Investigación
 Reportes
 Actualidad
 Entrevistas
 Cultural
 Columnas
 Economía
 Sociedad
 Boca Floja
 Multimedia
 
 Archivo
 Servicios
 Interactiva
 Especiales
 La Agencia

 

 Columnas  

08 de octubre del 2007

El Balconazo

Acción policial convirtió escándalo sexual de Toledo, en delito de corrupción

Escribe Cecilia Valenzuela / agenciaperu.com

E


l 7 de octubre último salió a relucir un documento que convierte en un delito de corrupción de funcionarios el escándalo sexual en el que, según la joven Diana Arévalo, se vio enredado Alejandro Toledo Manrique en septiembre.

Se descubrió que la denuncia que hizo Diana Arévalo en la Comisaría de Orrantia del Mar, estaba también registrada en el libro de denuncias reservadas: ahí donde se anotan sólo las acusaciones que involucran a políticos, militares, dignatarios y personalidades en general.

Es evidente que cuando el mayor Carlo Villacorta registra, como el supuesto agresor, a una persona llamada “Toledo”, está tergiversando los hechos. Porque si no sabe quién es, entonces por qué inscribe la denuncia en el libro de “ocurrencias reservadas”. La contradicción, precisamente, le da la razón a Arévalo.

Lo ocurrido es muy grave porque el oficial, en declaraciones a la prensa, mintió con un cinismo impresionante. Dijo que la joven nunca había dicho cuál era el nombre del agresor.
 
El “arreglo” para que en la Comisaría de Orrantia se tape y encubra la denuncia de Diana Arévalo, convierte a los cuatro oficiales, que estuvieron esa madrugada de turno, en investigados por corrupción. Y como no hay corrupto sin corruptor, este hecho convierte al ex presidente Alejandro Toledo en investigado por corrupción de funcionarios.

La Inspectoría de la Policía Nacional solicitó, a través de una medida cautelar, la suspensión en sus cargos del capitán, el alférez y el suboficial, que acompañaron al mayor Carlo Villacorta en el doble ocultamiento de la información: no consignar el nombre del imputado y evitar dar cuenta de la denuncia a sus superiores, incluidos el jefe de la región y el director general de la policía.

Lo que pasó esa noche en la oficina de Adam Pollack podría haber sido una truculenta y penosa anécdota en el currículo prostibulario del ex mandatario. Sin embargo, el descubrimiento de la denuncia en el libro de denuncias reservadas y la complicidad de cuatro oficiales de la comisaría de Orrantia, agrava las cosas enormemente.

De igual manera sucedió en el caso de las firmas falsas del Partido Perú Posible, en el que todo se les complicó a Toledo y sus aliados, cuando corrompieron a los funcionarios de Migraciones para facilitar la fuga al extranjero de la testigo Carmen Burga. La diferencia es que esta vez el corruptor de funcionarios no está en el poder, por lo que esperamos que esta vez sí se imponga la justicia.

¿Y ahora qué va a hacer Adam Pollack, el dueño de casa? ¿Mandará a cambiar la disposición del mobiliario de su oficina, para que no coincida con la descripción que hizo Diana Arévalo en el video emitido el viernes en La Ventana Indiscreta? ¿Acaso ya mandó Pollack a cambiar los muebles de arriba por los de abajo?

Los vecinos de la cuadra 21 de la calle Huáscar, en Jesús María, podrán dar cuenta de los extraños movimientos producidos recientemente en el inmueble. Han reportado que el último sábado, entre las 11 de la mañana y la medianoche, notaron mucho trajín de personas, voces y ruidos en sus habitaciones. Los rumores refieren que se habría movido el minibar y el dormitorio, que incluía una cama king size, del primer al segundo piso, para poner en su lugar una pequeña biblioteca y una salita de estar.
 
   
    Más en Columnas

  Buscador
  Especiales
 Interactiva
FORO
ENCUESTAS

Derechos Reservados © 2007 / agenciaperu.com / Lima - Perú