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LA REINA
(The Queen/ Reino Unido - 2006)
Dirección: Stephen Frears.
Con:
Helen Mirren, Michael Sheen, James Cromwell, Sylvia Syms, Helen McCrory. |
Poses e Imposturas de una Soberana
Sobre La Reina de Stephen Frears
Escribe César Guerra Linares
n la historia del Cine ha habido diversas películas sobre reinas y reyes, sea desde el punto de biográfico sea desde la perspectiva de sus reinados; en ambos casos se trataba de retratos y/o frescos de época que buscaban acercar al espectador a momentos y hechos determinados para así mostrar la manera en que estos gobernantes se desenvolvían pero también se trataba en otras ocasiones de acercamientos específicamente al monarca en su intimidad, amoríos, alegrías, tristezas; en lo que ocurría de puertas para adentro como en el filme La Reina Cristina (1933) de Rouben Mamoulian protagonizado por la gran Greta Garbo.
La Reina (2006) de Stephen Frears no es en sentido estricto un filme biográfico sobre de la reina Isabel II de Inglaterra sino más bien una película que narra en forma de crónica los seis días posteriores a la muerte en París de la princesa Diana (Lady D) en el año 1997 y lo que este acontecimiento provocó tanto en el pueblo inglés cuanto en el seno de la institución monárquica y en el a la sazón recientemente electo gobierno del laborista Tony Blair.
El filme tiene una apariencia televisiva desde los primeros instantes y en varios tramos de su duración, antes que nada quiero dejar claro que el aspecto televisivo que esta película posee no lo anoto como un defecto sino como un recurso muy bien utilizado por el director, que contribuye a darle singularidad al conjunto, por tanto alejado de un telefilme; no obstante, debo decir que en otros casos esa opción ha provocado serias deficiencias en ciertos filmes la mayoría de ellas por impericia del director de turno.
Es necesario señalar y dejar en claro la función que tuvo la prensa en los sucesos acaecidos en el propio año ´97 y la que tiene dentro de la trama de la película, no únicamente en lo que se refiere a la información que esta proporciona a los lectores y televidentes ingleses sino también en el interior del gobierno, es decir, en lo que respecta al manejo, creación (fabricación) y si se quiere manipulación que se hace de las noticias y de los titulares para moverlos según la conveniencia.
El personaje de la reina Isabel II - perfectamente encarnado por Helen Mirren – se presenta imperturbable, lacónico, de rostro casi mineral; cuando se entera de la trágica noticia no sabe realmente qué hacer porque ella y la familia real están ante una situación sui generis para la institución regiaen cuatro siglos y en vez de reaccionar de modo inteligente como hubiera sido dar - aunque en realidad no lo sintieran -las condolencias a los familiares mediante por lo menos un comunicado, lo que hacen es callar y mantenerse al margen causando desazón en el pueblo y en la prensa en general.
Lo que llama la atención de este personaje es toda la parafernalia que la rodea, esto es, la ceremoniosidad acartonada que tiene que ver con las reverencias, reglas de etiqueta, ritos de saludo, de despedida, etc; en dicha ceremoniosidad las poses y ademanes de la soberana son los que destacan por mostrarse impostados y artificiosos. Esas poses se entremezclan con la falsedad que sería mejor llamar impostura, que es exhibida por ella no solo en sus labores como monarca sino especialmente en los momentos en que está en plena efervescencia la muerte de Diana. Sin embargo, toda esa cáscara que recubre a Isabel II no evita mostrar su fragilidad, por ello la secuencia en la que aparece un ciervo de catorce puntas es como si fuera un símil de ella dado que a pesar de la grandiosidad de ese animal es al igual que la reina vulnerable. Además, esa imagen sirve para reconfirmar una frase que se usa para las monarquías contemporáneas que llegan a convertirse prácticamente en decorados: “El rey reina pero no gobierna”.
El otro personaje importante de la película es Tony Blair (Michael Sheen) quien en un principio se presenta como un despistado y timorato recién electo Primer Ministro, pareciera ser un nuevo rico que busca codearse con la aristocracia y así legitimar su nueva condición, empero Blair no es cualquier advenedizo sino el mandatario de una de los países más poderosos del mundo. Frears sabe exponer de forma burlona los momentos en los que Blair y su esposa saludan a la reina Isabel. El Primer Ministro al enterarse de la crisis busca sacar provecho para su incipiente gobierno, dando muestras de “humanidad” respecto de esa muerte al presentar un breve mensaje de condolencia a los familiares y a las personas que siempre quisieron a Diana. Es a partir de esta actitud que empieza el trabajo de sus asesores de imagen fabricando titulares que realcen dicho gesto, pero Blair quiere jugar a dos bandas y también trata de quedar bien con la reina tratando de persuadirla de que dé al pueblo inglés alguna muestra de pesar por la tragedia acaecida. Hasta aquí uno podría decir que se trata de un político que juega sus cartas sin estar haciendo algo fuera de la legalidad pero estas actitudes y ardides son el anticipo de esa doble moral que mostraría años después con el apoyo a esa farsa creada por Bush para atacar Irak sin ninguna razón justificable.
La Reina roza por momentos la comedia usando el humor como resorte para el enriquecimiento de los diálogos volviéndolos ágiles, punzantes y a veces malévolos y para la construcción de algunas escenas, asimismo entran a tallar la ironía y el sarcasmo en algunos pasajes. Es conocida la gran tradición humorística inglesa en especial en la literatura siendo uno de sus ejemplos más preclaros Gilbert Keith Chesterton. En suma, La Reina es un filme sobre los entretelones de la vida palaciega británica y también sobre la hipocresía y los acomodos de las cabezas de la monarquía como de un gobierno oportunista. |
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