es un poder de personas, no es un poder institucional. Luchemos unidos, más allá de nuestras ideologías. Como me decía Alfredo Villavicencio: El enemigo no esta entre nosotros. Esta entre ellos. Fiscalicemos al detalle el status quo judicial, vigilemos sus planes para mantener sus propias reglas para elegirse a puerta cerrada. Hagamos público indicadores de éxito de la gestión para cumplir la estrategia (que en realidad no existe). Presionemos para que la gestión de Hugo Sivina no quede impune, oculta en la inacción. El próximo candidato a ese cargo debe pensarlo varias veces antes que aceptar el reto.

fernandoophelan@yahoo.com.mx

 

 
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