| La doble moral de Telefónica y JV Resguardo
Escribe
Fernando O' Phelan
astón es amigo del Ministro Neves, se han tomado más de una botella de vino juntos, pero hoy esa amistad es peligrosa: el mundo de los guardianes de seguridad y el de la transnacional española de comunicaciones parece amenazar los sentimientos por un mundo sin abusos intolerables.
Vivir en Lima en medio del cielo gris tiene una de sus peores compensaciones con el horrible color marrón de muchos uniformes de los “guachimanes” de las instalaciones estatales y privadas. La seguridad ciudadana y la crisis ha convertido el puesto de agente de seguridad en un techo que alcanzar dentro del mundo de los desempleados.
No tengo nada a favor ni en contra de ninguna empresa que brinde seguridad corporativa en Lima. Al contrario he descubierto que en este mundo del outsourcing el servicio de seguridad de muchas empresa privadas e instalaciones del Estado se han convertido en el terreno de enganches amañados entre la empresa proveedora y las gerencias de seguridad, así como de reenganche del personal que logra tener un know how que no vale la pena perder.
He tenido oportunidad de hablar con estos empleados de la seguridad de telefónica. Hay quienes deben cumplir sus turnos de guardianes aunque en realidad hacen la labor de agentes, no pueden ni siquiera irse al baño |
Pero Gastón descubrió que no todo lo que brilla en Telefónica es legal. La preocupación por ajustar costos ha obligado a la gerencia de seguridad a convertir a sus agentes de seguridad en guardianes. He tenido oportunidad de hablar con estos empleados de la seguridad de telefónica. Hay quienes deben cumplir sus turnos de guardianes aunque en realidad hacen la labor de agentes, no pueden ni siquiera irse al baño. Hay otros que están en sus torreones urbanos donde deben permanecer solos las 24 horas seis días a la semana.
Los guardianes son trabajadores que brindan sus servicios de manera intermitente, es decir, no es constante, se trataría de una labor casi pasiva, acompañada de espacios o intervalos de inactividad o descanso.
La Ley de Jornada de Trabajo, Horario y Trabajo en sobretiempo, excluye a los guardianes del límite máximo de la jornada de trabajo, pues señala claramente que no están sujetos al límite máximo de las 8 horas diarias y no tienen derecho al pago de horas extras.
La excusa formal es que la característica de la prestación de servicios de los guardianes es que suelen pernoctar o vivir en el local que custodian, a veces con sus familias, desarrollando sus actividades laborales en forma intercalada con sus labores domésticas. La verdad es otra: Telefónica y JV Resguardo están violando los derechos fundamentales de humildes trabajadores solo con la finalidad de maximizar las utilidades.
Telefónica contrató los servicios de JV Resguardo, una empresa de seguridad que ha construido su prestigio en base a sus premios internacionales, cuestionables según mi punto de vista, pero al margen de eso, ha construido una imagen de respeto irrestricto a la condición humana de su personal. Por eso sorprende mucho que haya aceptado la nueva política de la empresa Telefónica de convertir a los agentes de seguridad en guardianes sobreexplotados.
A diferencia del guardián, el agente de seguridad es el trabajador destacado por una empresa de servicios de seguridad y vigilancia privada a una empresa usuaria, para que le brinde seguridad, en forma constante, es decir, no haya lapsos de inactividad en la prestación del servicio.
No es posible que a un guardián se le asigne labores de un agente de seguridad, y se le prive de un ingreso digno y de facilidades mínimas acorde a un ser humano |
Estos trabajadores sí están sujetos al límite de la jornada de trabajo diaria máxima de 8 horas y si laboran más allá de dicha jornada, tienen derecho al pago de las horas extras. Hay una diferencia sustancial en la formación de un agente, respecto de un guardián, pues los agentes son personas con mayor preparación en seguridad, uso de armas, etc. El guardián recibiría una preparación, pero más limitada.
La empresa Telefónica no debe obligar a ningún proveedor del servicio de seguridad a convertir a los agentes de seguridad en guardianes y a los supervisores en vigilantes. No es posible que a un guardián se le asigne labores de un agente de seguridad, y se le prive de un ingreso digno y de facilidades mínimas acorde a un ser humano.
¿Que impide al progresista Ministro de Trabajo Javier Neves fiscalizar esto?
Yo he podido verificar que esto ocurre, con mayor razón un equipo del Ministerio de Trabajo. Estos guardianes deben recibir todos los derechos y beneficios igual que a un agente, es decir, considerar el límite máximo de su jornada de trabajo (8 horas diarias), pago de horas extras, pago de labor en días feriados y de descanso, sobretasa en caso de trabajo nocturno, etc. Los agentes de seguridad y los actuales guardianes de las instalaciones de Telefónica deben alzar la voz y reclamar por este abuso. El sindicato debe hacer algo aunque este personal no sea afiliado y finalmente JV Resguardo debe reflexionar sobre el límite entre sus discurso a favor del trato ejemplar a su personal y su oscuro acuerdo con la Gerencia de seguridad de Telefónica. Mientras tanto cuando usted pase por un local de Telefónica piense es la humillación que pasa el guardián que tiene al frente con tal de mantener su empleo.
fernandoophelan@yahoo.com.mx
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