| Carta abierta a Hugo Sivina
Escribe
Fernando O' Phelan
eñor Presidente del Poder Judicial:
A veces lo imagino sentado en su casa, lejos de la fanfarria de la gente pegándose a la pared cada vez que Ud pasa por la alfombra principal en la Corte Suprema. Alejado de los cócteles, ceremonias y reuniones con abogados y colegas que con elegancia inigualable ponen en su conocimiento temas que no quiere escuchar.
Recuerdo sus primeros días en el poder: el besamanos se extendió varias semanas. Entre su secretaria, la jefa de protocolo y su secretario de confianza, se comenzó a tejer el entorno que actualmente lo ahoga. No sabía como deshacerse de Fernando Lazo, un viejo amigo a quien muchos estimamos pero que su circunstancia iba en contra del nuevo status quo que la “Era Sivina“ instauraba.
Todos queríamos escuchar su mensaje a la Nación ante el país, hubo que presionarlo, usar ardides periodísticas para obligarlo: Ud. salió con esos mismos anteojos que ahora se distancian de sus excelentes corbatas. Se creó una Comisión de Magistrados con sesiones aburridas la mayor parte de ellas, igual fue un avance. Rosa Mavila salió con unos tomos que nadie podía leer sin bostezar. Igual el tema de una Reforma desde los Jueces empezaba a cuajar.
Llego un nuevo Gerente General que junto a su Jefe de Gabinete se convirtieron en Fuche y Richelieu de segundo orden en medio de una gestión que se hizo mediocre por su propia falta de voluntad. Las fiestas patrias y la voz alta de Alejandro Toledo incubaron la iniciativa del Ceriajus, un híbrido entre el Congreso y todos los organismos del sistema de justicia. También se inventó el Acuerdo Nacional por la Justicia.
Los papers, documentos de trabajo, falsas consultas a la población, la captura por parte del Instituto de Defensa Legal de una buena iniciativa de USAID llamada Justicia Viva que hoy se ha vuelto una caricatura que Ud antes de irse de cancelar, la labor burocrática del Consejo Ejecutivo y en medio de todo: Los casos pequeños y grandes que han ido mostrando la carencia de transparencia, predictibilidad y seguridad jurídica como problema estructural, condimentado con la vergonzosa cultura judicial que todos toleramos, todo se convirtió en un coro del Nabuco de Verdi: La vergüenza de no haber tenido la valentía de afrontar el cargo de Presidente del Poder Judicial como un hombre luchador. Nadie duda que Ud. sea un hombre correcto, pero todos dudan que sea un hombre luchador para fines del servicio a los demás.
Si Ud. se hubiera parado frente a la Sala plena de la Corte Suprema y hubiese defendido acciones innovadoras, otro seria el discurso. Si la lucha por el tema presupuestal se hubiera iniciado en el año 2003 las cosas hoy serían diferentes. Ahora solo nos quedaba buscar algunos fuegos artificiales que iluminen su rostro opaco: Inauguraciones, visitas relámpago a los distritos judiciales, algo de internet judicial y muchos CPUS y mouses que entregar antes que el año expire. Ni siquiera una buena conducción en el tema Banco Mundial: Ud. pudo dejarle un Plan Estratégico al Poder Judicial, ni siquiera eso.
Pero como en toda telenovela de O Globo, las escenas de inicio y las escenas finales son las que marcan la pauta del éxito mediático. Ud. tiene la última oportunidad de trascender: Ante el inusitado debate que generó esa iniciativa que preparó el vocal superior Carlos Arias Lazarte en los días de la huelga judicial y que ahora tomó forma de contienda de competencia ante el Tribunal Constitucional con Ud como demandante, todavía queda un penúltimo acto.
Lo que debe ocurrir es que Ud concurra a la audiencia pública que convoca el Tribunal Constitucional en ese hermoso salón san marquino y represente en esas pocas horas el nuevo estandar de voluntad política que necesitamos en el futuro: El patriarca Vasquez Vejarano también debe acudir. Estar presente es un imperativo moral y una señal de compromiso. Si quiera no se quede para el tormento de la prensa, de eso la eficiente Diana y su seguridad pueden encargarse. Espero verlo ese día y decirle que en todos los artículos que he escrito criticándolo nunca he querido convertir mi opinión en una crítica insensata sino solo ser el espejo de lo que muchos a su alrededor quieren decirle y no lo hacen por muchas veces Ud no ha querido escuchar. Con aprecio.
fernandoophelan@yahoo.com.mx
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