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LA MARCHA DE LOS PINGÜINOS
(The Emperor's Journey / Francia, 2005)
De: Luc Jacquet. |
La Marcha de los Pingüinos
Escribe Paco Pulido Spelucin (*)
Para mí, el mundo animal es una fuente inagotable de historias que debe contarse. Basta con prestarle atención, con cambiar de mirada. Cuando se examina un poco el universo de una especie, se entra en un mundo completamente nuevo... Cada uno de estos universos es un verdadero mundo paralelo, al cual la mirada humana no tiene inevitablemente acceso.”
Con esta simple pero profunda reflexión, Luc Jacquet, director de La Marcha de los Pingüinos, explica, en su página web, cómo trabajó ésta historia tan humana y tan conmovedora.
Cuando uno piensa en un documental, se le viene a la mente los documentales que llenan la imagen con miles de datos e información que muchas veces “no entendemos”. Esta película es diferente. Quizás exagera en la omisión de algún tipo de fuente explicativa, pero en ésta ocasión no es necesaria. La historia camina con su propio e interesante estilo documental.
El director francés, tuvo la certera visión de centrar este documental desde el punto de vista de los propios pingüinos, dándoles nuestras características sicológicas, con alegrías, tristezas, miedos, romances y todo elemento próximo a nosotros, con lo cual nos sentimos representados.
Esta película acompaña al pingüino emperador en largos y exhaustos viajes, a través de las gélidas extensiones de la Antártida, para reproducirse y mantener a sus crías fuertes y sanas hasta que puedan valerse por sí mismas.
La Marcha de los Pingüinos es una película que adopta a la poesía como base para la descripción de algo que podría resultar tedioso o aburrido si sintonizamos algún canal de documentales. Me refiero explícitamente al guión que, desde el inicio, nos introduce de forma natural y perfecta a la vida de unos seres encantadores y preciosos.
Las voces que narran la vida y sentimientos de los propios pingüinos se mezclan con el hielo, el mar, lo blanco de las nubes y el graznar ronco de estas aves no voladoras que, luchan por mantenerse vivas a pesar de las condiciones tan adversas.
La música se acopla con las imágenes, convergiendo en un conjunto compacto, al unísono audiovisual. Emilie Simon, cantante francesa, está a cargo de la música original, con una voz impresionante adorna esta cinta.
“Yo me siento particularmente cómodo en el ambiente polar”, comenta Jacquet tras haber permanecido un año en condiciones extremas en la Antártida para rodar la película. El ambiente es extraño y misterioso. Tienes icebergs de 30 kilómetros de ancho, sin ningún punto de referencia humano, con dos combinaciones de colores y sin olores. Ese es el gran desafío, explica el director, y es por eso que este filme hace tan valioso tener que transmitir sensaciones en donde no hay casi nada, sólo hielo y frío.
La Marcha de los Pingüinos es uno de los pocos documentales que llega a nuestra capital. Es importante tomar en cuenta la forma de narración de este. La música es precisa y dulce. La fotografía muy buena. Es inevitable no querer y soñar con estos animales tan frágiles y tiernos.
Lamentablemente, la copia que llegó a nuestro país no es buena y existen problemas técnicos con el sonido que se entrecorta, pero a parte de estos inconvenientes, es una película diferente a todo lo que hay en nuestra cartelera en estos momentos. No se pierdan esta oportunidad. |