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15 de febrero del 2005
Debates para la paz

El ejemplo de María Elena Moyano

Escribe Carlos Tapia

ace exactamente trece años, el l5 de febrero de 1992, María Elena Moyano fue cobardemente acribillada a balazos por un destacamento senderista y, en un inaudito acto de crueldad, dinamitado su cuerpo por sus propios asesinos. De lo que conocemos, es la única víctima del conflicto armado interno a la cual el Congreso de la República, en el año 2,002, le ha rendido especiales homenajes y la proclamó “Heroína Nacional”.

Como, con sorpresa, hemos constatado que ningún periódico ha reseñado la fecha, creemos necesario recordar lo que sucedía en esos tiempos. A inicios del año `92, el senderismo llevaba a cabo incesantes ataques terroristas en Lima (coches bombas, atentados dinamiteros y “aniquilamientos selectivos”) en el marco del cumplimiento de su llamado Quinto Gran Plan Militar que buscaba “desarrollar bases para la conquista del poder”. Como los hechos posteriores lo demostraron, Sendero Luminoso partía de un subjetivismo total y, ya estaba cerca de su inevitable derrota, habida cuenta la inmensa desproporción entre las fuerzas en conflicto.

Pero, hábilmente, habían logrado amedrentar a la población haciéndole creer que era inútil enfrentarlos, ya que los que se atrevieran iban a ser liquidados. Decían que su partido tenía “mil ojos y oídos”. Es así que convocaron un “paro armado” para el 14 de febrero; María Elena Moyano, desde Villa el Salvador hizo un llamamiento público a enfrentarse políticamente al senderismo y rechazar su llamado “paro armado”. Fue entrevistada por los principales canales de televisión y se reafirmó en la necesidad de unir a todo el pueblo a favor de la democracia y contra el terrorismo senderista. El mismo día del paro senderista encabezó una movilización popular contra el terrorismo que se inició en el Parque Industrial de Villa el Salvador. El senderismo, creyendo que con su muerte se iba a callar su mensaje por la paz, la asesinó delante de sus hijos.

Cuando en actuales movilizaciones y desbordes populares escuchamos las arengas “Vamos pueblo, carajo,…el pueblo no se rinde , carajo”, pocos recuerdan que esta arenga fue creación espontánea de los pobladores que acompañaban los restos de María Elena en su entierro. En aquellos momentos se percibía en el ambiente de esa muchedumbre, por un lado, el inmenso dolor que ocasionaba su desaparición pero, del otro, el compromiso de continuar el enfrentamiento que, desde la sociedad civil y militancia democrática, María Elena venía desarrollando contra el terrorismo senderista. No sería exagerado decir que con el asesinato de María Elena, el senderismo selló su derrota definitiva.

Será tarea para los historiadores futuros el que se tenga que explicar por qué, la mayoría de peruanos, no reconocen otros héroes durante el conflicto armado interno, sean civiles o militares. Se reconocen sólo a víctimas y victimarios. Quizás por la arbitrariedad del enfrentamiento armado iniciado por el senderismo o por la extrema crueldad mostrada de uno y otro lado, o porque, en el balance final, la mayoría de muertos fueron campesinos inocentes. O, también, porque se tuvo el convencimiento que la violencia desatada no llevaba a nada positivo…o, porque no hubieron otras personas como María Elena.

Por eso, ahora, honremos la memoria de María Elena y perseveremos en su ejemplo.

 
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