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20 de julio del 2004
Análisis Internacional
Escribe:
Isaac Bigio

Referendo boliviano: un Sí para muchos gustos

 

l presidente boliviano se siente ganador del referendo sobre el gas realizado el domingo 18. En las 5 preguntas que él formuló recibió una respuesta positiva en todas ellas y en cada uno de los 9 departamentos de la república. Carlos Mesa concibe que con el quíntuple Sí podrá formular varios No a la oposición sindical y regional, y con ello consolidar su inicial débil mandato hasta culminar en el 2007 durado 5 años en palacio. Sin embargo, como veremos en este artículo, la situación es más compleja.

El cuestionario constaba de 5 preguntas, la mayor parte de las cuales era difícil oponérseles. Contando solamente los votos válidos un 86% apoyó 'derogar la Ley de Hidrocarburos 1689 promulgada por Gonzalo Sánchez de Lozada'; un 92% apuntaló la 'recuperación de la propiedad de todos los hidrocarburos en boca de pozo para el Estado boliviano'; y un 87% secundó 'refundar Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, recuperando la propiedad estatal de las acciones de las bolivianas y bolivianos en las empresas petroleras capitalizadas'.

Mientras en estas primeras 3 preguntas el Movimiento Al Socialismo de Evo Morales llamó a darles un Sí en las últimas dos pidió un No, el mismo que creció. Solo un 58% contra 41% estuvo 'de acuerdo con la política del presidente Carlos Mesa de utilizar el gas como recurso estratégico para el logro de una salida útil y soberana al Océano Pacífico'; mientras 65% contra 35% avaló esta complicada y extensa pregunta: '¿Está usted de acuerdo con que Bolivia exporte gas en el marco de una política nacional que cubra el consumo de gas de las bolivianas y los bolivianos, fomente la industrialización del gas en territorio nacional, cobre impuestos y/o regalías a las empresas petroleras llegando al 50 por ciento del valor de la producción del gas y el petróleo a favor del país; destine los recursos de la exportación e industrialización del gas, principalmente para educación, salud, caminos y empleos?'

Los medios allegados al gobierno conciben que se ha logrado una gran victoria. Arguyen, además, que se evitó el boicot pues no se dieron muchas marchas o quemas de ánforas. Mas, a medida que las cifras oficiales se vayan revelando la oposición mostrará otra lectura.

Alrededor de un cuarto de los sufragantes votaron en blanco o nulo. Si se contabilizara esos votos ello implicaría que menos de la mitad de quienes votaron optaron por el Sí en las dos últimas preguntas.

Evo Morales puede irrogarse cierto triunfo. Por una parte puede mostrar que la mayoría avaló medidas tendientes a nacionalizar los hidrocarburos. Por otro lado querrá plantear que la mayoría no secundó las dos últimas preguntas confusas que podría entenderse como un cheque en blanco al presidente para que este escoja si el gasoducto acaba en Perú o Chile (cosa que él rechaza), o a que el gas se exporte sin previamente haber sido procesado en el país.

Con una lógica similar los 'boicoteadores' podrán argumentar que el Sí recibió una aún mayor exigua minoría pues la abstención superó al 40% (e incluso al 50%, según Felipe Quispe, líder aymara). Esto, pese a que el voto era obligatorio.

El referendo en ese sentido puede ser reivindicado como una victoria para los principales actores. Para Mesa implica un sostén para que él pueda seguir gobernando manteniendo relativos altos niveles de popularidad y apoyo. Para las multinacionales puede evidenciar cierta estabilidad y reglas de juego para poder invertir.

Para Evo Morales sus rivales radicales (quienes recientemente le expulsaron de la Central Obrera Boliviana ) habrían quedado mal parados y su posición habría mejorado. Ahora le demandaría al presidente que vaya hacia una nacionalización moderada del oro negro.

Para las centrales obrera y campesina, si bien podrán aceptar que no hubo un rechazo activo masivo, la mayoría no habría votado por el Sí a lo que califican como una trampa que sirve para evitar que el gas sea nacionalizado e industrializado.

El presidente ha logrado lo que ha querido. En Octubre recibió la banda presidencial tras una semi-revolución que echó al jefe de su plancha presidencial. Para tratar de sobrevivir buscó mediar entre sindicatos y multinacionales, entre izquierda y derecha. Por una parte decía que él quería que el estado vaya reflotando la empresa estatal petrolera y recuperando la explotación del oro negro, y por otro se oponía a confiscar a las empresas privadas. Trataba de llevarse bien con los partidos del modelo neo-liberal mientras co-gobernaba con el MAS de Morales.

Ahora siente que la mesa enclenque que recibió tras el alzamiento popular de hace 8 meses se ha estabilizado. Los cinco Sí le habrían logrado dar 5 patas firmes a su mesa de gobierno.

Aparecido el 20 de julio en el diario La Patria, de Bolivia


bigio2004@yahoo.com

Isaac Bigio es un analista internacional, ha obtenido grados y postgrados en historia y polìtica econòmica en la London School of Economics, donde tambièn ha enseñado. Premio Dillons (Waterstone) a la excelencia. Escribe para unos 200 medios.

 
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