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19 de junio del 2007
TRIBUNA / Cine
La Maldición de la Flor Dorada
(CURSE OF THE GOLDEN FLOWER/ Hong Kong / China 2006)
Dirección: Zhang Yimou.
Con: Chow Yun-Fat, Gong Li, Jay Chou

Trono de Sangre

Sobre La Maldición de la Flor Dorada de Zhang Yimou

Escribe César Guerra Linares

E



l director Zhang Yimou, perteneciente a la Quinta Generación de cineastas chinos, fue uno de los primeros realizadores de su país y del continente asiático que empezó, a mediados de los años ’80, a hacer noticia dentro de los festivales de cine y a llamar la atención de la crítica internacional. En su época Yimou quizá junto con el director japonés Takeshi Kitano fue el director del cual se habló como uno de los puntales de la renovación del cine asiático.

Yimou, antes de iniciar su aventura dentro del género wuxia (películas de peleas con espada), se movió dentro del drama, en especial, en su variante histórica así como del melodrama. La Maldición de la Flor Dorada (2006) culmina la trilogía iniciada con Héroe (2002) y continuada por La Casa de las dagas voladoras (2004).

Si Héroe, ante todo,era un filme de corte épico y hasta cierto punto un homenaje a Rashomon (1950) de Akira Kurosawa tanto por el modo en que su historia estaba contada la cual contenía dentro de sí  a otras, a la manera de cajas chinas, como por los tres puntos de vista desde los que se contaban los sucesos de la misma. La Casa de las Dagas Voladoras era, sobre todo, una película de acción mezclada con drama salpicado a su vez por tintes románticos. Por su parte, La Maldición de la Flor Dorada , ambientada en tiempos de la Dinastía Tan, se juega más por un tono y acción trágicos cercanos a las obras de Shakespeare.

Esta tercera parte de la trilogía en comparación con sus predecesoras es la que mejor está trabajada dramáticamente, pues durante su metraje se presentan varios diálogos y confrontaciones en las que los personajes  expresan sus sentimientos sean de odio, amor o envidia; y lo hacen las más de las veces de modo apasionado. En La Maldición de la Flor Dorada se priorizan las conversaciones de características más intimas. Lo cual hace que se dé mayor privilegio a lo que ocurre puertas para adentro del palacio imperial y todos los entretelones que dentro de él suceden.

El basamento de las acciones dramáticas de la película está principalmente en cuatro elementos: la envidia, la ambición, los celos y la traición. Estos elementos han sido desde siempre los resortes para el desarrollo de las obras teatrales clásicas; por eso es que el director chino los trabaja y va dosificando hasta que llegan a un punto en que todos ellos hacen que las acciones en las que participan los personajes deriven en situaciones límite y sea imposible dar marcha atrás. 

La Luchas por el poder y las conflictivas relaciones amorosas corren paralelas pues mientras se producen las traiciones y ardorosas disputas por el trono, las demostraciones de desamor están también en estado de ebullición. Así como anotábamos que en Héroe había una influencia de Rashomon; en La Maldiciónse siente la presencia de otra obra capital del maestro Akira Kurosawa en esta ocasión se trata de Trono de Sangre (), por todo el peso que en esta obra tienen la ambición por el poder y la traición.

La puesta en escena tiene secuencias de una fuerza expresiva y dramática que los actores contribuyen a resaltar; por momentos las actuaciones más que teatrales tienen características operísticas por cómo los personajes demuestran sus emociones y sentimientos, incluso la música utilizada ayuda a crear ese clima operático.  Sabemos que tanto en las tragedias clásicas y shakespearianas como en muchas de las óperas en especial las de Giussepe Verdi, el punto culminante se produce cuando uno de los personajes centrales muere a causa de un suicidio o por asesinato; La Maldiciónno se aparta de ello, es más las acciones violentas que provocan la muerte se exhiben en ella con una gran expresividad y mostración de sangre.

Yimou además de la gran capacidad demostrada al trabajar sobre los sentimientos y las relaciones humanas, en los filmes de la primera etapa de su carrera, ha sido siempre un estilista en el uso de la fotografía, la cual es en la mayoría de los casos de colores cálidos (amarillo, rojo, naranja, verde, etc) y que es siempre de una gran belleza no solo visual sino también creadora de atmósferas; en este filme están presentes los colores recién mencionados así como el color dorado omnipresente en muchos de los ambientes. Por otra parte, de más está decir, porque ya lo había conseguido en las dos cintas anteriores, que las secuencias de acción son espectaculares y la recreación de época está finamente trabajada.

En conclusión, La Maldición de la flor Dorada es un buen cierre de la trilogía dentro del wuxia, sin embargo, esperamos que Zhang Yimou vuelva a sus fuentes y dirija el tipo de historias que lo hicieron conocido y respetado alrededor del mundo.

 
   
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