| Poder
Judicial: no es lo mismo ser que estar
Escribe
Fernando O' Phelan
Dedicado
a Horst Schoenbohm
res
y cuarenta de la madrugada del sábado 28 de febrero:
Cesar Almeyda, con su polo azul, tiene las narices pegadas
en la puerta de la carceleta del Palacio de Justicia de Lima.
Los cinco minutos más largos con una corte de reporteros
gráficos y cazadores de semblantes mirándolo
por atrás pidiéndole que hable y se defienda.
Los cinco minutos más largos, a punto de entrar por
la puerta de atrás a esa edificación de corte
europeo con paredes gruesas, techos altos y gente que juega
a creer que el Estado de Derecho lo sustentan ellos.
La cantidad
de César Almeydas que veo funcionar en el sistema,
buscando amistad con jueces, funcionarios, especialistas judiciales
y archivadores. Esas reuniones de fútbol con cervezas
entre jueces y abogados allegados: AQ la tercera caja los
temas jurisdiccionales aparecen. Todos los Almeydas saben
como funcionan eso en Lima o cualquier otra Corte del país.
Cuando
con ironía y clara discriminación hablamos de
que el Estado Peruano parece gobernado por un Club Departamental,
resumimos esa visión discriminatoria de la Nueva Lima
de los conos que narra Eduardo Villalobos. Pero igual, detrás
del empuje, la modernidad kitsh, existe la renovación
de parámetros tradicionales como la cultura judicial
real, basada en el compadrazgo, la amistad provinciana, el
compañerismo universitario. La falsa modernización
de la sociedad peruana es sólo la máscara para
ocultar que la pujanza social por ascender socialmente no
se sostiene en una visión del país y sus instituciones.
Somos mercantilistas
Conozco
varios como Almeyda que han sido estudiantes de Derecho muy
aplicados en sus lugares de origen y que prefieren hacer una
carrera en base al sometimiento de sus personalidades, en
el silencio cómplice de lo que hacen los viejos zorros
judiciales, esos que ahora son vocales supremos. Dicho de
otra forma: Los Montesinos pequeños o Almeydas de bolsillo
que recorren el funcionamiento del sistema judicial real en
el Perú son fruto de nosotros mismos. No son una simple
distorsión, ellos forman parte esencial de un sistema
que premia la viveza y el acortamiento de las vías
formales para obtener un resultado.
Por eso
Montesinos conocía cuáles eran las redes más
importantes de corrupción o costos ocultos en el sistema
de justicia. Por eso el aprendiz Almeyda sabía que
hay cosa que no cambian. Cuando veo los ceremoniales de académicos
ejerciendo su tranquilidad de conciencia en los foros del
Acuerdo Nacional por la Justicia, no puedo dejar de sentir
RABIA. Todos sabemos cómo funciona el Poder Judicial.
Cínicamente, el Presidente de la Corte Suprema pide
que se entreguen casos concretos para que los vean las ODICMAS
u OCMA. Si realmente Hugo Sivina se inició en el Poder
Judicial desde abajo, pues ahora que es la cabeza del sistema
no hace ningún mérito a su ascenso social como
servidor público.
Es difícil escribirlo pero lo intentare: Basta ya de
mirar sólo Almeydas, Montesinos, los jueces y funcionarios
judiciales corruptos con sanciones irrisorias. Hay que reconocer
que la degeneración de nuestro sistema de justicia
es básicamente nuestra responsabilidad.
Podemos
prescindir de la actual Corte Suprema. Podemos colocar a la
Oficina de Control Interno de los Jueces en manos del Consejo
Nacional de la Magistratura, podemos prohibirles que hablen
por celular y hacerles controles patrimoniales, pero no cambiará
nada.
Un amigo
me decía que hay dos formas de hacer esto: Llevarlos
de una esquina a otra de la mano con suavidad y paciencia.
Y la otra hacerlo con violencia y coacción. La segunda
la quisimos probar con la experiencia de José Dellepianne
con resultados bajos y luego la primera la hemos querido probar
con el discurso de la participación de la sociedad
civil y la conducción de los actuales lideres judiciales:
Tampoco ha funcionado.
¿No
hay salida, entonces, para resolver la crisis del sistema
de Justicia y de la raíz política –institucional
del Poder Judicial?
Esta primera
semana de marzo estamos ingresando al rush final para ajustar
nuestra última oportunidad de hacer una Reforma Judicial
con Standard internacional: El Proyecto con el Banco Mundial.
Como me lo ha dicho varias veces Lim Hammergren, de lo que
se trata es de basar cualquier Reforma en lo real en estudios
empíricos. Lo que lo brasileros llaman Achismo y los
americanos llaman conventional wisdom, intuition and wishful
thinking, ya no da más. Por eso, cuando vemos esas
actitudes pontificantes de la izquierda judicial en base a
la ley, la justicia, la democracia, siento pena, pues a más
lirismo, el sistema judicial basado en costos ocultos y operadores
como Almeyda o como cualquier otro abogado de bufete importante
o pobre pero con el mismo grado de aceptación de la
reglas paralelas, seguirá caminando.
Mantener
el sistema judicial tal cual está más allá
de la buena intención de algunos líderes de
la cooperación internacional, es lo que permite sobrevivir
a abogados, tinterillos, redes judiciales ocultas, presidentes
de cortes superiores mediocres y finalmente lo que permite
que en esas parrilladas familiares que organizan los vocales
supremos entre ellos, las risas sobre lo que nunca cambiara,
debe cambiar.
A ProJusticia
se le rechazo la preparación de un estudio sobre los
costos ocultos en el sistema de justicia peruano. Igual lo
haremos, sin depender de los fondos estatales y la cooperación
técnica mediatizada. El Ceriajus nos entregarán
nuevos diagnósticos, el Acuerdo Nacional por la Justicia
nos dará un libro con buenas fotos. Las risas de los
vocales supremos tradicionales y conservadores en la Corte
Suprema deben acabar. Los invitamos a que nos ayuden. Escriban
al mail fernandoophelan@yahoo.com.mx o nos llamen al directo
7924373, el carnaval de la reforma judicial decorativa ya
acabó.
fernandoophelan@yahoo.com.mx
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