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19 de mayo del 2004
Desde la Matrix Judicial

Confiep: El discreto encanto de amar en público

Escribe Fernando O' Phelan

ste es el límite con Providencia, esta casona tiene un jardín que es más grande que la casa vieja que está frente a mí. Una sala de recepción pequeña, y un salón grandote con una mesa como para una familia de quince hijos, cubierta con una franela verde y muchas sillas austeras. En ese lugar cada dos meses los empresarios más importantes de Chile se juntan con los intelectuales del Centro de Estudios Públicos para recibir al Presidente de la República y pensar juntos CHILE. No hay más, el esfuerzo de Arturo Fontaine se hace realidad. No hay que pasar ningún video de algún programa político o usar un Club Empresarial para convocar a la cabeza del Estado y discutir con él propuestas, acciones, data, “goals “.

Ahora estoy en otro límite: El que bloquea el Centro Empresarial del barrio en Ate Vitarte donde hace algunas horas un barrio completo apedreó a un joven por robar un bidón de agua y aunque la policía trato de proteger la integridad física del ladrón eso enervó mas a la gente. Ahora frente a mi están todos los líderes gremiales, las cámaras y los micrófonos se acomodan. No veo bien la cara del Presidente de CONFIEP, pero parece triste. Lima, el país es un Ilave grandote con su toque urbano y su locura post andina, con su numeraria. Antes de leer el comunicado de la CONFIEP, nos pasan un video donde Alan García, Paniagua y Lourdes Flores son consultados con esos groseros paneos de cámara sobre la necesidad de dialogar para que la gobernabilidad y el caos no se apodere de todos nosotros.

Lo que vino después fue curioso: El Presidente de la CONFIEP invocó a esos políticos a ejecutar su ofrecimiento de ayudar al salvataje político. No pasaron ni seis horas y estos tomaban la posta. Obvio, tenían la excusa perfecta para continuar con eso que se llama la sobrevivencia de la clase política tradicional.

Así como me dicen a mi los organismos no gubernamentales de izquierda que me representan como sociedad civil y no les creo, igual veo a esos políticos que dicen representarme: No nos representan.

Solo juegan a ganar tiempo, a decirnos que el Presidente debe irse, pero no quieren decirnos como ocurrirá; otros quieren que Toledo se quede pero no nos dan una razón lógica. Alan García no quiere tener ninguna responsabilidad sobre la debacle económica que nos llega en el primer trimestre del 2005 con la falta de recursos para el pago de los bonos que Kucsinsky mando a imprimir a inicios de éste gobierno. Valentín Paniagua no representa a nadie ni siquiera al local que organiza los lunes conferencias en la Asociación Perú. Y Lourdes Flores alguien que siempre admire tiene que litigar y mostrar su fuerza en lugares que no están hechos para quien pudo ser nuestra única estadista mujer. Y claro esta Antero Flores hablando de transición como quien busca sentarse en la Presidencia del Poder Legislativo y monitorear desde allí la caída de Toledo y la continuidad de muchos intereses que poco tienen que ver con Ilave o la anomia social.

Lo lamento por la CONFIEP pero su mensaje, la respuesta y encima el impacto mediático fue todo una puesta en escena muy naif : Los políticos tradicionales no saben amar en público. Claro esto implica el amor como la esencia de lo sublime. Saben decir que nos aman pero no saben amarnos. Y claro el país no tiene marco conceptuales sólidos para enfrentar la crisis, no tiene cuadros políticos para reemplazar el caos, ni siquiera somos una tribu organizada.

Por eso el punto de partida para la CONFIEP no era hablarle a Alan, Lourdes o Valentín, sino hablarle a la sociedad. Desaprovecharon una buena oportunidad.
Pudimos haber escuchado con atención.

fernandoophelan@yahoo.com.mx

 
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