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Escribe:
Isaac Bigio |
Sharon: triunfo pírrico
l premier israelí logró hacer aprobar su plan de retirada de Gaza pero con enmiendas, demoras y resquebrajando su coalición gubernamental. Tales son las concesiones hechas a los más duros que pareciera que el plan queda adoptado pero... sin poder ser implementado.
La decisión se tomó cuando se cumplían 37 años desde que Israel ocupó Cisjordania y Gaza. Para dos de los cuatro partidos que han integrado la coalición gubernamental (Unión Nacional y Nacionalista Religioso) estas áreas deben ser anexadas. El primero incluso propone expulsar a sus habitantes justificando lo que sería la mayor limpieza étnica en más de medio siglo con el argumento que esa es la forma en la cual se demarcaron turcos de griegos y polacos de alemanes.
Arafat estuvo dispuesto a reconocer la existencia de Israel en el 78% del territorio del histórico Mandato de Palestina a condición que se le permita edificar un estado palestino en el 22% restante. Sin embargo, las negociaciones fracasaron y hoy Sharon quiere reducir los territorios que concedería a los árabes.
Según su plan de desconexión primero se debe partir por una retirada unilateral de Gaza. En esa franja viven solo 7,000 colonos hebreos rodeados de 1,3 millón de palestinos. El repliegue se justifica por que les cuesta mucho en dinero y hombres mantener tropas en esa zona tan hostil. Prefieren salirse de allí para poder cercar Gaza creando una zona militarizada israelí en torno al borde entra ésta y Egipto mientras que naves israelíes patrullen el cielo y el mar circundante.
Para los palestinos esto es un campo de concentración. Para los sionistas duros este repliegue es una concesión a quienes quieren ‘limpiar étnicamente’ a Gaza de judíos y crear un estado del Hamas.
Al abandonar Gaza y algunos asentamientos en Cisjordania, Sharon intenta anexar el este de Jerusalén y otras zonas palestinas. Prosigue con la edificación de un largo y alto muro que no solo dividirá a los árabes de los hebreos sino a las propias villas nativas.
Si bien Bush ha aceptado ese plan y que los palestinos deben renunciar a su derecho a regresar a sus lugares de origen (del que tuvieron que partir tras la guerra de 1947-48), Powell ha advertido que se debe permitir a los palestinos tener un estado con territorio contiguo que no sea una repetición de los bantustanes con los cuales el régimen segregacionista sudafricano quiso mantener divididos y aislados poquetes negros.
Mas, el Plan Sharon ha conocido nuevos recortes. La retirada final de Gaza se dará en 18 meses, tiempo suficiente en el cual los oponentes a estas medidas busquen intentar socavarlo.
Sharon celebra su triunfo y dice que para fines del 2005 no habrá ningún judío en Gaza. Para el escritor hebreo Uri Avneri este comentario tiene un tinte anti-semita pues implica la incompatibilidad entre árabes y hebreos, cuando muy bien los palestinos podrían invitar a judíos a establecerse en su estado.
Para lograr tal aprobación Sharon debió expulsar de su gabinete a Unión Nacional y hacer un acuerdo con el ala de ‘Bibi’ Netanyahu. No obstante, ello puede conducir a que quien quede realmente desconectado sea el actual gobierno.
Israel tiene un sistema parlamentario y se requiere que todo gobierno tenga una mayoría de 61 sobre 120 Miembros de la Knesset (congreso uni-cameral). La coalición gubenamental estaba conformada por Likud (partido de derecha de Sharon con 40 diputados), Shinui (centro con 15), Unión Nacional (con 9) y Nacional-Religiosos (con 6). Al ser echado el tercer partido el gobierno baja de 70 a 61 congresistas. Mas, los nacional-religiosos están sumamente descontentos y probablemente se retiren. También hay 5 ministros del Likud que están comandando una fracción parlamentaria que demanda que se respete el referendo partidario de rechazo al Plan de desconexión.
Netanyahu quiere que los nacionalistas religiosos se mantengan en el gabinete para evitar que Sharon invite al laborismo (con 19 congresistas) a hacer un gobierno de unidad nacional con Likud y un tercer partido (que podría ser el centro secular Shinui o su antípoda los fundamentalistas judíos orientales del SAS que tienen 11 bancas). En ese caso se daría un gobierno que se repliegue de Gaza y pudiese tener entre 74 y 70 curules. El problema con esta opción es que tal pacto podría generar escisiones entre los intransigentes tanto del Likud como del laborismo, y por ende mermar la base de dicho gobierno.
Netanyahu juega a buscar lograr que Sharon sea sustituido por él en el premierato. Existe, además, la posibilidad que Sharon, incapaz de formar un nuevo gobierno (ante la probable renuncia de los nacional-religiosos) se vea obligado a convocar a nuevas elecciones.
La desconexión de Gaza, además no es aceptada por ningún estado de la región ni por ninguna fuerza palestina. Sharon ahora se ve entre varias tenazas. Por un lado la derecha le acusa de renegar de su vieja posición a favor de alentar colonias en los territorios ocupados a fin de anexarlos. Por otro lado el centro y la izquierda sionistas conciben que para lograr la paz es necesario abandonar el grueso de los territorios capturados hace justo hoy 34 años atrás y buscar acuerdos con la Autoridad palestina, a quien Sharon tanto ha atacado y hasta advertido que podría liquidarla.
Por increíble que parezca la estabilidad del gobierno de Sharon dependió del chantaje que hiciera Unidad Nacional. Israel era el único país que se reclama democrático donde en su gobierno había ministros que hacían campaña por expulsar entre un tercio y la mitad de sus habitantes. La salida de esa pequeña fuerza ultra-derechista ha mostrado la fragilidad del sistema israelí.
bigio2004@yahoo.com
Isaac
Bigio es un analista internacional, ha obtenido grados y postgrados
en historia y polìtica econòmica en la London
School of Economics, donde tambièn ha enseñado.
Premio Dillons (Waterstone) a la excelencia. Escribe para
unos 200 medios. |