¿Cómo nace tu vocación a la literatura?
Un escritor se forma a partir de sus lecturas. Mis padres y mis hermanos son grandes lectores. Me beneficié de ellos. En casa, la biblioteca de mi familia es bastante amplia, con autores muy selectos. Mi hermano mayor Pedro, quien ya murió, escribió poesía. Su obra completa se publicó hace tres años en Seix Barral. Él fue uno de los que me incentivó en mis inicios creativos.
Entonces tu infancia estuvo rodeada de libros
Sí. He leído desde muy pequeño. En mi familia estábamos en el salón cuatro o cinco leyendo todos. Un ambiente muy callado y especial. Nicolás, mi hermano menor, es también escritor. El año pasado quedó finalista del premio de novela Nadal. Somos escritores a partir de mi generación.
¿Qué opinas sobre la literatura Hispanoamérica?
En mi formación he leído a muchos autores latinoamericanos. Me han gustado e influido en mis novelas. Hablo de los escritores que considero clásicos aunque estén vivos como Vargas Llosa, Cortázar, Sábato. La relación literaria de España con Latinoamérica es beneficiosa y enriquecedora en la literatura, porque compartimos el mismo idioma.
¿Influyó la literatura del “Boom” y “lo real maravillo”?
Opino que lo “real maravilloso” no es la parte que me gusta más. He citado a Vargas Llosa porque me atrae más que García Márquez. Por ejemplo, Ernesto Sábato es un escritor que está fuera de eso. El “Boom” concentró a autores muy buenos que tuvieron un justo reconocimiento.
¿Por qué eliges títulos tan coloquiales en tus novelas? ¿Estos tiene que ver algo con los títulos de las obras de Carver?
Nunca he pensado sobre esa influencia. Pueda ser que algo tenga. Tengo distintos títulos. Unos son más líricos. Creo que el título es muy importante en un libro. Me agrada leer a autores muy distintos. Eso me enriquece. Es mejor beber de distintas fuentes. El agua será buena en todas ellas.
El título ¿te apertura a la trama de tus novelas?
No. A veces los títulos los pones al final. Otras estás escribiendo y no tienes un título. Lo ideal es tenerlo desde el principio. Te evitas un problema. Creo que más que el título es una situación determinada o una imagen dentro de la novela. En mi caso no ha habido nunca primero un título y luego una novela.
Antes de escribir una novela ya tienes el argumento o simplemente tienes una intuición
Normalmente tengo pensado bastantes cosas de la novela. Los personajes, algunas de las situaciones de las escenas y los diálogos. También sé lo que va pasar en ciertos capítulos y cómo va a terminar. En el momento que te sientas a escribir, a juntar algunas cosas y a desarrollar la novela te dejas llevar. Hay escritores que escriben directamente y con menos puntos marcados en el camino. Yo escribo teniendo algunas estaciones por las que voy a pasar.
Se podría decir que escribes de un tirón
Sí. Prefiero escribir hasta el final y corregir el conjunto como regla general. En el esfuerzo de escribir la novela, intento llegar lo más lejos posible. Porque luego la corrección es más simple y sencilla.
Se te conoce como el “escritor del amor”. ¿Es así?
Yo no soy escritor del amor ni mucho menos. Me defiendo de eso diciendo que la mayor parte de la literatura tratar temas amorosos. Si por novela de amor entiendes novela rosa, yo estoy apartado de eso. Un escritor intenta escribir sobre la condición humana y el amor forma parte muy importante de eso. El amor es muy distinto puede dar lugar a cosa muy malas y a cosas muy buenas. Pongo un ejemplo simple: cinco obras importantes de la literatura española: El Lazarillo, La Celestina. El Quijote, La Regenta y Don Juan, y de esas cinco novelas hay cuatro que son historias de amor.
Jorge Manrique decía en unos versos que el amor es un desencuentro y la negación del buen juicio.
Supongo que sí. Me imagino que hace falta ser muy subjetivo y que forma parte del encanto. Es un tema muy rico para la literatura porque es contradictorio. Da lugar a cosas muy distintas. A partir de allí, puedes ir sacando tu identidad, sueños, miedos.
¿Qué piensas del amor divino en los poemas de San Juan de la Cruz?
Puede que sean poemas de amor divino. Es una poesía mística. Existen distintos tipos de amor. No soy experto en San Juan de la Cruz, en principio es una poesía dirigida a Dios. También puedes interpretar la poesía de San Juan y Santa Teresa de una manera muy humana.
El cine ¿ha influenciado en tu literatura?
Bueno el cine ha tenido que ver en mi literatura y en toda la literatura del siglo XX. La literatura ha influido mucho en el cine y viceversa. A veces eso se utiliza como algo negativo. Las novelas aunque tengan un cierto ritmo, en general, están escritas de una manera muy distinta de lo que es un guión. Son caminos distintos.
¿El cine ha influido en la rapidez de los diálogos y en las imágenes?
La literatura crea imágenes. Es decir, un escritor que crea imágenes no es un escritor cinematográfico, es un escritor literario. Hay imágenes muy poderosas que las encontramos en la Iliada o en poemas medievales. Sobre los diálogos, creo que hay una influencia mutua si pensamos en la novela negra americana donde el tipo de diálogo policial influyó en el cine. Tristán e Isolda parece una de las películas de acción actuales.
¿Son tus personajes dramáticos?
Tengo novelas muy distintas. En general, la literatura que más me ha gustado no es muy optimista. En mis libros tengo historias trágicas y otras humorísticas. Depende de cuándo termines la novela, si la terminas cuando va bien o cuando se haya torcido. Y eso depende de lo que sientas y de la historia misma.
Te consideras una persona nostálgica
Sí. ¿Quién no lo es? Tengo una parte melancólica y la sensación que has perdido cosas que no vas a recuperar. Eso ocurre a todo el mundo y la literatura habla de lo que has perdido y lo que no vas a recuperar.
Dirías que la literatura es una nostalgia permanente
No sé si lo diría con esas palabras tan bonitas. Pero sí creo que la literatura en gran parte es un deseo de recuperar lo que has perdido. O de recuperar algo que nunca has tenido. Y la literatura intenta buscar un consuelo a eso.
¿Estar enamorado te incentiva para escribir?
A veces las rupturas son mejores. Algo bueno tenían que tener.
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