| La batalla y la guerra: la post huelga judicial
Escribe
Fernando O' Phelan
osing my religión. Un REM acústico a la salida de un lugar tan limeño donde nada olía a jueces, sin embargo el tema del Derecho y la justicia se respiraba por todas partes. Acabo de salir de la casa Museo de Osma. Parecía una clase de Derecho Constitucional con Valle Riestra y Raúl Ferrero, juntos al joven aprista Aurelio Pastor y el convocante: Omar Sar, el argentino enamorado del Perú y sus conflictos con el Estado de Derecho. Una sala llena de arte del siglo XVII y metidos allí entre el referéndum, la Asamblea Constituyente y la Comisión de Constitución del buen Aurelio que ignoraba que ser joven también es ser iconoclasta como Valle Riestra.
Omar había trabajado la sistematización de toda la jurisprudencia producida por el Tribunal Constitucional en función de cada artículo de la Constitución. Hace mucho tiempo que no leo ese tipo de textos, pero hoy mi curiosidad iba por el siguiente lado: Podrá la mediocridad que rodea al gabinete técnico de Hugo Sivina motivarse con un ejemplar del libro y convencer al Presidente del Poder Judicial que un gesto de gloria al final es un gesto que enaltece.
No hay una sola línea partida por la mitad en el tema de la acción de contienda de competencia que el Poder Judicial debía presentar ante el Tribunal Constitucional, contra el Poder Legislativo y el Poder Legislativo. Nada ocurre, nuestra contraparte para echar a caminar el tema Banco Mundial y Poder Judicial forma parte del punto 15 en la agenda de la cartera del Banco con el Ministerio de Economía, mientras tanto la falta de clase judicial en Víctor Raúl Mansilla lo obliga a decir en voz alta: Mejor no presente esa acción ya le pregunte a uno de los magistrados del Tribunal y me dijo que votaría en contra. Losing my religión, I am like a bird con Nelly Furtado y el museo de Osma con música trance y todo el jardín lleno de vocales supremos bailando sin temores en medio de una fiesta que esta a punto de hacerse drama.
Mansilla había logrado que un magistrado del más alto tribunal adelantara opinión de un caso que ni siquiera se ha presentado. La vergüenza como cuando me caí en la fiesta a los ocho años. Esta fiesta, este Museo de Osma se esta evaporando. La post huelga nos ha dado un golpe del cual nadie se recupera todavía.
Yo mismo apoye públicamente a Hugo Sivina porque creo que hizo lo correcto, porque lo sentí sincero en los miedos sobre la bomba de tiempo que son los trabajadores judiciales, porque lo vi sincero cuando le preocupaba los ingresos de la gente. Pero que pasa si en medio del baile alguien detiene todo y dice: en medio del dolor y los ojos del país frente al Poder Judicial y su Reforma de papel, el país se entera que al más alto nivel se cobró el sueldo adicional con mecanismo informal. Toda la música cambiaría.
Estamos sufriendo un sistema anticorrupción persecutorio y politizado, que no podrá gozar de las nuevas reglas de la oralidad en el mundo procesal penal: Ni Montesinos, ni un ladrón de celulares podrá gozar de un debido proceso si la cultura judicial no recibe un drástico cambio ante de Enero del 2006. Nada indica que ello ocurra. Nada indica que la adquisición de más computadoras sea algo más que stock. Da vergüenza que las Cortes, jueces y trabajadores que decidieron ser institucionalistas en el Cono Norte de Lima, Huanuco y Cañete estén ahora abandonados a su suerte porque al efervescencia de la huelga se acabó.
¿Cuándo le diremos a todos los trabajadores del Poder Judicial que les hicimos suscribir un Acta de huelga donde ellos, la Federación radical, se comprometen a no hacer ninguna otra huelga en el 2005 y a no presentar ningún pliego en ese año?
Apostar por un último chance para los que están en la Corte Suprema es el escenario de la elección de Vásquez Bejarano en Diciembre del 2004. No sabemos como están las cosas. Con o sin programa, con o sin equipo, con o sin visión amplia y limpia de los anticuerpos que la ideología y los costos ocultos imponen. Nada esta dicho hasta ahora, la frustración que nos genera Hugo Sivina, me hace creer cada vez mas que Gabriel Larrieu y su campaña internacional sobre la Refundación del Poder Judicial en el Perú es la única salida. No lo se, pero hoy en el Museo de Osma y gracias a la convocatoria de Omar Sar pude pensar en todo esto.
fernandoophelan@yahoo.com.mx
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