| Falsedades
del libre mercado: el caso J&V Resguardo
Escribe
Fernando O' Phelan
l
terrorismo internacional nos golpea en Madrid, por lo menos
Almeyda se ha evaporado de las carátulas por un par
de días, el verano se acaba y la Copa América
parecen los Juegos de Berlín por la intensidad política
que le significa a Toledo antes de Fiestas Patrias. Mientras
todo eso ocurre, el viernes pasado en el Programa La Hora
N de Jaime de Althaus vi con entusiasmo una entrevista al
Sr. Javier Calvo, el presidente de una empresa de servicios
de seguridad y vigilancia de personal. Sonaba increíble:
un peruano había ganado el Oscar empresarial como el
mejor equipo de recursos humanos en el mundo, otorgado por
la International Business Award de Nueva York. Tenía
frente a mi al dueño de una empresa peruana con dos
mil trabajadores, que capacita a sus gerentes con 120 horas
anuales, que capacita a su personal de seguridad (guachimanes
y personal especializado, 180 horas anuales y que facturan
ocho y medio millones de dólares al año).
Aunque era viernes y el propio Althaus estaba
con su cara en la cámara pero su cabeza en la playa,
era imposible mostrar asombro: Los peruanos hemos logrado
lo que no logra ninguna empresa grande tipo Microsoft o Procter
and Gamble o JW Marriot Hotel. Increíbles las ventajas
en la creación de herramientas para mejorar el clima
o ambiente de trabajo en medio de tantas tensiones económicas
y políticas y problemas de seguridad ciudadana y empresarial
que justamente es el tema que ésta empresa busca erradicar
en las empresas para las que trabaja.
El señor Calvo habló de un programa
para la construcción de baños en las casas de
sus empleados que no gozaran de ese servicio. Sentí
que me hablaba el Director Regional de Hábitat en Gambia,
pero igual sonaba como parte de esos cinco ingredientes del
clima laboral: Orgullo, credibilidad, camaradería,
respeto e imparcialidad: Impresionante: Una empresa que administra
la presencia de guachimanes, versión muy peruana de
los servicios de seguridad, había logrado impactar
al heartquarter del business man newyokino.
Ante semejante impacto decidí que había
que contactar al doctor Hugo Sivina con el Sr. Javier Calvo
y convencerlo para que le diera una mano al “clima laboral”
que tiene nuestro Poder Judicial, que tanto crítico.
Sentí que el personal de esa empresa debía estar
en cada uno de nuestras Cortes Superiores del país
con su baño propio, con su dos por ciento de rotación
anual. Descubrí que había nacido un nuevo Hernando
de Soto.
Resulto que todo era un gran fraude: El premio
Steve Awards que se otorgará en una cena en el Hotel
Sheraton de New York la noche del próximo 22, se logró
CON SOLO INCRIBIRSE POR INTERNET y pagar un derecho según
el tamaño de la empresa. Desde una oficina en el quinto
piso de la 11 del Penn Plaza, una computadora recibe los formularios
de quienes quieran inscribirse y desde allí se indica
cual es la cuenta bancaria a la que hay que hacer el depósito
electrónico de fondos. Sin eso no hay nominación
ni premio.
La Pollería Santa Evarista en Carabayllo
perfectamente con cinco locales en el cono norte puede dar
así el gran salto cualitativo del marketing internacional
instantáneo. Nada que el ISO 9000, o el 9001 o el 14001
que muchas empresas formales peruanas buscan con paciencia
e invirtiendo los recursos necesarios para lograr ser competitivas
de a verdad con la globalización de los servicios.
Para nada. La mentalidad mercantilista de los falsos empresarios
liberales como la de esa empresa J&V Resguardo que me
entusiasmaron con un Oscar empresarial de tantos quilates
como el que otorga un concurso de Nickelodeon al mejor dibujo
sobre Bob Esponja.
Hemos criticado la ausencia de un marco conceptual
peruano para abordar nuestro liberalismo. Criticamos el mercado
de abogados, empresarios y jueces que usan los ritos del sistema
para sacar ventajas a la mala. Pero nunca había visto
que alguien usará la ignorancia nacional sobre el mundo
de los negocios internacionales para proclamar la condición
de éxito internacional que no tiene. Las vías
cortas, son propias de los free riders los que se aprovechan
de la imagen como símbolo de una realidad que no existe.
El Sr. Javier Calvo debió decirnos
que su premio lo auspician revistas tan poco conocidas como
Mundo ejecutivo de México, que ni siquiera la he visto
en ningún Sambors el Distrto Federal. La auspicia una
estación de radio, Businees Talk Radio que se transmite
por Internet, o la revista Selling Power, dedicada para agentes
vendedores.
Nos la pasamos criticando a nuestra clase
empresarial por ser torpe, poco comprometida con el país.
Pero cuando estamos a punto de iniciar un camino sin retorno
en temas de libre comercio, con la futura presencia de mayor
inversión extranjera que espera encontrar empresarios
serios en el Perú este tema de J&V resguardo nos
tira todo por la borda. En Lima existe la opción del
Great Place to Work Institute que se administra desde la Universidad
Peruana de Ciencias Aplicadas y el Diario el Comercio como
una franquicia gringa que sirve para legitimar tu empresa
con una Culture Audit y un Trust Index . Todo eso con previo
pago de los estudios, papers, consultores y publicidad en
el Diario Decano de Lima.
No creo que logremos engañar y encubrir
con falsos premios y liderazgos marketeros la pobreza institucional
de nuestros empresarios. Me imagino que aquellos a quienes
les cuesta mucho lograr funcionar en el Perú y obtener
certificaciones serias este tema les hace un flaco favor.
Al fin y al cabo la viveza también existe en inglés.
Si a esto le agregamos la posibilidad que J&V Resguardo
haya sido una de las empresas satélite de Cesar Ortiz
Anderson la realidad nos muestra que política y empresa
no siempre están separadas.
fernandoophelan@yahoo.com.mx
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