| No es lo mismo ser juez que juzgar
Escribe
Fernando O' Phelan
o es lo mismo escuchar la canción de Alejandro Sanz en un rincón del Starbucks que en un restaurante del Ovalo Huandoy . No es lo mismo ser un empleado de la Corte Suprema con un sueldo de mil quinientos soles que ser auxiliar en la Corte de Huaura y creer que las redes de costos ocultos son tan inofensivos como comerse un chifa en la Avenida Grau.
El país esta lleno de imágenes e iconos sobre su mala suerte para sacar todos sus complejos a flor de piel. Puedes pararte al costado del Palacio de Justicia y ver a las personas con terno que se lustran los zapatos: relucen sus medias blancas. También puedes ver la televisión y mirar como unos policías no pueden defender a una funcionaria de un modulo corporativo judicial de la barbarie de un congresista rechoncho y grosero.
Hoy estoy de vuelta, de vuelta de todo de vuelta de nada de vuelta y vuelta, tan joven y de vuelta: Primavera que no llega, primavera que no llega.
Hace unos días me senté a mirar por una hora, con reloj, el ir y venir de jueces, abogados y funcionarios judiciales en el Cono Norte: Podías descifrar los códigos de vestimenta, corbatas, éxito, reclamo y dolor. Podía leer la corrupción en cada abrazo y reverencia llena de cinismo. En el Perú convivimos todos los días con abusos de policías contra la gente, de abogados que utilizan el hambre y la ambición de jueces y funcionarios judiciales. Es imposible que todas las páginas webs y todas las charlas y audiencias públicas pudieran siquiera hacer algo para resolver el problema.
Me he roto la cabeza para leer detrás de cada palabra que le logro sacar a un juez. No se como descifrar esa falta de amor por la tarea de juzgar. La vocación de ser juez es un drama más complejo que el tema de la vigencia del Derecho en el Perú. No se respeta la especialización de los jueces, no se respeta al ciudadano y se siguen reglas caducas para el tema de las vacaciones judiciales, los funcionarios de la Gerencia General no tienen ni idea de cómo tratar culturalmente a los jueces: El Gerente General ha distorsionado el origen de su poder administrativo.
En la acera me sentao a esperar la primavera, primavera que no llega, hoy el tiempo se ha paro en la hora que no era, hoy el mundo ha dado una vuelta y no me ha preguntao, y el alma partida, la pena entendida, en la acera me sentao a esperar la primavera.
La izquierda judicial sabe que mejor se refugia en darle espacio a sus lobbies usando a Alcides Chamorro y Aurelio Pastor en el Congreso. Saben que las puertas se les están cerrando en el Poder Judicial. Hay quienes expresan su temor por la caída de Hugo Sivina a quien ningún fuego artificial podrá salvarlo realmente de su inocua gestión. Hay quienes se hacen llamar los institucionalistas, son el equipo asesor de Sivina que quieren permanecer en el Poder del Poder Judicial a todas costa. Los viejos zorros del Consejo Ejecutivo lo saben y harán todo lo posible por evitarlo. Debe surgir un grupo que elabore las propuestas de acción directa desde el mismo día del inicio del año judicial 2005: Señales para los poderes del Estado, para los ciudadanos, para los litigantes, los inversionistas, para la cooperación internacional. Solo queda una acción similar. El Vocal supremo Mendoza no puede creer que ya es hora de lanzarse a presidir la institución. Su trofeo en el éxito de los juzgados comerciales en el 2005 será su estandarte para Diciembre del 2006.
El Poder Judicial debe recuperar su autoestima. Debe dejar de tener vergüenza de si mismo. O se genera su propio cambio, sin engañarnos, sin mentirle a la sociedad o mejor espera sentado que una nueva forma innovada de intervencionismo aparezca y los someta con el cuento de la justicia viva y democrática.
Por lo demás, no es lo mismo ser juez que juzgar: No tiene sentido admirar a la Doctora Inés Villa y no al juez común. Ella no es el icono de nada, salvo de su propia y azarosa vida.
fernandoophelan@yahoo.com.mx
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