| Los fantasmas de Aguablanca
Escribe
Fernando O' Phelan
e llamo Gastón, nací en Aguablanca y vivo en Madrid. No entiendes mi estado de ánimo: Las leyendas en el Cerro Minis, y esa especie de pirámide egipcia hecha cerro. Recuerdo los fantasmas de mi tierra camino a San Gregorio. Había un espacio llamado El cajón: Se me apareció un fantasma, vestido de blanco, mitad caballo, mitad humano. Me impedía el paso. Mi abuelo me contó de los ayafuma, esas cabezas humanas flotantes que se aparecían en el camino a la quinua, por el puente de piedra. Esa es historia o mito, igual es como recordar a mi padre, su esfuerzo en hacer surgir la escuela, sus compadres, las jornadas largas de los viejos tomándose su trago en la plaza.
Allí leí ese libro de Edmundo de Amicis, Corazón, esas historias entre rurales y urbanas donde los pueblos italianos son tan pequeños como una familia grande, allí mismo estoy en Chapa de Mota o Agua blanca, estoy en medios de esa bruma de recuerdos.
Las risotadas, el último chiste de trompo loco y las bromas amatorias de Pedro Cuto. La mirada del chucho Olega y la imagen del cóndor que descendió a la plaza justo para mirarle a Saúl. Salgo afuera de la casa y me mira el viejo shibaco con su historia de tragos, jesús y su caballo Quevedo. En agua blanca tenemos el gremio de los sacolargos presidido por el tío Quique, que aunque saco largo supo parar en seco a una monja que era muy injusta como directora del colegio.
Así papá, esta es la melodía que suma mis recuerdos, el boscote de eucalipto, el frió serrano y el verde frente a mi, es el recuerdo de la alegría y la plaza. Ese silencio que se mete adentro mientras miras hacia el cielo y te preguntas porque nací aquí y no en lugar artificial y con ruido.
Ahora escucho esa canción que hace de fondo en las propagandas institucionales de antena tres mientras veo al manolo gafotas: Es la voz de una cantante hawaiano, la guitarra es hawaiana. Hay una paz. Somewhere over the rainbow. Me recuerda mirando todo desde esta meseta.
Algo pasó en Aguablanca, quizás somos así porque no tenemos sacedorte que nos alumbre, nadie escucha misa los domingos, somos casi anticlericales. A mi me bautizaron un día antes de la fiesta del pueblo. Solo así se podía. También somos institucionales porque tenemos eso que los gringos llaman los founding fathers, como precursores, mismo Victor Cubas.
La política es como una película para mi, como el chico ese que regresa a su pueblo en cinema paradiso, es el juego de guiones y gestos para entretenerme en el televisor de la plaza, mientras el candidato a alcalde se va a lomo de caballo, buscando a la señoras del pueblo, para que convenzan a sus maridos de votar por él. Les da un adelanto de cien o doscientos soles, les firma un papel con huella y todo donde mismo pagare informal se compromete a apoyarlos con la diferencia de dinero, luego de la votación: cuidadito con engañarme que yo puedo ver en la computadora como votaran ustedes y sabré si me han mentido.
Elena recibió el dinero y se comprometió con el candidato. Era de noche y su esposo a la luz del lamparín le pidió explicaciones: Demonios, como en esa películas mexicanas en blanco y negro, el rancho y las trenzas: todo me mostraba que estaríamos a punto de empezar el desmadre.
No se si es el agua o la leche o quizás todas las canciones, la cosa es que ahora que veo gracias al cable veo a esos dirigentes de Aguablanca contándome que han hecho un juicio por fraude electoral ante el juez de san Miguel y que ese proceso se demoró quince meses, cuando lo normal para una primera sentencia es cinco meses como máximo. Ahora el caso está ante los vocales superiores de Cajamarca. La película sigue en blanco y negro, aunque el verde y el queso son mis signos, parte de mis recuerdos y mis fobias. Amo mi regreso los 20 de Agosto, encontrarme con esos viejos de mi niñez: Ninguno baja de los 75 años, son de mi tierra, con comerciantes, campesinos y ganaderos. Mi tierra tiene más de 150 años y nada es igual nunca a pesar de la vía láctea que luce igualita siempre.
El juicio por tirarse abajo al alcalde de Aguablanca debe luchar contra esas reglas no negritas que tiene la cultura judicial real, entre compadres y “ pollollos“, esos lobbistas informales que existen por todo el Perú porque son familiares de algún juez, o porque son abogados y compadres de aquellos a quienes una medalla en el pecho ya no significa dignidad.
El Perú, mis recuerdos y la rabia por todo lo que pasa a mi distancia, porque el hijo de Mijail ya no aguanta leer con el lamparín de lata de leche, no aguanta tener agua potable una sola hora. No soportan no tener ni agua, ni luz, ni teléfono y yo tan distante de mi propio centro. No se si vale la pena recordar todo de una sola vez. Mi padre me contaba que a lgo paso hace muchos años cuando un abigeo fue capturado in fraganti. Sus guardianes lo torturaron tanto que amaneció muerto. Curiosamente los pobladores de Aguablanca decidieron denunciar a esos asesinos del abigeo. Increíble pero eso pasó. Así hemos sido siempre.
fernandoophelan@yahoo.com.mx
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